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Temporada de invierno: fuga de dólares, fractura social y una industria sin rumbo

Ante una desafiante temporada de invierno, Sergio Castro advierte que el turismo interno sufre la falta de políticas públicas. Alerta por el boom del emisivo.

Afirmando que la temporada de invierno 2025 expone las profundas tensiones del turismo argentino, Sergio Castro, exdirector Nacional de Planificación y Desarrollo del MinTur, advierte sobre los riesgos de una industria estratégica librada al libre mercado que pregona Javier Milei.

"Miles de argentinos viajan al Caribe o Europa aprovechando el dólar oficial, mientras el sector local resiste con descuentos, tarifas congeladas y sin respaldo estatal", graficó.

En una columna, el secretario de Extensión y Vinculación en la Universidad Nacional del Delta y equipo Técnico de la Fundación Encuentro reprochó que la industria exporta divisas y precariza su estructura interna

Sergio Castro: "Temporada de invierno, una industria en fuga y en disputa"

"La Argentina de Javier Milei enfrenta el invierno 2025 con una paradoja cada vez más visible: mientras miles de ciudadanos hacen las valijas rumbo al Caribe o Europa, la industria turística nacional se esfuerza por sobrevivir a base de descuentos, promociones y congelamientos de precios.

Todo esto, en un país donde más del 50% de la población apenas llega a fin de mes. (La temporada de invierno al borde del colapso)

El turismo como termómetro social y económico

En el primer trimestre del año, el rubro "viajes y turismo" generó un déficit de más de US$ 3.464 millones, según el Banco Central.

Una cifra récord que supera ampliamente las previsiones del acuerdo con el FMI y que el propio presidente Milei no dudó en calificar como parte de la "fuga de dólares" que debilita la economía argentina. En mayo (último dato disponible de INDEC y BCRA) el rojo siguió en aumento.

Sin embargo, esa fuga no proviene de una élite privilegiada, sino –mayormente– de clases medias y medias-altas que aprovechan el ancla cambiaria ejecutada por la actual gestión para viajar al exterior.

Un ejemplo claro: Argentina lidera la emisión hacia el Caribe, con una ocupación estimada del 78% en hoteles Hyatt de Cancún y República Dominicana.

En mayo, por cada turista que ingresó al país, más de dos argentinos salieron a vacacionar al extranjero.

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Turismo interno deprimido, promociones a la desesperada

En contraposición, el turismo interno navega aguas frías. Bariloche, Ushuaia y Puerto Madryn ofrecen hasta 40% de descuento en paquetes y congelan tarifas para atraer visitantes.

La respuesta es débil: la recesión, la caída del consumo y el desempleo están estrangulando la capacidad de gasto de millones de argentinos. (Turismo argentino frente a un abismo: 300 mil empleos en riesgo si no se toman medidas)

Mientras el Gobierno celebra el “fin de la distorsión de precios relativos”, el sector turístico –que da trabajo a más de un millón de personas– opera con rentabilidad mínima (en el mejor de los casos) y sobrevive gracias al ingenio de sus actores.

Lo que falta es política pública: la promoción del consumo o los planes de incentivo fueron desactivados, y no hay medidas eficaces para sostener la actividad en las economías regionales.

Tampoco se atacan los problemas estructurales: presión tributaria, complejidad fiscal y costos operativos crecientes. De hecho, desde 2024, los gastos en servicios y energía aumentaron más del 450%.

Dos Argentinas, un mismo aeropuerto

La postal es clara: en el mismo aeropuerto conviven dos países. Uno que embarca rumbo al Caribe, Miami o Madrid, y otro que apenas puede pagar el boleto del colectivo para ir a trabajar. Esta fractura no es solo simbólica: es estructural, social y profundamente política.

Detrás de las cifras macroeconómicas se esconde un modelo que ha optado por liberar sin equilibrar, desregular sin proteger.

La Argentina que Milei promueve favorece a quienes tienen espalda económica para consumir globalmente, mientras deja a su industria local a merced de las leyes del mercado más crudo. Con esa desprotección, se lleva puestos miles de puestos de trabajo, empresas y vidas.

El riesgo de una industria sin brújula

El turismo no es un lujo. Es empleo, arraigo, identidad, desarrollo regional. Fue –y puede volver a ser– el cuarto complejo exportador nacional.

Pero para eso debe tratarse como una política de Estado. Considerarlo únicamente como un “problema de fuga” es desconocer su potencial como motor económico y social.

Argentina necesita una estrategia nacional de turismo. No sólo para corregir desequilibrios externos, sino para recuperar el equilibrio interno. Incentivar el receptivo, segmentar beneficios para el turismo interno, proteger la cadena de valor y construir destinos competitivos debería ser parte de la agenda nacional. Pero no lo es.

Por ahora, seguimos exportando dólares… y desprotegiendo regiones. Olvidándonos de lo que supimos construir como sector y resignando una herramienta clave para el desarrollo sostenible de Argentina."

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