El gobierno de Javier Milei prepara una reforma tributaria que tiene entre sus objetivos la reducción gradual del impuesto al cheque. Para las agencias de viajes, alcanzadas sobre movimientos que en gran parte corresponden a fondos de terceros, la iniciativa reabre la expectativa de corregir una de las distorsiones fiscales más cuestionadas por el sector. (Río Negro quiere eliminar impuestos)
Reforma tributaria: Milei busca eliminar el impuesto al cheque, un reclamo histórico de las agencias de viajes
Javier Milei evalúa una baja del impuesto al cheque. Para las agencias de viajes, el tributo grava fondos de terceros y puede absorber el 10% del margen.
La eventual baja del impuesto al cheque que planea el gobierno de Javier Milei podría aliviar uno de los costos más cuestionados por las agencias de viajes y mejorar su liquidez.
En pocas palabras
- Milei evalúa: el Gobierno de Javier Milei impulsa una reforma tributaria que contempla la baja del impuesto al cheque.
- Impacto en agencias:el sector turístico reclama que este tributo grava fondos de terceros, afectando significativamente sus márgenes de ganancia.
- Proceso gradual: la reducción no sería inmediata, sino a través de la ampliación del porcentaje computable como pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias.
La eliminación del Impuesto sobre los Créditos y Débitos Bancarios todavía no fue formalizada mediante un proyecto de ley ni cuenta con un cronograma oficial. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Economía señalaron que se encuentra entre las metas de la reforma que el Ejecutivo prevé enviar al Congreso.
El plan también se vincula con los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional. El Gobierno debe elaborar antes de fines de diciembre de 2026 una propuesta fiscalmente neutra para reducir impuestos distorsivos sobre el comercio y las transacciones financieras, ampliar las bases imponibles y revisar exenciones y regímenes especiales.
Por qué el impuesto al cheque golpea a las agencias de viajes
El problema para las agencias no reside únicamente en la alícuota, sino en la base sobre la cual se calcula. La Ley 25.413 establece que el gravamen se determina sobre el importe bruto de los movimientos bancarios, sin descontar comisiones, gastos u otros conceptos relacionados con la operación.
En la operatoria turística, una agencia puede cobrar el valor completo de un pasaje, una reserva hotelera o un paquete, aunque solo conserve la comisión o el margen acordado. El resto del dinero debe ser girado a aerolíneas, operadores, hoteles y demás prestadores.
La alícuota general es del 0,6% sobre cada crédito y otro 0,6% sobre cada débito. De esta manera, el recorrido completo del dinero -desde que ingresa el pago del pasajero hasta que se transfiere al proveedor- puede acumular una carga del 1,2%.
Si una agencia comercializa un paquete de US$ 1.000 y obtiene una comisión del 10%, su ingreso comercial será de US$ 100. Sin embargo, antes de considerar los créditos fiscales disponibles, el ingreso y posterior egreso de los US$ 1.000 pueden generar un impuesto de US$ 12, equivalente al 12% de esa comisión.
La dimensión del impacto fue expuesta por Martín Romano, CEO de Atrápalo Argentina: “Ese impuesto nos termina costando más del 10% de nuestro margen de ingreso”. El ejecutivo reclamó que el tratamiento aplicado a otras actividades que administran fondos de terceros también alcance al turismo. (El Chaltén cobrará una tasa turística a quienes visiten el destino por el día)
Cómo sería la reducción gradual del impuesto al cheque
El mecanismo evaluado por el equipo económico no contempla, inicialmente, una eliminación inmediata. La alternativa sería ampliar progresivamente el porcentaje que las empresas pueden utilizar como pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias, hasta llegar al 100% y avanzar posteriormente con la desaparición del gravamen.
Actualmente, el régimen general permite computar contra Ganancias el 33% del impuesto efectivamente ingresado. Las micro y pequeñas empresas pueden descontar el 100%, mientras que el beneficio del 60% corresponde específicamente a industrias manufactureras categorizadas como medianas tramo 1.
La posibilidad de computarlo como pago a cuenta, sin embargo, no equivale a una exención. La empresa primero sufre el débito bancario y luego utiliza el importe contra Ganancias, siempre que genere una obligación suficiente para absorberlo.
Para las compañías con bajos resultados, quebrantos fiscales o problemas de capital de trabajo, el costo financiero puede mantenerse. Además, los saldos a favor generados por el régimen tienen limitaciones y no son de libre disponibilidad.
Las agencias volvieron a quedar afuera de las exenciones
El reclamo del turismo cobró impulso en junio de 2026, cuando el Gobierno publicó el Decreto 475/2026 y amplió los beneficios para determinados actores financieros, tecnológicos y vinculados con el movimiento de fondos de terceros. (Javier Milei abriría el transporte de pasajeros a buques extranjeros)
La norma incorporó exenciones para cuentas de proveedores de servicios de activos virtuales registrados ante la Comisión Nacional de Valores, empresas que operan sistemas de tarjetas de crédito y débito, compañías de pagos y cobranzas y transportadoras de caudales registradas ante el Banco Central.
Las agencias de viajes no fueron incluidas, pese a que su actividad también implica cobrar y transferir fondos pertenecientes a terceros. La decisión reactivó el pedido para que se reconozca formalmente el carácter intermediario de la actividad y se creen cuentas de uso exclusivo para esas operaciones.
Fabricio Di Giambattista, titular de Columbia Viajes, sostuvo que la inclusión del turismo depende de una decisión política y advirtió que el sector continúa esperando una respuesta oficial frente a una carga que afecta sus márgenes.
Qué cambiaría para las empresas de turismo
Una reducción efectiva del impuesto al cheque mejoraría la liquidez de las agencias, disminuiría el costo de administrar cobros y pagos y permitiría preservar una proporción mayor de las comisiones.
El impacto sería especialmente relevante para operadores mayoristas, agencias con fuerte volumen de venta aérea, compañías de turismo estudiantil y empresas que comercializan servicios de alto valor, pero trabajan con márgenes porcentuales reducidos.
También podría reducir los incentivos a fragmentar pagos, desviar operaciones del sistema bancario o utilizar estructuras comerciales menos eficientes para evitar la acumulación del tributo.
El beneficio no se trasladaría necesariamente de manera automática al precio final de los viajes. En un mercado con rentabilidad deteriorada, parte del ahorro podría destinarse a recomponer márgenes, financiar capital de trabajo, sostener empleo o evitar nuevos aumentos al pasajero. (Inflación: el turismo ajusta tarifas a dos velocidades entre el consumo y las vacaciones de invierno)
La reforma tampoco resolvería todas las asimetrías tributarias de la actividad. Las agencias seguirían expuestas a retenciones, percepciones, Ingresos Brutos y otros gravámenes que, en algunas jurisdicciones, también se calculan sobre montos superiores a la remuneración efectiva por la intermediación.
Impuesto al cheque e impuesto PAIS: cuáles son las diferencias
La eventual eliminación del impuesto al cheque no debe confundirse con el final del impuesto PAIS, que dejó de cobrarse el 23 de diciembre de 2024 después de cinco años de vigencia.
El impuesto PAIS alcanzaba operaciones en moneda extranjera, compras de bienes y servicios en el exterior, pasajes, paquetes turísticos e importaciones. Su finalización modificó los recargos cambiarios aplicados a esas transacciones.
El impuesto al cheque, en cambio, grava los movimientos de dinero dentro de cuentas bancarias y otras operatorias. Su reducción no modificaría por sí misma la cotización del dólar, las condiciones de acceso a divisas ni las percepciones que correspondan sobre consumos en moneda extranjera.
El efecto principal se concentraría en los costos financieros y operativos de las empresas, más que en un abaratamiento directo e inmediato de los viajes internacionales.
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