Estafas en turismo: a juicio una agente de viajes de Córdoba por más de US$ 350 mil en perjuicios
Natalia García, quien ya había sido detenida por estafas y que operaba bajo la firma Yana Viajes, irá a juicio por daños multimillonarios. Los detalles.
Natalia García, de Yana Viajes, fue imputada por estafas y la causa será elevada a juicio.
Se trata de Natalia García, quien operaba bajo la marca Yana Viajes, y que deberá responder por alrededor de 60 hechos de estafa reiterada y un caso de defraudación con tarjeta de crédito. El perjuicio económico total se estima en más de US$ 350 mil, afectando a decenas de pasajeros que habían contratado servicios que nunca se concretaron.
La investigación, encabezada por la fiscal Jorgelina Gutiez (Distrito 4 Turno 6), sostiene que la operatoria se desarrolló entre 2024 y 2025. Actualmente, la imputada cumple prisión domiciliaria preventiva a la espera del proceso judicial.
Un caso de estafas reiteradas: cómo ocurrió la maniobra
De acuerdo con la causa, la acusada comercializaba paquetes turísticos, pasajes aéreos y servicios en destinos internacionales –principalmente en el Caribe y Estados Unidos, en destinos como República Dominicana, México, Guatemala y Nueva York– que, según la fiscalía, nunca llegaron a ser contratados.
El esquema se apoyaba en el uso de documentación apócrifa, que simulaba validez: recibos, comprobantes de pago y supuestos detalles de reservas, itinerarios y alojamientos. Esto, sumado a su experiencia previa en el rubro, le permitió construir confianza y sostener el engaño durante varios meses.
Además, García mantenía contacto fluido con los pasajeros –incluso hasta días antes de su detención–, lo que simulaba normalidad y demoraba la detección del fraude por parte de los pasajeros. La explicación que la imputada le daba a los damnificados es que las reservas estaban "stand-by" o que ya había realizado los pagos y aguardaba por la confirmación.
El expediente detalla múltiples operaciones con montos elevados: desde más de $ 1,1 millones por cambios de pasajes a Europa hasta pagos superiores a $ 1,4 millones más US$ 530 por viajes a Guatemala, así como transferencias de más de US$ 4.200 y sumas millonarias en pesos para paquetes al Caribe que nunca se concretaron.
Un dato relevante es que los precios ofrecidos se alineaban con los valores de mercado, lo que evitaba las sospechas iniciales y diferenciaba el caso de esquemas basados en ofertas irrisoriamente bajas.
El agravante: los antecedentes de la acusada
La investigación también detectó antecedentes en el accionar de la imputada. En 2022, bajo la marca comercial Zona de Partidas, García había sido denunciada por hechos similares. (Nuevas estafas en turismo: "mami del colegio" que oficiaba como agente de viajes presa por fraude)
En ese episodio, logró evitar la detención tras acordar la devolución de aproximadamente el 80% del dinero a las víctimas, lo que le permitió continuar operando posteriormente bajo una nueva denominación.
Según la fiscalía, el conocimiento técnico del negocio fue un factor clave para dotar de verosimilitud a las operaciones y facilitar la captación de nuevos clientes, muchos de ellos por recomendación.
Se multiplican las estafas en el turismo
Más allá del impacto judicial, el caso vuelve a encender alertas dentro del turismo, especialmente en lo que respecta a la confianza del consumidor en las agencias de viajes.
Entre los damnificados se encuentran familias, grupos de amigos y personas mayores que destinaron ahorros y contrajeron deudas para viajes que nunca se realizaron, lo que evidencia el alcance económico y reputacional de este tipo de maniobras. (Escándalo en turismo: denuncian estafas millonarias y hay más de 260 damnificados)
Este tipo de episodios no solo genera perjuicios directos a los pasajeros, sino que también impacta en la percepción general del sector, obligando a reforzar la comunicación sobre la importancia de operar con agencias habilitadas, trazabilidad de pagos y respaldo formal en la contratación de servicios.
En ese contexto, las reiteradas estafas que expone el caso reabren el debate sobre la desregulación de la actividad, la falta de control de los organismos oficiales de turismo y el rol preventivo de las asociaciones profesionales, en un escenario donde la confianza sigue siendo uno de los principales activos de la comercialización turística.
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