Un nuevo caso de presuntas estafas en turismo sacudió al mercado. Más de 260 pasajeros denuncian que la agencia de viajes Traveling Turismo dejó de responder, cerró su oficina y desapareció con viajes pagos, en un caso que ya fue llevado a la Justicia penal. Los afectados avanzan en una organización colectiva para reclamar por el dinero perdido.
Escándalo en turismo: denuncian estafas millonarias y hay más de 260 damnificados
La agencia de viajes Traveling Turismo fue denunciada por estafas tras dejar pasajeros sin viajar, bloquear reclamos, borrar sus redes y desaparecer de escena.
El colapso de una agencia de viajes: estafas, denuncia penal, viajes caídos, cientos de pasajeros damnificados y pérdidas millonarias.
El caso combina los elementos que más inquietan al sector, tales como que se trata de una empresa con legajo habilitante (18.716), antecedentes de operación efectiva y clientes que ya habían viajado sin problemas.
Asimismo, la causa sobresale porque hubo un corte abrupto de la atención; teléfonos que dejaron de contestar; redes sociales intervenidas o dadas de baja; y un universo de damnificados que se expandió en cuestión de horas a través de grupos de WhatsApp, posteos en redes y denuncias cruzadas.
Estafas: la denuncia penal, el nombre del dueño y la trama que relatan los pasajeros
El nombre que aparece repetido en los testimonios es el de Diego Navarro, señalado por pasajeros como dueño o responsable de la firma. (Detienen a un hombre acusado de defraudar a AR por casi US$ 500.000)
Entre los relatos, una damnificada aseguró que comenzó a recibir advertencias de ex empleados indicando que “ Traveling había cerrado y su dueño, Diego Navarro, se había fugado”. Ese mismo contexto confirma que la presentación judicial se realizó ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 27, bajo el legajo 14.508/2026.
Al respecto, no se trata solo de incumplimientos comerciales o demoras en respuestas, sino de un conflicto que escaló a sede penal y que, por la cantidad de afectados y el volumen presunto de dinero comprometido, empieza a perfilarse como una maniobra de alcance mayor.
La cautela judicial sigue siendo importante, pero el expediente ya existe y la denuncia fue formalizada. No obstante, muchos de los damnificados reconocieron que, por consejo de sus abogados, prefieren "llamarse a silencio".
Viajes a Brasil, Punta Cana y grupos familiares enteros: así se multiplicó el perjuicio
La dimensión económica del caso surge del tipo de productos vendidos y de la escala de los grupos comprometidos. Una damnificada contó que conoció la empresa en 2024, contrató dos viajes a Brasil para abril de 2025, viajó sin inconvenientes y, por esa experiencia positiva, volvió a comprar en agosto de 2025: primero dos pasajes y luego otros dos, hasta completar cuatro paquetes.
La mecánica, relató, incluía contrato firmado, legajo exhibido y una operatoria que no despertaba sospechas. Todo cambió cuando, a días de la salida de uno de los paquetes, dejó de obtener respuestas y se enteró por terceros de que había un contingente de unas 88 personas varadas en Brasil.
Otra pasajera resumió el golpe con una escena muy concreta: tenían previsto salir a Florianópolis con un grupo familiar de 12 personas y se enteraron del presunto colapso cuando ya estaban armando las valijas. En paralelo, otra damnificada aseguró que su viaje era a Punta Cana y que, desde entonces, el dueño “desapareció”.
El patrón se repite: viajes internacionales o regionales, pagos ya efectuados, salidas inminentes y ausencia total de contacto con la agencia. (Estafas con viaje al Carnaval de Jujuy)
Ahí aparece el punto técnico que faltaba jerarquizar: si se toma como base un universo superior a 260 afectados, con paquetes a Brasil, Caribe o productos internacionales de varios pasajeros por operación, el caso ya no puede narrarse solo como un episodio de “pasajeros perjudicados”.
Aun sin una liquidación judicial consolidada, la escala permite estimar de un perjuicio presuntamente millonario. En el sector ya se prevé que las presuntas estafas ascienden a montos superiores a US$ 700 mil. Esa estimación, por ahora, es periodística y no judicial, pero surge de la propia estructura del caso.
Del silencio en los teléfonos al borrado de redes
Los relatos de los pasajeros agregan un elemento que vuelve más delicado el cuadro: la secuencia de desaparición digital.
Según las víctimas, primero dejaron de entrar los mensajes en algunos números; después otros WhatsApp sí recibían, pero nadie respondía; luego llegaron los bloqueos en Instagram, el borrado de comentarios en Facebook y finalmente el cierre o la caída de perfiles en redes (Instagram y Tik Tok). Esa conducta fue una de las señales que aceleró la alarma entre los clientes y ayudó a que más damnificados se encontraran entre sí.
En ese punto, además, empezaron a aparecer versiones de exempleados que, según relatan los afectados, también se habrían enterado de la situación al llegar a la oficina del microcentro y encontrarla cerrada o prácticamente vacía. Esa escena refuerza la idea de una interrupción brusca de la operatoria, no de una crisis comunicada o de una reestructuración ordenada.
Faevyt intervino tras una denuncia y no logró contacto con la empresa
Desde el plano institucional, el expediente suma otra capa.
La empresa, que no tiene actualizado su perfil y datos en el Registro Nacional de Agencias de Viajes (RNAV) de Faevyt, recibió una denuncia canalizada por la Defensa del Consumidor de Gualeguaychú en la entidad que conduce Andrés Deyá.
Al cierre de esta edición, y si bien tiene cinco días para hacer su descargo, desde la firma no habían respondido el contacto de la institución; así como no respondieron los intentos de contacto por parte de este medio.
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