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Flybondi cumplió una semana sin volar

El 1º de julio Flybondi operó sus últimos diez vuelos, desde entonces no vuela y canceló más de 90 servicios

Ergo, fue el 1º de julio pasado, cuando la low cost amarilla operó sus últimos vuelos. Según el portal failbondi.fail, para ese día tenía previsto operar 16 vuelos de los que canceló seis y operó 10 (ocho de ellos con demoras).

Desde el 2 de julio, Flybondi ha venido cancelando la totalidad de los vuelos previstos para cada día:

  • 15 para esa jornada;
  • 13 para el 3 de julio;
  • 16 para el 4 de julio;
  • 16 para el 5 de julio;
  • 13 para el 6 de julio;
  • 12 para el 7 de julio y
  • ocho para el 8 de julio.

Eso sí, la web de la empresa sigue operativa y es posible comprar tickets en ella.

¿Flybondi ante un daño irreversible?

Se debe entender que cada vuelo cancelado causa un doble daño. Primero el daño de tener que resolver la cuestión para con el pasajero perjudicado. Si se le devuelve el dinero a cada viajero, habrá de disponer de esos fondos; pero si se reprograma la fecha del vuelo y se le otorga al pasajeros una plaza de viaje más adelante, hay que contabilizar el pasivo consecuente. Y es que cada ticket vendido se duplica, el pasajero que no pudo viajar en la fecha que originalmente eligió, ocupa otro asiento en un vuelo futuro que la compañía no puede comercializar.

El otro daño es el de marca y es el que va estrangulando la venta futura. Ya no importa la tarifa y su accesibilidad si la empresa no puede garantizar que concretará los vuelos programados y vendidos. Esto termina por mermar las ventas y reduciendo los ingresos futuros.

Problema de fondos

Si la imposibilidad de cubrir el costo del combustible tiene que ver con la disponibilidad de fondos, hay otros indicios que apuntan en esa misma dirección. Y es que en los últimos días se escucharon reclamos de empleados que se acogieron al retiro voluntario que les propuso Flybondi y que no han recibido sus cobros correspondientes.

Pero además, se conoció al menos un pedido de quiebras del Hotel Presidente por una deuda de $ 600 millones.