Un episodio ocurrido en Munro, donde 60 estudiantes estuvieron a punto de iniciar su viajes de egresados en un ómnibus conducido por un chofer que dio positivo en drogas, volvió a encender las alarmas del transporte turístico. En plena temporada alta, el turismo estudiantil en el ojo de la tormenta.
Viajes de egresados suspendido por un chofer drogado: debate sobre controles y responsabilidades
Alerta en viajes de egresados: chofer dio positivo en drogas y otro no tenía las horas de descanso. Desregulación del transporte terrestre en la mira pública.
Chofer drogado frustra viajes de egresados y tensiona al sector turístico: quién controla hoy la seguridad
El operativo improvisado por los padres, quienes reclamaron la presencia de la CNRT, expuso una cadena de fallas internas y la fragilidad de los mecanismos de control en un segmento particularmente sensible.
Viajes de egresados: cómo ocurrió el episodio y cuándo detectaron al chofer drogado
El viaje de egresados estaba programado para salir a las 5 de la mañana desde la Escuela N° 16 del Paraje Etchegoyen, en Exaltación de la Cruz.
Sin embargo, la partida se retrasó más de una hora tras los primeros controles de rutina. “Salíamos a las 5 de la mañana y salimos 6.30”, relató una de las madres presentes, anticipando que la jornada no sería normal. (Turismo estudiantil: qué es el seguro de caución y por qué es clave en los viajes de egresados)
El colectivo hizo su primera parada en Escobar para sumar a otro grupo de estudiantes y luego continuó hasta Munro, donde debía recoger a los últimos chicos antes de tomar ruta hacia la Costa Atlántica, siendo Carilo el destino final. Ambos contingente habían contratado los servicios a través de la agencia de viajes Lake Travel.
Allí, y con los alumnos ya sentados y las valijas cargadas, varios padres exigieron que se realizara un test toxicológico al conductor.
El chofer designado por la empresa Plusmar se negó inicialmente a realizarse el examen, lo que obligó a la intervención policial. Cuando finalmente aceptó, el resultado fue contundente: positivo para cocaína y marihuana. El test de alcoholemia, en cambio, había dado negativo.
Al confirmarse el resultado, la tensión escaló rápidamente. Padres y familiares, desbordados por la indignación, increparon al conductor. “El chofer iba manejando drogado y llevaba 60 chicos”, gritó uno de ellos, mientras otros golpeaban el micro y reclamaban explicaciones. El chofer terminó retirado del lugar bajo custodia policial para evitar una agresión mayor.
La empresa envió un reemplazo, pero ese conductor no cumplía con las horas de descanso reglamentarias, por lo que tampoco pudo tomar el volante.
Recién con un tercer chofer, y horas más tarde -pasado el mediodía-, el viaje pudo iniciarse, acumulando más de siete horas de retraso y un clima de tensión que se mantuvo hasta la partida.
Responsabilidades, garantías y controles: el Estado y un transporte turístico desregulado
El caso reabrió el debate sobre el rol del Estado, en un momento en que el Gobierno impulsa un proceso de desregulación del transporte terrestre.
Aunque la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) continúa siendo la autoridad encargada de garantizar la seguridad operativa -incluyendo controles de alcoholemia y drogas, verificación de horas de descanso, habilitación del vehículo y antecedentes profesionales del chofer-, distintos actores del trade advierten que la disminución de fiscalizaciones presenciales ha generado zonas grises que amplifican riesgos.
La CNRT mantiene facultades para inhabilitar choferes, retener licencias y sancionar a empresas, pero su presencia se ha vuelto más reactiva que preventiva: suele intervenir a partir de un reclamo, como en este caso.
Para las empresas de transporte, la desregulación redujo trámites, pero aumentó su exposición: siguen obligadas a asegurar que cada chofer tenga apto psicofísico vigente, descansos reglamentarios y documentación inmediata disponible antes de cada servicio. El incidente de Munro demostró que estas garantías no siempre se cumplen.
El rol de las agencias de viajes de turismo estudiantil en un sistema que falla
El episodio también puso bajo la lupa a las agencias y empresas de turismo estudiantil, actores centrales en la cadena de responsabilidad.
Si bien no controlan directamente el estado psicofísico del chofer, deben contratar únicamente transportistas habilitados por CNRT, verificar documentación, pólizas y habilitaciones, e informar de manera transparente a las familias. Además, están obligadas a garantizar seguros activos y coordinación operativa durante todo el viaje.
Una parte fundamental de su tarea es confirmar la identidad de los choferes asignados, solicitar aptos psicofísicos vigentes y constatar la habilitación del vehículo. (Turismo estudiantil: fuerte respaldo a la desregulación y eliminación obligatorio del seguro de caución)
Sin embargo, el caso de Munro expuso una falla sistémica: aun cumpliendo con estos recaudos, las agencias dependen de que la empresa de transporte y el Estado completen los controles operativos efectivos.
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