En las puertas del comienzo de la temporada de verano, medios y organismos advierten por el aumento de estafas vinculadas al alquiler de alojamiento temporario en la provincia de Buenos Aires. Publicaciones engañosas, pagos adelantados y propiedades inexistentes configuran un esquema que se repite cada año, pero que ahora muestra mayor alcance y sofisticación.
Estafas en alquileres temporarios: la trampa que vuelve a crecer antes del verano en Buenos Aires
El aumento de estafas en alojamiento temporario en la provincia de Buenos Aires expone las fallas de un mercado desregulado y sin controles en plataformas.
Estafas en alquileres temporarios: la trampa que vuelve a crecer antes del verano en Buenos Aires.
En las últimas semanas comenzaron a multiplicarse las denuncias por alquileres temporarios fraudulentos en distintos puntos turísticos bonaerenses, con especial foco en la Costa Atlántica y localidades de alta demanda estacional.
Una alerta que se anticipa a la temporada alta
A diferencia de otros años, la advertencia llegó de forma temprana, cuando aún falta tiempo para el pico de ocupación, lo que encendió señales de alarma en el sector turístico y entre los propios consumidores. (Nueva modalidad de estafas en turismo: así operan los estafadores de alquileres temporarios)
Desde el Colegio de Martilleros y Corredores Públicos de la provincia de Buenos Aires (Martilleros BA) alertaron sobre la “proliferación de estafas inmobiliarias que, con la ayuda de las nuevas tecnologías, se concretan dejando a miles de familias con frustración y perjuicios económicos”.
Los casos reportados comparten un denominador común: turistas que transfieren dinero para reservar una casa o departamento y, días después, descubren que el inmueble no existe, no está disponible o nunca fue ofrecido por quien cobró la seña.
Cómo operan las estafas en alquileres temporarios
El mecanismo del fraude se apoya en una combinación de alta demanda, urgencia por asegurar alojamiento y canales digitales sin controles efectivos.
En la mayoría de los casos, los estafadores publican avisos en redes sociales o plataformas informales, ofreciendo inmuebles a precios sensiblemente inferiores al mercado.
Luis Colao, presidente de Martilleros BA, explicó que “todos los veranos aparecen casos de familias que fueron víctimas de fraudes al alquilar por redes sociales sin conocer a la persona o supuesta inmobiliaria que ofrece el bien inmueble”.
Según detalló, se detectan situaciones donde:
- Se promocionan propiedades que directamente no existen.
- Los inmuebles no coinciden con lo ofrecido en los anuncios.
- Se utilizan fotos de propiedades reales, pero publicadas en perfiles falsos o apócrifos.
“En otros casos, se trata de inmuebles comercializados en forma oficial, pero los delincuentes reutilizan las imágenes en perfiles falsos de redes sociales y, mediante un número de WhatsApp, logran consumar la estafa a los futuros veraneantes”, precisó Colao.
Nuevas tecnologías y fraudes cada vez más sofisticados
Uno de los puntos que más preocupa al sector es la creciente sofisticación de los engaños. Según advirtieron desde Martilleros BA, el uso de herramientas digitales avanzadas amplió el alcance del fraude.
“Inmuebles atractivos, precios tentadores, pocas exigencias y contratación inmediata son el anzuelo perfecto para los turistas desprevenidos”, señaló Colao, y agregó que “todos los días aparecen nuevas variantes y ardides, perfeccionados incluso mediante el uso de Inteligencia Artificial (IA) y complejas metodologías de engaño ”.
El resultado es un patrón que se repite: con apenas unos clics, los turistas transfieren dinero y pasan de planificar vacaciones a convertirse en víctimas de estafas con pérdidas económicas y viajes frustrados. (Estafas en turismo: una operadora revela cómo funciona el fraude y por qué sigue ocurriendo)
El impacto en turistas y destinos
Las consecuencias trascienden la pérdida económica individual. Las estafas generan frustración, cancelaciones de último momento y situaciones críticas en destino, con familias que llegan sin alojamiento y deben resolver el problema en plena temporada.
Además, el fenómeno afecta la confianza en el mercado de alquileres temporarios y daña la imagen de los destinos turísticos, en un contexto donde el turismo interno sigue siendo clave para las economías regionales.
Desde el sector privado advierten que estos casos también perjudican a propietarios y operadores legítimos, que deben competir con ofertas fraudulentas y enfrentar la desconfianza creciente de los viajeros.
Falta de controles y responsabilidades difusas
Uno de los puntos críticos es la ausencia de una estrategia preventiva sostenida. Las advertencias suelen llegar cuando el daño ya está hecho, y las denuncias se multiplican, pero sin mecanismos ágiles de bloqueo de publicaciones, seguimiento de perfiles o coordinación entre plataformas y organismos públicos.
Mientras tanto, la responsabilidad queda diluida entre usuarios, intermediarios y el Estado, en un escenario donde los estafadores operan con rapidez, cambian de identidad y vuelven a empezar. (El pulso del alojamiento temporario: entre la regulación y la informalidad en Buenos Aires y Madrid)
Claves para evitar caer en la trampa
- Desconfiar de precios muy por debajo del mercado.
- Evitar pagos sin contrato o sin verificación previa del inmueble.
- Solicitar datos comprobables del propietario o intermediario.
- Priorizar plataformas con sistemas de validación y reputación.
- No ceder ante la urgencia artificial para concretar la reserva.
Alojamiento temporario: un problema estructural que exige respuestas
El aumento de estafas en alquileres temporarios expone una deuda pendiente en materia de regulación, control digital y educación al consumidor. No se trata solo de hechos delictivos aislados, sino del síntoma de un mercado que creció más rápido que las reglas y los controles.
Mientras no haya una respuesta integral que combine prevención, fiscalización y responsabilidad compartida, la estafa seguirá siendo, año tras año, una amenaza latente para el turismo en la provincia de Buenos Aires.
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