Desde el motocross y los grandes campeonatos internacionales hasta MotoGP, los clubes de fútbol y las competencias en Parques Nacionales. Daniel Scioli encontró en el turismo deportivo uno de los ejes más recurrentes de su agenda y llevó esa apuesta al 4° Congreso Mundial de Turismo Deportivo de ONU Turismo. (Turismo deportivo: buscan convertir eventos en negocios)
Daniel Scioli vuelve a las bases: el turismo deportivo como salvavidas
En México, Daniel Scioli puso al turismo deportivo en el centro de su agenda: empleo, desestacionalización, eventos, clubes, parques nacionales e inversiones.
4° Congreso Mundial de Turismo Deportivo de ONU Turismo: Daniel Scioli presentó en México la estrategia argentina para captar eventos y convertir al deporte en una herramienta de generación de divisas, inversiones, empleo y actividad económica.
En pocas palabras
- Daniel Scioli impulsa el turismo deportivo como política de Estado para captar eventos, generar divisas y promover el desarrollo federal.
- La estrategia incluye convertir clubes en destinos, potenciar la participación de agencias de viajes y desarrollar actividades en Parques Nacionales.
- El desafío principal es medir el retorno económico de cada competencia y asegurar la inversión en infraestructura para atraer eventos de mayor escala.
En México, el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes buscó darle dimensión de política pública a una estrategia que viene desplegando durante todo 2026: captar eventos, generar movimiento turístico, romper la estacionalidad, atraer divisas y aprovechar la identidad deportiva de Argentina como herramienta de posicionamiento internacional.
“Hemos preparado un mapa de Argentina para este encuentro que refleja la cantidad y variedad de eventos deportivos a desarrollarse en los próximos meses en el país”, sostuvo Scioli durante el panel ministerial "El turismo deportivo como prioridad estratégica en las agendas públicas".
Y sintetizó la tesis que viene repitiendo desde hace meses: “Estas competencias ayudan a romper la estacionalidad, a mover la economía local, a generar ingreso de divisas y a contribuir al desarrollo federal”.
De una sucesión de eventos a una política turística
La aparición de Scioli en México no constituye un giro discursivo. Más bien consolida una línea que el funcionario fue profundizando durante el año.
En febrero, al presentar el Mundial de Motocross de Bariloche, ya había definido al fortalecimiento del turismo deportivo como una prioridad de su gestión. En marzo volvió sobre el impacto económico y promocional de esa competencia, disputada ante miles de espectadores y con transmisión internacional.
Cinco meses después, durante el lanzamiento del Travel Sale, fue más explícito: anunció que Argentina viajaría al Congreso Mundial de México con el objetivo de captar acontecimientos deportivos internacionales capaces de atraer visitantes y movilizar a los diferentes sectores de la cadena turística. Allí también convocó a las agencias de viajes a trabajar junto con Inprotur para detectar y promocionar nuevas oportunidades.
En el marco del evento, presentó al turismo deportivo como una política que atraviesa Turismo, Deportes, destinos y promoción exterior. (Fórmula 1 en Argentina: Milei se involucra y el Gobierno acelera las gestiones para 2028)
En este sentido, compartió el panel con autoridades de México, Brasil, Uruguay, Portugal y Belice; y luego se reunió con la secretaria general de ONU Turismo, Shaikha Al Nuwais; el presidente del Ente de Turismo porteño, Valentín Díaz Gilligan; y el titular de Faevyt, Andrés Deyá.
No es casual esa composición: Nación, Ciudad de Buenos Aires, agencias de viajes y ONU Turismo son también algunos de los actores que Scioli busca involucrar alrededor del desarrollo del segmento.
Captar competencias para mover la economía
El corazón económico del planteo es sencillo: un acontecimiento deportivo no moviliza únicamente a quienes compiten.
"Detrás aparecen delegaciones, familiares, espectadores, periodistas, sponsors y equipos técnicos que consumen alojamiento, gastronomía, transporte, excursiones y servicios", enfatizó el funcionario; para resaltar que, a diferencia de otros productos turísticos, un calendario de competencias puede generar demanda en fechas que no necesariamente coinciden con las temporadas tradicionales.
De ahí la insistencia oficial en la desestacionalización.
El mapa presentado por Argentina en México busca mostrar justamente esa diversidad. Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, que reunirán a unos 5.000 participantes de 15 países; el Mundial de Pelota Vasca; el Mundial de Canotaje Maratón en Gualeguaychú y diferentes competencias internacionales se suman a acontecimientos ya realizados durante el año.
A ellos se agregan las apuestas mayores. Scioli viene mencionando el regreso de MotoGP a Buenos Aires en 2027, la aspiración de recuperar la Fórmula 1, otras competencias internacionales del automovilismo y la búsqueda de nuevos eventos de escala continental y mundial.
La lógica es federal. Bariloche recibió el Mundial de Motocross; Santa Fe, Rosario y Rafaela recibirán los Suramericanos; Gualeguaychú tendrá canotaje; Neuquén aparece dentro de la agenda del tenis internacional; y distintos escenarios naturales empiezan a incorporarse también al circuito.
Sin embargo, hay un paso todavía pendiente para terminar de validar esa política desde el punto de vista turístico: medir sistemáticamente el retorno. (Turismo receptivo: llegaron 237 mil turistas más, pero todavía no se recuperó el nivel de 2024)
Asimismo, el exmotonauta habla de movimiento económico, empleo, divisas y desestacionalización, pero conocer cuántos visitantes adicionales genera cada competencia, cuánto gastan, cuánto permanecen y cuál es el retorno frente a los recursos necesarios para atraer u organizar un evento permitiría pasar del impacto percibido a una evaluación económica concreta.
Ese será uno de los grandes desafíos si el turismo deportivo pretende dejar de ser una suma de acontecimientos exitosos para transformarse en una política sostenida.
Los clubes también quieren convertirse en destinos
La apuesta que el Secretario llevó a México tampoco termina cuando baja la bandera a cuadros o se juega el último partido.
Otro de los conceptos que apareció durante el Congreso fue convertir los activos deportivos que Argentina ya posee en experiencias turísticas permanentes.
Clubes, estadios, museos, recorridos, figuras históricas y la propia cultura del hincha tienen capacidad para atraer visitantes independientemente del calendario competitivo.
El Congreso puso ese debate sobre la mesa con la conversación “River Plate: de club a marca destino global”, de la que participan David Trezeguet, embajador de River Plate, y Matías Patanian, exvicepresidente de la institución.
El caso permite llevar el concepto más allá de un partido de fútbol. Un club puede convertirse en un atractivo mediante visitas al estadio, experiencias, gastronomía, merchandising, museos y contenido asociado a su historia y a sus figuras.
Es un activo particularmente potente para Argentina. La Selección, Lionel Messi, Diego Maradona, Boca, River y otros clubes forman parte de una identidad reconocible en prácticamente cualquier mercado turístico. (Se dispara la demanda turística por Boca, pero el negocio no siempre pasa por las agencias de viajes)
Scioli también hizo referencia al rol de los deportistas como embajadores naturales del país. La exposición internacional de un atleta o de una institución funciona, bajo esa lógica, como una plataforma adicional para proyectar Argentina y despertar interés por el destino.
De esta manera, la ecuación empieza a ampliarse: no solamente viajar para ver deporte, sino viajar para vivir la cultura deportiva argentina.
Los Parques Nacionales también entran en el juego
Quizás uno de los aspectos más interesantes de la estrategia sea el cruce entre turismo deportivo y otra política que Scioli viene impulsando con fuerza: la apertura de los Parques Nacionales a nuevas actividades y prestadores turísticos.
En México fue explícito. “Argentina está expandiendo el turismo deportivo a través de actividades como el atletismo, el polo, el tenis, el ciclismo y distintas propuestas deportivas en los entornos naturales de los parques nacionales”, señaló.
El proceso tiene antecedentes concretos. En marzo de 2025, el Gobierno inició una desregulación del régimen de prestación de servicios turísticos en las áreas protegidas, simplificando y digitalizando procedimientos para incorporar operadores privados. El nuevo Reglamento de Permisos Turísticos profundizó después ese esquema, aunque mantuvo requisitos ambientales, de seguridad, infraestructura y el principio precautorio para las actividades autorizadas.
Scioli fue incluso más explícito y afirmó que el Gobierno estaba avanzando con desregulaciones para que el sector privado mirara “oportunidades de negocios” en los 39 Parques Nacionales.
Dos meses después, la Administración de Parques Nacionales y el Comité Olímpico Argentino firmaron un convenio para impulsar actividades y eventos deportivos en áreas protegidas. Allí Scioli volvió a hablar de la decisión de “abrir los Parques Nacionales a la sociedad”. (Parques Nacionales se abre al turismo deportivo para impulsar las economías regionales)
La Winter Swimming World Cup frente al glaciar Perito Moreno fue presentada por el propio funcionario como consecuencia de esa política de apertura, mientras que el Mundial de Natación en Aguas Heladas previsto para 2028 llevará a miles de participantes y acompañantes al Parque Nacional Los Glaciares.
Así, la naturaleza también pasa a formar parte del tablero del turismo deportivo.
Pero allí el desafío adquiere otra dimensión. La posibilidad de sumar competencias, servicios y eventualmente inversiones en áreas protegidas deberá convivir con los objetivos de conservación, los estudios ambientales y la capacidad de carga de cada espacio.
El Gobierno ve una oportunidad turística. La sostenibilidad de esa apertura dependerá, precisamente, de encontrar el equilibrio entre mayor uso público y protección del patrimonio natural.
Infraestructura e inversión, el próximo escalón
Captar grandes acontecimientos requiere algo más que voluntad política o atractivos turísticos.
Estadios, autódromos, instalaciones deportivas, aeropuertos, conectividad, capacidad hotelera, movilidad urbana, servicios y espacios de hospitalidad forman parte de una competencia internacional en la que cada vez más destinos utilizan al deporte como herramienta de promoción y desarrollo.
Al respecto, Scioli subrayó que nuestro país cuenta con una infraestructura hotelera y gastronómica capaz de acompañar ese crecimiento; así como indicó que la llegada de visitantes genera empleo y rompe la estacionalidad
Sin embargo, si la Argentina quiere escalar sistemáticamente hacia eventos de mayor dimensión, la discusión por la inversión será inevitable.
El ejemplo más visible es Buenos Aires. La remodelación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez está asociada al regreso de MotoGP y a la intención de dejar el circuito en condiciones de aspirar en el futuro a recuperar la Fórmula 1. (Macri pone a la Ciudad de Buenos Aires en la parrilla de la F1, y pide a Nación "respaldo" en la promoción)
Del Autódromo a FIT, Buenos Aires acelera su apuesta
La Ciudad de Buenos Aires aparece como el laboratorio de mayor escala dentro de esta estrategia.
La urbe acompaña a Nación en el Congreso de México a través de Díaz Gilligan, y trabaja conjuntamente con Faevyt y ONU Turismo en el primer Foro Internacional de Turismo Deportivo de FIT, que se desarrollará el 29 de septiembre en La Rural. (FIT 2026 será la más grande de su historia: 60 países, más negocios y Milei invitado a la apertura)
El objetivo es acercar un segmento tradicionalmente asociado a federaciones, organizadores y gobiernos al negocio turístico propiamente dicho.
Ahí aparece otro actor central: las agencias de viajes. Acá el desafío consiste en convertir el movimiento que produce una competencia en paquetes, circuitos, estadías adicionales y productos capaces de distribuir el gasto más allá del estadio o del escenario deportivo.
El turismo deportivo podrá tener impacto, pero para la industria la pregunta será cuánto de ese movimiento efectivamente termina dentro de la cadena comercial organizada.
El nuevo viejo "fetiche" de Daniel Scioli
Eventos internacionales, clubes convertidos en destinos, deportistas como embajadores, competencias en escenarios naturales, Parques Nacionales abiertos a nuevas actividades, infraestructura, inversión y participación de agencias.
El universo que Scioli engloba bajo turismo deportivo se fue ensanchando a medida que avanza 2026.
El funcionario encontró en el deporte una plataforma desde la cual conectar buena parte de las áreas que hoy tiene bajo su órbita,- y construir una narrativa común alrededor del receptivo, el empleo y la generación de actividad económica.
Ahora viene la etapa más compleja.
Argentina tiene identidad deportiva, acontecimientos internacionales y destinos capaces de convertirse en escenarios atractivos. Para transformar ese activo en una verdadera política turística deberá demostrar que puede captar eventos de manera sostenida, generar inversión, integrar al sector privado y, sobre todo, medir cuánto turismo adicional produce realmente cada competencia.
Ahí se jugará si el nuevo "fetiche" de Scioli termina convirtiéndose, efectivamente, en negocio para el turismo argentino.
Temas relacionados

