Disclaimer: Todos saben que el turismo argentino está atravesado por una sombra que oculta la realidad. Por distintas razones, ni el sector privado ni el público -con Daniel Scioli a la cabeza- se preocupan por tener estadísticas serías que permitan gestionar. (Turismo receptivo y Daniel Scioli: Argentina rompe un récord histórico)
"Adónde están, que no se ven, los extranjeros de Daniel (Scioli)"
Daniel Scioli celebra el récord del turismo receptivo. Llegan más extranjeros y crece el gasto, pero las estadías se acortan y cada viaje deja menos dólares.
Daniel Scioli festeja las estadísticas del turismo receptivo. La recuperación se concentra en determinados destinos, hoteles y operadores, mientras los costos reducen el margen para invertir, sostener la calidad y recuperar la rentabilidad.
En pocas palabras
- Récord de turistas: el turismo receptivo argentino alcanzó cifras históricas, pero con estadías y gasto por viaje en descenso.
- Impacto mixto: mientras destinos como Buenos Aires y Bariloche se benefician, el turismo interno sufre una caída en su rentabilidad.
- Desafíos clave: la competitividad del sector se ve afectada por costos crecientes, menor margen de ganancia y la necesidad de mejorar la conectividad aérea.
Este informe no escapa a esa realidad, sólo pretende dar un poco de claridad cotejando la Estadística de Turismo Internacional elaborada por el Indec con datos del día a día relevada con de algunos actores del sector privado.
Transitado el primer semestre del año, Bloomberg se hizo eco de “el fenómeno que sorprende al sector”: las ETI del Indec marcaban un récord en el arribo de turistas no limítrofes.
La noticia encendió la euforia de Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, quien se ufanó de las cifras para marcar, una vez más, la consigna con que embandera su gestión en tiempos libertarios: “Esto quiere decir que la Argentina se ha instalado como un destino valioso y de calidad.”
Lo cierto es que entre enero y junio arribaron a Argentina 1.434.001 turistas de países no limítrofes, y el exmotonauta presentó el resultado como el mejor de los últimos 25 años para esos mercados, destacando la capacidad del país para atraer visitantes.
El registro, sin embargo, convive con una realidad menos favorable para las empresas. Recibir más pasajeros no implica, por sí solo, una mejora equivalente del negocio. Las estadías se acortaron, el gasto por viaje disminuyó y los costos dejan cada vez menos margen para invertir, sostener servicios y preservar la calidad.
La recuperación tampoco se distribuye de manera homogénea. Buenos Aires, Mendoza, Bariloche, Iguazú y El Calafate muestran una mayor presencia de viajeros internacionales, sobre todo en hoteles de categoría y productos de alto valor agregado. Al mismo tiempo, el mercado interno pierde fuerza y miles de establecimientos orientados al turista argentino enfrentan tarifas contenidas, menor consumo y rentabilidad cada vez más ajustada.
La paradoja atraviesa toda la cadena: llegan más extranjeros y crecen las divisas, pero cada viaje deja menos dólares que un año atrás. A la vez, la retracción doméstica libera habitaciones, traslados y excursiones, lo que permite a algunos DMC negociar mejores condiciones, aunque sobre la base de una actividad general más débil.
Por eso, la discusión ya no pasa solamente por cuántos turistas ingresaron. También exige medir cuánto tiempo permanecieron, qué regiones recorrieron, cuánto consumieron y si los ingresos alcanzan para sostener empleo, infraestructura, inversión y competitividad.
El récord celebrado por Daniel Scioli existe, pero no todos lo interpretan igual
Desde Destino Argentina, su presidenta, Natalia Schargorodsky, observa un crecimiento de las consultas y reservas internacionales, especialmente en productos de mayor valor agregado. La entidad identifica una evolución favorable en Buenos Aires, Mendoza y Patagonia, aunque admite que la recuperación es heterogénea: Iguazú mantiene los desafíos frente a Brasil, mientras que el Norte avanza a un ritmo más lento. (Natalia Schargorodsky asume la presidencia con una hoja de ruta para el receptivo)
“El éxito del turismo receptivo no debería medirse únicamente por la cantidad de arribos, sino también por la calidad de ese crecimiento”, señalaron desde la organización. Esa calidad se vincula con la duración de las estadías, el gasto, la distribución territorial, el empleo y la capacidad de sostener inversiones.
Andrea Novelli, directora de Scenery Travel, mantiene una posición más crítica. Después de 35 años de trabajo con receptivo, considera que la mejora todavía no representa un cambio estructural.
“Pasar de 1,3 millones a 1,4 millones de turistas siete años después refleja que estamos prácticamente en el mismo lugar”, afirmó. La empresaria no cuestiona la validez del registro, sino su interpretación: la categoría de países no limítrofes incluye mercados de larga distancia y también países sudamericanos, mientras parte de la conectividad internacional continúa por debajo de 2019.
Martín Zanone, director de Eurotur, coincidió: “Decir que estamos en un nuevo piso, no lo veo. Todavía estamos lejos de 2018 y 2019 en términos globales”.
El gasto creció, pero cada extranjero dejó menos dólares
La mayor cantidad de pasajeros permitió captar más divisas durante el primer semestre. Sin embargo, el gasto aumentó a un ritmo inferior al de las llegadas y la permanencia volvió a reducirse.
Se estima que los turistas ingresados por Ezeiza y Aeroparque gastaron US$ 1.490,9 millones entre enero y junio, un 13,6% más que en el mismo período de 2025. En esos seis meses, los arribos crecieron 18,6%.
La brecha redujo 4,2% el gasto promedio por viaje, desde unos US$ 1.198 hasta US$ 1.147 por persona. El desembolso diario mejoró 5,8%, hasta US$ 85,9, pero la estadía media cayó 9,5%, de 14,8 a 13,4 noches. (Creció el turismo receptivo: casi 200 mil extranjeros más, pero se acortaron las estadías)
La tendencia se profundizó en el segundo trimestre. Los arribos avanzaron 21,8%, mientras el gasto creció 13,8%, hasta US$ 608,8 millones. La permanencia bajó 8,6% y se ubicó en 12,4 noches.
Estados Unidos y Canadá lideraron el incremento del gasto trimestral, con una suba interanual del 31,6%. Europa generó el mayor volumen, US$ 140,5 millones, aunque solo creció 3,4%. Brasil aportó US$ 119,1 millones, apenas 3% más, pese a recibir 19,4% más turistas.
El récord no compensa la crisis de turismo interno
La mejora de la larga distancia internacional sostiene a determinados corredores y a parte de la hotelería de cuatro y cinco estrellas. Pero está lejos de alcanzar a todos los destinos, alojamientos y empresas.
La caída del turismo emisivo tampoco produjo el efecto de sustitución que esperaba una parte del sector. Entre enero y junio viajaron al exterior 6,38 millones de argentinos, casi 971 mil menos que en 2025, una contracción del 13,2%. Esa demanda no se volcó de manera equivalente hacia los destinos nacionales.
Los balances de los fines de semana largos muestran que los argentinos no necesariamente dejaron de viajar, pero sí modificaron sus hábitos: eligieron lugares más cercanos, reservaron sobre la fecha, redujeron las estadías y controlaron con mayor cuidado los consumos.
“Hoy tenemos más ocupación, pero menos rentabilidad”, resumió Daniel Prieto, presidente de Fehgra, al describir una actividad condicionada por estadías más breves, menor consumo y costos que crecen por encima de las tarifas.
El impacto es más severo en hoteles de una, dos y tres estrellas, hosterías, hostels, cabañas, apart hoteles, restaurantes, bodegones, rotiserías, comercios y prestadores que dependen del flujo cotidiano del viajero argentino.
“El perfil del turista nacional que venía al NOA cayó”, afirmó Gustavo Di Mecola, director de UMA Travel. El extranjero puede dejar un margen superior por pasajero; el argentino, en cambio, sostiene la diaria de hoteles medios, restaurantes, peñas, excursiones y comercios. (Fuerte caída del turismo emisivo: casi un millón menos de argentinos viajó al exterior en el primer semestre)
Bariloche confirma la paradoja
En los hoteles de cuatro y cinco estrellas relevados por AHT Bariloche, la participación de los huéspedes extranjeros aumentó alrededor de cuatro puntos durante el primer semestre. Estados Unidos, Europa, Uruguay, Paraguay y México mostraron una evolución favorable. Brasil, en cambio, perdió entre tres y cuatro puntos, según el establecimiento.
La mejora del receptivo no se trasladó al movimiento general: la ocupación total cayó cerca de dos puntos frente a 2025. El mercado internacional ganó espacio sobre una demanda doméstica más débil.
“Tenemos un crecimiento del mercado internacional y una baja del mercado nacional, pero eso no se refleja en el porcentaje total de ocupación”, explicó Silvia Luzzardi, presidenta de AHT Bariloche.
La dirigente también advirtió que las reservas se concretan cada vez más cerca de la fecha, lo que reduce la previsibilidad. A eso se suma una brecha creciente entre costos y tarifas.
“Estamos con la tarifa atrasada. Si equiparamos la tarifa a la inflación que hubo, se nos cae la demanda”, sostuvo. (Bariloche con foco en el turismo receptivo y una conectividad aérea récord)
Los pasajeros más rentables y el nuevo lujo
Estados Unidos mantiene un desempeño sólido, mientras que España, Francia, Italia y Reino Unido muestran señales de recuperación. China, India, Japón y otros mercados asiáticos aparecen como oportunidades, aunque condicionadas por la conectividad y la promoción.
El costo del vuelo influye en el comportamiento del viajero. Quien realiza una inversión elevada para llegar a Sudamérica tiende a permanecer más tiempo, combinar destinos y contratar alojamiento, gastronomía, traslados, excursiones y experiencias.
“Cabeza por cabeza, son los pasajeros más redituables económicamente”, explicó Ángel Brisighelli, presidente de Fedecatur.
Zanone agregó que el estadounidense, europeo o asiático destina una mayor proporción de su presupuesto a servicios turísticos comercializados por agencias y operadores.
La demanda también cambió. Los programas rígidos ceden terreno frente a itinerarios personalizados, naturaleza, gastronomía, vino, bienestar, cultura y contacto con las comunidades.
“El pasajero busca experiencias que sean únicas, donde se sienta especial y que está viviendo algo auténtico”, explicó Novelli; al tiempo que Destino Argentina define la tendencia como silent luxury: un lujo menos ostentoso, asociado con la autenticidad, la privacidad y la excelencia del servicio.
Menos saturación y mejores precios, pero con una demanda debilitada
La retracción del turismo interno perjudica a hoteles medios, restaurantes y prestadores regionales. Sin embargo, para algunos operadores receptivos abrió una oportunidad comercial.
Un DMC porteño explicó que, durante el auge del PreViaje, debía competir por habitaciones, vehículos, guías y cupos de excursiones. La saturación elevaba los precios y dificultaba garantizar servicios contratados con meses de anticipación. (Los DMC y el turismo receptivo, socios estratégicos en la cadena de comercialización)
Hoy existe mayor disponibilidad, bajaron los valores de traslados, excursiones y alojamiento, y hay menos congestión en algunos destinos. Eso permite negociar mejores condiciones y trabajar con mayor flexibilidad.
La contracara es evidente: esa capacidad no surge de una expansión de la oferta, sino de una menor demanda doméstica. El transporte aéreo continúa siendo la principal limitación, porque las tarifas altas absorben parte de la mejora obtenida en los servicios terrestres.
La diversificación internacional también aparece fuera de Buenos Aires. Un DMC de El Calafate reveló que durante el semestre atendió pasajeros de entre 50 y 60 nacionalidades. “Eso no pasaba desde hacía muchísimo tiempo”, señaló.
En el Norte, Di Mecola registra más consultas procedentes de Europa, especialmente de españoles y franceses. También observa una evolución favorable del mercado estadounidense.
Buenos Aires, Iguazú y las puertas de entrada
La Ciudad de Buenos Aires es una de las plazas donde la recuperación internacional resulta más visible. Cristina Stegmann, presidenta de AHT Buenos Aires, destacó una mayor presencia de viajeros regionales y el potencial de China, Asia y Oceanía a partir de las nuevas alternativas de conectividad.
“Brasil mostró un crecimiento interanual del 18% ”, detalló, y ratificó que los hoteles porteños de cuatro y cinco estrellas también registran una mayor presencia de viajeros de Uruguay, Chile y Perú. “Cada ampliación de la conectividad genera una reacción rápida”, opinó.
La Ciudad, sin embargo, expuso que necesita convertir su agenda cultural, gastronómica y de eventos en una motivación de viaje, y no solo en una propuesta para quienes ya están en destino.
“Si queremos alejarnos del tipo de cambio, tenemos que ser una ciudad que esté a la par de cualquier otra del mundo. Para eso necesitamos invertir y reinvertir”, afirmó Stegmann.
Iguazú ofrece otra muestra de la misma tensión. AHT Iguazú cerró julio con 69% de ocupación promedio: 77% en hoteles cuatro estrellas y 56% en cinco estrellas. Aunque el resultado superó al de 2025, la mejora no se trasladó en igual proporción a la rentabilidad.
“Estamos en buenos números de ocupación y de visitantes, pero no así de rentabilidad”, advirtió Solange Lerea, titular de la AHT local. Los costos laborales y la energía se ubican entre las principales preocupaciones.
El destino cuenta con un activo adicional: Foz de Iguazú, conectada con San Pablo y una extensa red internacional. Pero las demoras fronterizas limitan esa oportunidad.
“Cruzando el puente tenemos una ciudad inmensa, con conectividad al mundo, que quiere venir”, señaló Lerea, y planteó: “Necesitamos mejorar la relación costo-ingreso. Necesitamos bajar costos”. (Daniel Manzella: "El turismo receptivo es una industria estratégica que Argentina todavía subestima)
Menos margen = menor inversión y calidad
La pérdida de rentabilidad no se limita al balance. Cuando los ingresos dejan de acompañar el aumento de los costos, los hoteles postergan renovaciones, revisan inversiones y reducen prestaciones.
“En cuatro y cinco estrellas no se pueden resignar estándares, porque entonces ya no hablamos de sacrificar márgenes, sino de sacrificar categorías”, advirtió Stegmann, para seguir: “La rentabilidad se va haciendo cada vez más finita, porque nosotros no podemos inflacionar en dólares”.
En Villa La Angostura, establecimientos que pagaban cerca de $ 1,5 millones mensuales de gas hace un año y medio ahora reciben facturas de entre $ 7 y 9 millones.
“Los hoteles están apagando las piscinas para que sea rentable y, obviamente, eso baja la calidad del destino”, alertó Martín Suero, presidente de la entidad hotelera local.
Luzzardi amplió el problema hacia el capital humano: “La calidad está directamente relacionada con el personal, con la cantidad, la formación y la profesionalización, y eso no lo podemos resignar”.
La consecuencia excede a cada establecimiento. Cuando varios hoteles recortan servicios o postergan mejoras, el destino completo pierde competitividad.
En San Martín de los Andes, la hotelería afronta el invierno con una estrategia defensiva: sostener tarifas similares a las del verano y ofrecer promociones para no perder demanda, aun cuando los costos operativos continúan aumentando. “Sabíamos que podía ser una temporada difícil después del Mundial, por eso trabajamos en los precios”, explicó Agustín Roca, presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica local. La decisión permitió conservar competitividad, pero profundizó la presión sobre márgenes que ya venían ajustados.
Las vacaciones generaron picos de ocupación cercanos al 70% en algunos establecimientos, aunque el promedio mensual de julio se ubicó alrededor del 40%. (Turismo receptivo, costos y vuelos: la advertencia de un hotelero de la Patagonia)
Para Roca, esa brecha demuestra que unos pocos días de alta demanda no alcanzan para evaluar la rentabilidad: el resultado depende de la tarifa efectivamente cobrada, las noches vendidas, la duración de las estadías, el consumo de los pasajeros y la actividad antes y después del receso. “Con precios contenidos y costos en alza, una buena ocupación puntual puede mejorar la caja sin resolver la ecuación económica de toda la temporada”, sintetizó.
El IVA limita el consumo
La estructura tributaria agrega otra dificultad al receptivo internacional. Los hoteles pueden aplicar el beneficio del IVA a los no residentes mediante la factura T, pero la ventaja no se extiende de igual manera a gastronomía, excursiones, traslados, compras y otros servicios.
El pasajero obtiene el beneficio sobre la habitación, pero paga una alícuota del 21% en buena parte del resto de sus consumos. En un contexto de estadías más cortas, la diferencia desalienta el gasto y reduce el efecto multiplicador del receptivo.
En la Patagonia, la competencia con Chile vuelve más visible la desventaja. Según Suero, los argentinos que se alojan del otro lado de la frontera acceden a beneficios fiscales que los hoteles nacionales no pueden ofrecer. “A igual tarifa, somos 21% más caros”, sostuvo.
Por lo tanto, la competitividad no depende solamente del tipo de cambio. También intervienen la carga tributaria, los costos energéticos, la conectividad, la infraestructura y las políticas aplicadas por los países vecinos.
Conectividad y promoción
Desde Destino Argentina, Schargorodsky reclama más vuelos desde Estados Unidos, especialmente desde la Costa Oeste, y la recuperación de conexiones europeas como Londres; mientras que la agente de viajes Novelli advierte que todavía existen brechas con Francia, Países Bajos, Alemania, Italia, Reino Unido y Oceanía. (Obras en Ezeiza: alertan por vuelos cancelados y daño al turismo receptivo)
Pero sumar asientos no alcanza si la hotelería, el transporte terrestre y los servicios no evolucionan al mismo tiempo.
“El crecimiento tiene que ser homogéneo en todos los segmentos”, explicó Brisighelli.
Luzzardi lo resume desde Bariloche: “No podemos ir a abrir mercados que hoy no tienen conectividad aérea”; así como Zanone añade otro matiz: más vuelos facilitan el receptivo, pero también el emisivo. “El verdadero diferencial federal está en mejorar las conexiones internas para distribuir a los viajeros”, sostuvo.
La promoción completa la ecuación. La digitalización puede automatizar procesos, pero el negocio receptivo sigue dependiendo de vínculos B2B, reuniones y negociación directa.
“La parte operativa se puede automatizar, pero gran parte de la negociación se sigue haciendo por teléfono, cara a cara y reunión mediante”, señaló Zanone.

