Este año la industria tuvo que leer su propio desempeño con un tablero incompleto. La ruptura entre Daniel Scioli y el Indec redujo el alcance de estadísticas de turismo claves y dejó sin actualización a la ocupación hotelera. Ocho meses después, SecTur intenta reconstruir ese mapa y llevarlo hacia una lógica de inteligencia turística. (Scioli e Indec sellan la paz)
Estadísticas de turismo: Argentina reconstruye su mapa de datos tras el vacío de 2026
Indec recuperará la EOH y ampliará la ETI, y Daniel Scioli desarrolla nuevas estadísticas de turismo. Más datos, pero también nuevos desafíos de credibilidad.
Estadísticas de turismo: el CNDT puede ampliar el mapa y el Indec devolverle continuidad, pero el verdadero examen será conseguir que el sector confíe en aquello que se mide.
Estadísticas del turismo: desde el entorno de Daniel Scioli entienden que el desafío ya no es solamente contar viajeros, sino transformar los datos en inteligencia turística para tomar decisiones.
En pocas palabras
- Argentina reconstruye: El INDEC y la Secretaría de Turismo renuevan convenios para mejorar estadísticas clave.
- EOH y ETI: Se recuperarán la Encuesta de Ocupación Hotelera y se ampliará la Encuesta de Turismo Internacional.
- CNDT: Se avanza en el Centro Nacional de Datos Turísticos para una visión federal y comparativa del sector.
El giro no pasa solamente por volver atrás. La Secretaría de Turismo recompuso su relación con el organismo estadístico y renovó el convenio para sostener y ampliar relevamientos; el Indec prepara el regreso de información hotelera y una mayor cobertura del turismo internacional; y, en paralelo, SecTur avanza con las provincias en el Centro Nacional de Datos Turísticos (CNDT).
Piezas diferentes de un mismo rompecabezas
De concretarse el esquema, durante 2027 Argentina podría disponer de una arquitectura de información más amplia que la existente antes del conflicto: estadísticas nacionales nuevamente fortalecidas, mayor desagregación territorial y una plataforma federal alimentada por las jurisdicciones.
Pero tener más números no garantiza tener mejores estadísticas.
Después de una pelea que justamente tuvo como centro la confiabilidad de los datos, el nuevo esquema deberá superar otro examen: conseguir que provincias y empresas estén dispuestas a aportar información y que el sector confíe en aquello que finalmente publique el Estado.
De la pelea al vacío estadístico
La reconstrucción comenzó con una ruptura.
A fines de 2025, Scioli cuestionó públicamente metodologías y resultados del Indec, particularmente aquellos relacionados con el gasto del turismo receptivo, y decidió discontinuar desde enero el financiamiento que Turismo aportaba para sostener la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) y la Encuesta de Turismo Internacional.
El convenio que quedó atrás rondaba los $ 570 millones. Frente a la pérdida de esos fondos, el Indec comunicó a las provincias que implementaría un esquema reducido, con una muestra menor, personal propio y relevamiento remoto para preservar la información indispensable para el cálculo del PIB. (Radiografía del turismo: aporta solo el 1,7% del PIB y estadísticas negativas en 42 de los últimos 49 años)
El vacío, sin embargo, no fue absoluto. Argentina continuó teniendo estadísticas de movimiento internacional. El Indec siguió procesando los registros de la Dirección Nacional de Migraciones y mantuvo la ETI sobre determinados puntos de acceso.
Lo que se deterioró fue otra cosa: la profundidad del tablero.
Para una actividad atravesada por enormes diferencias territoriales, saber cuántas personas entran y salen del país no alcanza para conocer qué está ocurriendo en Bariloche, Córdoba, Salta, Mendoza, Ushuaia o Mar del Plata; cuánto permanecen los viajeros; qué alojamiento utilizan; cómo evolucionan las tarifas; qué mercados están creciendo; o si una temporada mejora realmente respecto de la anterior.
Esa falta de detalle volvió más difícil construir una lectura nacional homogénea justo cuando el negocio comenzó a mostrar comportamientos cada vez más fragmentados.
Daniel Scioli e Indec hacen las paces
Turismo y el Indec renovaron el convenio de colaboración técnica y financiera, y acordaron recuperar y ampliar los relevamientos. Scioli presentó el acuerdo como la posibilidad de “medir más y mejor”, y sostuvo que el nuevo contrato pudo establecerse por un monto hasta 50% inferior al presupuestado anteriormente.
La consecuencia inmediata será la recuperación de la Encuesta de Ocupación Hotelera. Antes de finalizar 2026, el Indec prevé volver a publicar información mensual de al menos 39 localidades turísticas, dentro de un universo de 51 destinos. La cobertura crecerá a medida que la cantidad y consistencia de las respuestas permita obtener resultados estadísticamente representativos.
El operativo también atravesó una transformación tecnológica. La carga pasó de los formularios físicos a una plataforma digital, acompañada por controles posteriores, con la expectativa de agilizar el procesamiento y recuperar periodicidad.
Turismo internacional: más pasos y cobertura
El segundo movimiento del “acuerdo de paz” será ampliar nuevamente la Encuesta de Turismo Internacional. ('Adónde están, que no se ven, los extranjeros de Daniel')
Actualmente, la cobertura incluye a Ezeiza, Aeroparque, los aeropuertos internacionales de Córdoba y Mendoza, el Puerto de Buenos Aires y el Paso Internacional Cristo Redentor. En la presentación realizada ante el CFT se explicó que esos puntos representan alrededor del 60% de los movimientos internacionales utilizados para caracterizar en profundidad a los viajeros.
Desde enero de 2027 está prevista la incorporación del paso terrestre de Fray Bentos, una decisión relevante para comprender mejor los movimientos entre Argentina, Uruguay y Brasil. También se proyecta recuperar Bariloche.
El valor adicional de la ETI aparece cuando se pasa del conteo migratorio al perfil del pasajero. Migraciones puede determinar cuántas personas cruzaron una frontera. En tanto la encuesta permite reconstruir variables como motivo del viaje, duración, alojamiento, destinos visitados, organización del viaje y gasto, entre otras.
Allí está una de las diferencias entre contabilizar turismo y comprenderlo.
El dato en la discusión económica
La reconciliación también cierra –al menos institucionalmente– una controversia que nunca fue únicamente estadística.
Detrás de la discusión sobre cuánto gasta un visitante extranjero estaba en juego cuánto aporta el turismo receptivo a la economía, qué incidencia tiene sobre el ingreso de divisas y con qué información se diseñan las políticas para recuperar competitividad.
Lo mismo ocurre puertas adentro.
Los datos de ocupación, gasto, estadía y origen de los turistas terminan impactando sobre decisiones de inversión, promoción, conectividad, estructura de costos y estrategia comercial.
Para una estadística económica, continuidad y comparabilidad son activos centrales. Cambiar fuentes, muestras o metodologías puede mejorar un relevamiento, pero también obliga a garantizar que las nuevas series puedan dialogar con las anteriores.
El dato nacional no alcanza
Durante el último Consejo Federal de Turismo volvió a aparecer una demanda recurrente: provincias y municipios necesitan información con mayor nivel de desagregación. (Estadísticas en discusión: Scioli cuestiona al Indec y del CFT piden cautela)
El desafío no consiste únicamente en conocer cuántos turistas internacionales recibe Argentina, sino en determinar dónde permanecen, cuánto gastan en cada territorio, qué mercados llegan a cada provincia, cómo se desplazan y qué impacto producen sobre los destinos.
Allí aparecen las limitaciones de un único operativo nacional.
Argentina convive con jurisdicciones que desarrollaron observatorios turísticos y sistemas estadísticos sofisticados; otras que relevan información fundamentalmente durante temporadas o fines de semana específicos; y destinos donde los datos son más escasos.
También difieren las metodologías. Dos provincias pueden hablar de “ocupación” y, sin embargo, construir el porcentaje sobre universos, períodos o muestras diferentes. La cifra puede parecer comparable sin serlo.
Ese problema es precisamente el que pretende atacar el Centro Nacional de Datos Turísticos (CNDT).
CNDT: Turismo quiere construir una segunda capa de información
El CNDT comenzó a desarrollarse durante 2026 con la intención de consolidar estadísticas comparables, accesibles y actualizadas producidas en todo el territorio.
La primera fase estuvo orientada a relevar qué capacidades tienen las jurisdicciones, qué sistemas utilizan y cuáles son sus fortalezas y debilidades. Nación definió inicialmente como variables de interés la cantidad de turistas, gasto, perfiles de demanda, pernoctaciones y estadía promedio, siguiendo criterios comunes y buscando integrar además información del sector privado.
El proyecto dio otro paso en agosto. La última jornada reunió a representantes técnicos de 23 provincias: 10 de manera presencial y 13 virtualmente. Los equipos trabajaron sobre metodologías e indicadores comunes y comenzó a tomar forma la plataforma que funcionará como soporte informático del Centro.
La principal novedad surge de la incorporación de la Dirección General de Tecnología Informática y las Comunicaciones de Jefatura de Gabinete. (Estadísticas: Scioli pone en marcha el sistema nacional)
Según pudo saber Ladevi, esos equipos comenzaron a desarrollar in house una plataforma específica para el CNDT. El objetivo es que cada provincia disponga de un usuario para cargar su propia información y pueda, al mismo tiempo, recuperar valor de aquello que aporta mediante tableros y comparaciones territoriales.
SecTur, en cambio, tendrá acceso al conjunto de la información.
¿Quién garantiza la credibilidad de los datos turísticos?
El CNDT tendrá que superar una prueba que excede la capacidad informática de su plataforma: construir confianza.
El proyecto está impulsado bajo la órbita de Turismo; la Secretaría tendrá acceso a la información consolidada; y buena parte de la materia prima será generada por las propias jurisdicciones a través de relevamientos provinciales y locales que buscarán además incorporar información del sector privado.
No hay elementos que permitan afirmar que esa arquitectura implique una interferencia política sobre los resultados. Pero antecedentes históricos e inmediatos convierten a la gobernanza estadística en una pregunta inevitable.
Hace menos de un año, Scioli cuestionó públicamente datos y metodologías del Indec porque consideraba que no reflejaban la realidad de la actividad. El conflicto derivó finalmente en el retiro del financiamiento de los operativos turísticos.
Ahora, al mismo tiempo que recompone ese vínculo, Turismo desarrolla su propia estructura federal de datos.
La paradoja coloca sobre el CNDT una exigencia adicional.
Para un empresario o un inversor no bastará con conocer que un destino alcanzó determinada ocupación. También necesitará saber cómo fue calculada, qué universo respondió, quién produjo el dato, bajo qué metodología y si el resultado puede compararse con el del año anterior. (Provincia de Buenos Aires acusa a Scioli de recortar datos del Indec mientras caen las reservas turísticas)
La Secretaría planteó desde el origen que los indicadores deberán ser “transparentes, fidedignos, confiables”, y que la Dirección Nacional de Mercados y Estadísticas garantizará transparencia y participación federal en el proceso de homogeneización. La credibilidad probablemente termine siendo uno de sus principales activos.
El CNDT no buscará saber cuánto factura cada empresa
En esta primera etapa, el Centro no pretende convertirse en una herramienta para relevar exhaustivamente la facturación ni la cantidad de empleados de hoteles, restaurantes, agencias de viajes y otros prestadores, ni reemplazar los instrumentos utilizados para dimensionar el aporte del turismo al PIB.
La decisión responde a una razón práctica. Para construir estadísticas federales, Nación necesita primero conseguir que provincias, municipios y actores privados estén dispuestos a entregar información de manera periódica.
Cuestiones laborales o impositivas podrían generar reticencias entre los establecimientos, y afectar la cantidad y la calidad de las respuestas. Por eso, el diseño inicial apunta a seleccionar indicadores que puedan obtenerse de manera consistente y sostenible.
Indec y CNDT: dos caminos que deberán complementarse
La convivencia entre ambos sistemas será otro punto para observar. Desde Turismo remarcan que el CNDT no pretende sustituir al Indec. El organismo estadístico fue informado sobre el proyecto y los equipos oficiales describen ambas líneas como complementarias.
La distinción resulta central. El Indec aporta el marco de las estadísticas oficiales, series comparables y operativos con metodologías específicas. El Centro Nacional busca sumar una capa federal alimentada por las propias jurisdicciones, con posibilidades de llegar a niveles de detalle donde un relevamiento nacional encuentra mayores dificultades. (Scioli, Indec y los datos incómodos: advierten sobre los riesgos de "apagar" las estadísticas turísticas)
Si funcionan de manera articulada, el turismo podría contar con dos escalas de información: una estructura nacional homogénea y otra capaz de profundizar la lectura provincial y local. Si no se articulan existe el riesgo contrario: multiplicar indicadores, plataformas y metodologías sin resolver la fragmentación que justamente se intenta corregir.
De publicar estadísticas a construir inteligencia turística
Ese es, probablemente, el salto conceptual más interesante de todo el proyecto.
Durante años, Argentina desarrolló sistemas para reunir, procesar y publicar estadísticas. De hecho, el país no parte de cero: el Sistema de Información Turística de la Argentina (SINTA) ya reúne informes, datos abiertos, tableros y otras herramientas de consulta, y el propio diseño oficial del CNDT prevé integrarse con esa estructura.
La nueva discusión consiste en qué ocurre después de obtener el dato.
Una tasa de ocupación informa qué pasó. Una herramienta de inteligencia turística debería permitir cruzarla con estadía, procedencia, gasto, conectividad, estacionalidad u otras variables para entender por qué ocurrió y ayudar a decidir qué hacer.
No se trata necesariamente de inteligencia artificial. Inteligencia turística es transformar información dispersa en conocimiento aplicable al negocio y la gestión.
Para un destino puede significar detectar mercados que crecen, pero permanecen menos noches. Para un hotel comparar su comportamiento con el promedio local. Para un inversor observar evolución de demanda y estacionalidad antes de asignar capital. Y para un organismo público determinar dónde una campaña promocional obtiene mejores resultados.
El dato deja entonces de ser el producto final y pasa a funcionar como materia prima. (Diputados cuestionan a Scioli por romper con el Indec y piden una política clara)
El verdadero cuello de botella serán las provincias
Llegar hasta allí dependerá de algo menos atractivo que el desarrollo tecnológico: conseguir que la información se cargue, se mantenga actualizada y sea comparable.
No todas las provincias parten del mismo lugar ni tienen los mismos recursos técnicos.
Desde la propia Secretaría reconocen que sería poco realista esperar una respuesta homogénea desde el inicio. Algunas jurisdicciones tienen estructuras estadísticas consolidadas; otras deberán fortalecer equipos, relevamientos y metodologías.
La expectativa oficial es que la propia comparación genere incentivos: aquellas provincias que observen que otras pueden producir y utilizar mejores indicadores encontrarían razones para fortalecer sus sistemas.
Pero ningún software puede solucionar por sí mismo una muestra insuficiente. Tampoco puede hacer comparables dos indicadores construidos de manera distinta, reemplazar la falta de respuestas del sector privado ni garantizar que una provincia sostenga durante años aquello que comenzó a medir durante una temporada.
Por eso, el éxito del CNDT dependerá menos de la pantalla que se diseñe y más de cuatro factores: metodologías comunes, capacidad técnica, continuidad territorial y confianza de quienes aportan la información.
2027 aparece como el primer gran examen
El objetivo inmediato es realizar una prueba piloto de la nueva plataforma utilizando información que Turismo ya posee, antes de avanzar con la capacitación de las provincias en el sistema y en las metodologías de medición. El desarrollo tecnológico será realizado internamente por Jefatura de Gabinete y, según explicaron desde la Secretaría, no demandará aportes de las jurisdicciones para construir la herramienta.
La expectativa es que durante 2027 comiencen a incorporarse datos generados por las provincias, aunque todavía no existe una fecha definitiva para considerar plenamente operativo al CNDT.
Para entonces también deberían haberse consolidado las otras piezas: el regreso mensual de la EOH, la incorporación de Fray Bentos a la ETI y la recuperación prevista de Bariloche dentro del relevamiento internacional.
El turismo argentino llegaría así a 2027 con un tablero sensiblemente diferente del que tuvo durante el vacío estadístico de 2026.
La crisis parece haber dejado una enseñanza: quedarse sin información también tiene un costo. Ahora comienza una etapa más compleja.
Argentina deberá construir datos que las provincias puedan producir con regularidad, que las empresas estén dispuestas a compartir y que el mercado considere suficientemente confiables como para tomar decisiones.
El CNDT puede ampliar el mapa. El Indec puede devolverle continuidad. La tecnología puede acelerar el proceso. Pero ninguna de esas herramientas garantiza por sí solas estadísticas serias.
Después de reconstruir lo que se perdió en 2026, el próximo desafío será bastante más exigente: conseguir que el turismo crea en aquello que se mide y, finalmente, pueda utilizarlo para decidir.
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