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Flybondi: ¿cierra o sigue?

Aunque Flybondi retomó la operación parcial de sus vuelos, persisten las dudas respecto de si continuará volando o no.

En pocas palabras

  • Flybondi reanudó vuelos: la aerolínea retomó parcialmente sus operaciones tras 11 días de cancelaciones, aunque persisten las dudas sobre su continuidad.
  • Crisis financiera y deudas: la compañía enfrenta deudas millonarias y posibles denuncias contra su exCEO, mientras el nuevo dueño investiga la situación financiera.
  • Incertidumbre laboral y operativa: los trabajadores denuncian insolvencia y el incumplimiento de acuerdos salariales, mientras la aerolínea opera a un 30-50% de su capacidad.
Resumen generado por Thinkindot AI

El pasado martes 14 de julio, Flybondi retomó parcialmente sus operaciones. Ese día, de 12 vuelos programados canceló solo cinco. Los siete vuelos concretados –muchos demorados–, pusieron fin a un período de 11 días consecutivos en los que la low cost canceló la totalidad de los vuelos programados diariamente. (Flybondi cumplió una semana sin volar).

En los días posteriores, miércoles 15, jueves 16 y viernes 17 de julio, la empresa operó un total de 45 vuelos programados y canceló 20.

En definitiva, en esos 11 días de pausa se cancelaron 156 vuelos, ante el silencio y la complicidad de la autoridad aeronáutica, la ANAC. Una decena de días donde se conocieron detalles de la crisis profunda de la compañía.

¿Flybondi tiene futuro?

En el rojo de la compañía aparecen desde un pedido de quiebra por una deuda de $ 600 millones con el Hotel Presidente, embargos solicitados por Manuel Tienda León por un pasivo acumulado de más de $ 120 millones, y hasta obligaciones impagas por US$ 20 millones y US$ 5,5 a los proveedores de leasing (lessors) y talleres de mantenimiento pesado ubicados en México, respectivamente.

A esto se suman las denuncias de los empleados que se acogieron a los retiros voluntarios de principios de 2026 y que no cobraron lo acordado; así como el corte del crédito de YPF Aviación, que sólo le carga combustible si previamente lo paga.

Por otra parte, un puñado de provincias ya judicializaron las cancelaciones, y exigieron multas y sanciones para la low cost; al tiempo que también muchos de los pasajeros perjudicados, de todos esos vuelos cancelados, se están organizando entorno a un estudio de abogados para realizar una demanda colectiva por el incumplimiento. (Flybondi suma un nuevo conflicto: reclaman una deuda por más de $ 600 millones)

¿Flybondi es un Fénix?

En este contexto, el pasado martes 14 de julio, además de reanudarse los vuelos, el nuevo dueño de Flybondi, el fondo de inversiones COC Global Enterprise, del empresario argentino Leonardo Scatturice, emitió un comunicado.

En él, brindó algunas pistas de lo que sucede con la low cost amarilla. En principio habló del desarrollo de una due diligence que estaría en marcha y que concluiría el 31 de julio. Cabe recordar que este es un proceso de análisis de una empresa en venta: el comprador escruta las finanzas de la compañía a ser adquirida.

En ese contexto, COC Global Enterprise habló de “divergencias sustanciales” entre la información presentada por el gerenciamiento anterior y la situación real de Flybondi. “La compañía operó sustentada en información falsa y se apoyó en una estrategia plagada de irregularidades de tinte fraudulento”, señaló el fondo de inversión. De hecho, el comunicado habla de denunciar al exCEO de la empresa, Mauricio Sana.

COC Global Enterprise aseguró que desde que arribó a Flybondi ha invertido US$ 70 millones y reafirmó su vocación de recuperar el normal funcionamiento de la compañía. Y sin embargo, los trabajadores de la low cost aseguran que la empresa está en un “estado de insolvencia patrimonial crítico”.

Finalmente el nuevo dueño volvió a insistir en un plan de negocios donde Flybondi sea el apéndice aéreo de un grupo destinado fundamentalmente a la logística, vinculándola con otra empresa propiedad del mismo fondo de inversiones: OCA Postal.

COC reafirma su vocación de recuperar el normal funcionamiento de la compañía como una herramienta central en la estrategia de desarrollo de un grupo líder del mercado logístico regional”, afirma el texto del inversor.

Los interrogantes que persisten

Algunos problemas de Flybondi se solucionan con tiempo. Solo una operación prolija y sostenida en el tiempo, por ejemplo, le puede devolver la confiabilidad de cara a los consumidores –sólo en junio pasado, la compañía perdió casi 13% de participación de mercado–. También algunos trabajos de mantenimiento en su flota, para que vuelva a volar, requieren tiempo para ejecutarse.

Otros problemas demandan dinero: saldar las deudas reclamadas de proveedores y exempleados, por ejemplo; enfrentar pagos atrasados en el área de Mantenimiento que podrían devolver alguna aeronave a las operaciones, y más. (La motosierra llegó a Flybondi: programa de retiros voluntarios y renegociación de contratos ACMI)

Pero, además, está claro que para continuar operando necesitará aún más fondos: para desarrollar las operaciones cotidianas, asumir sueldos y reclamos de pasajeros, o volver a operar aviones con modalidad ACMI (Aircraft, Crew, Maintenance and Insurance) para poder honrar la programación publicada.

Aún aceptando, como denuncia COC Global Enterprise, que hay alguna responsabilidad de la gestión anterior en la situación financiera, el proceso judicial derivado no será ni corto ni sencillo. Una compensación de fondos por ese lado puede tomar años.

Lo que suele suceder cuando una due diligence resulta negativa, es que la compra vaya para atrás. Entonces, ¿COC Global Enterprise está pensando en retirarse? ¿Son las acusaciones el pretexto para deshacer el compromiso de compra?

Caben en este punto consideraciones de tipo político, habida cuenta la estrecha relación que existe entre el dueño de COC Global Enterprise, el ya mencionado Leonardo Scatturice y el gobierno argentino actual.

Pero por lo pronto, la incertidumbre no se despejó y Flybondi volvió al estándar anterior al 1º de julio. Es decir, operar entre un 30% y un 50% de sus vuelos programados, creando un conflicto de cara a pasajeros perjudicados que no hace más que crecer. Y por otro lado, todo podría complicarse más si algún juzgado finalmente acepta un pedido de quiebra por una deuda impaga de la low cost.

¿Qué dicen los trabajadores?

Desde el inicio de la crisis, si el gobierno y el grupo inversor guardaron un escandaloso silencio, también lo hizo el sindicato de empresa: la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF). “Los trabajadores de la empresa estamos sin trabajo y sin salario, atravesando días de angustia, incertidumbre y estrechez económica con ribetes dramáticos en muchos casos, especialmente entre las categorías laborales de menor sueldo”, afirma en un comunicado la asociación.

Todos sabemos que esta crisis es, principalmente, producto del obrar negligente y hasta delictivo de quienes fueron directivos, quienes –encabezados por Mauricio Sana– huyeron dejando esta empresa a la deriva, y de la descapitalización de la compañía por parte de los accionistas”, afirmó ATAF.

ATAF ofreció a la empresa su colaboración técnica para aportar soluciones, pero esta ayuda fue aceptada tardíamente: recién ante el fracaso del plan de retiros voluntarios implementado por la empresa unilateralmente”, explicó la Asociación.

Ello derivó en un acuerdo de suspensiones con pago de asignación no remunerativa, de aportes y contribuciones de obra social, y prohibición de despidos por razones económicas, presentado ante la Secretaría de Trabajo de la Nación. La finalidad de ese plan es la preservación de fuentes de trabajo mientras el management intenta estabilizar la empresa, y la recuperación gradual del poder adquisitivo de los trabajadores”, continuó ATAF.

Sin embargo, la Asociación sentenció: “El acuerdo de suspensiones fue incumplido, pues la empresa no ha podido siquiera pagar –en un solo pago– la asignación no remunerativa equivalente al 70% del salario”. (Empleados de Flybondi en "estado de alerta")

Ante la situación, ATAF intimó a la empresa y la denunció ante la Secretaría de Trabajo de la Nación. Además, señaló un “estado de insolvencia patrimonial crítico”.

Valoramos la iniciativa que el nuevo grupo inversor pueda desarrollar para revertir la situación calamitosa que dejaron sus antecesores y transformar la empresa”, expresó la Asociación, en clara alusión al desembarco de COC Global Enterprise como nuevo dueño de Flybondi.