A pesar de un leve repunte en el gasto promedio, las vacaciones de invierno 2025 dejaron un sabor agridulce. En un contexto de recesión económica, tipo de cambio poco competitivo y clima adverso, viajaron 4,3 millones de turistas por el país, un 10,9% menos que en 2024, y un 21,5% por debajo de los niveles prepandemia.
Según CAME, estas vacaciones de invierno hubo menos turistas, estadías más cortas y señales de alerta
Turismo interno en alerta: el balance de la temporada de invierno fue negativo respecto a los dos años anteriores. Impacto económico de $ 1,5 mil millones.
Vacaciones de invierno 2025: el impacto económico de US$ 1.163 millones) superó las expectativas previas.
Así lo informó la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), para agregar que la estadía media también se redujo, pasando de 4,1 noches en 2024 a 3,9 en esta temporada.
El impacto económico, por su parte, alcanzó los $ 1,5 mil millones (equivalentes a US$ 1.163 millones).
Respecto al gasto total, y medido a precios constantes, el mismo cayó un 11,2% interanual, según la CAME.
Vacaciones de invierno: caída del turismo interno y auge del emisivo
La merma de turistas, de acuerdo al informe, estuvo estrechamente ligada a la pérdida de poder adquisitivo de las familias argentinas, a la menor presencia de visitantes internacionales -por efecto del tipo de cambio menos favorable- y a un clima más frío y lluvioso de lo habitual.
Además, explicaron que el aumento del turismo emisivo tuvo un fuerte impacto en el receso. (Un invierno desigual y estructuralmente complicada)
"Ya en el Hot Sale de mayo, más de la mitad de las ventas fueron para destinos internacionales", destacaron, para recordar que, según los últimos datos del Indec, hubo un crecimiento del 67% interanual en los viajes al exterior durante el primer cuatrimestre del año.
En paralelo, señalaron que el turista que se quedó en Argentina lo hizo con un presupuesto más ajustado, eligiendo su destino en función de ofertas y promociones.
Este fenómeno consolidó el perfil del "viajero de último momento", que priorizó la flexibilidad, las condiciones climáticas y la conveniencia económica para definir su escapada.
CAME identifica un consumo más austero y estadías recortadas
El gasto diario por persona promedió los $ 89.236, un 4,8% más que en 2024 en términos reales.
Sin embargo, la menor cantidad de viajeros y la reducción en la estadía impactaron negativamente en la rentabilidad del sector.
En comparación con el invierno 2023, la situación se muestra aún más crítica: viajaron 21,5% menos de turistas y la estadía media se redujo un 13,3%. "El turismo interno mostró presencia, pero con menor intensidad y duración", puntualizan desde CAME.
Si bien el estudio sólo relevó turistas (excluyendo excursionistas), se estima que también hubo una movilidad significativa en viajes de cercanía, aunque con menor gasto y pernocte.
Efectos positivos: calendario escalonado y demanda diversificada
Entre los aspectos positivos de la temporada de invierno, se destacó el escalonamiento de las vacaciones escolares, que permitió distribuir el movimiento turístico durante todo julio, descomprimiendo rutas y ampliando las posibilidades de alojamiento.
"Esta medida benefició especialmente a destinos con buena conectividad y alta capacidad hotelera", aseveró. (La crisis no se tomó vacaciones)
En cuanto a los destinos elegidos, ponderaron que el clima jugó un rol clave. "Las playas quedaron relegadas frente a la inestabilidad del tiempo, mientras que los destinos de nieve, termales, de montaña y rurales ganaron protagonismo", manifestaron.
Termas, cultura gratuita y glaciares: lo que dejó el invierno
- El termalismo se consolidó como el gran refugio frente al frío: Termas de Río Hondo, Federación y Colón mostraron una ocupación elevada, impulsando al turismo de bienestar fuera del verano.
- La cultura gratuita se volvió una aliada del bolsillo: Ferias, museos y funciones sin costo llenaron aforos en Salta, Tucumán, Córdoba y la provincia de Buenos Aires: Las familias priorizaron planes accesibles para optimizar gastos.
- La nieve, otra vez en suspenso: La escasez y tardía llegada de nevadas afectó especialmente a Mendoza, Neuquén y Río Negro durante la primera parte de julio. Pese a las cancelaciones iniciales, la situación se normalizó hacia fines de mes, dejando operativas a la mayoría de las pistas.
- Una sorpresa: globos aerostáticos en Tucumán: La experiencia de sobrevolar los Valles Calchaquíes se viralizó en redes sociales y fue uno de los fenómenos inesperados del receso, como parte del festival “Julitos y Julietas” en Yerba Buena.
- La gastronomía al aire libre también tuvo su lugar: A pesar del frío, los food trucks y ferias artesanales convocaron público en Rosario, Bariloche, Salta y Tucumán, reafirmando el rol del turismo urbano y experiencial.
Crisis: invierno con señales de alerta
Más allá de los matices, los datos evidencian una temporada en retroceso respecto a los dos últimos años.
Con menos turistas, estadías más cortas, una creciente preferencia por viajar al exterior y un mercado interno con consumo limitado, el sector turístico enfrenta desafíos cada vez más complejos, advierten desde la CAME.
El comportamiento del “turista termómetro”, que toma decisiones en función del clima, las promociones y el contexto económico, obliga a los destinos a repensar su oferta y estrategias de promoción.
El balance general deja un mensaje clara: sin políticas activas de incentivo y sin mejoras en la competitividad cambiaria, el turismo interno corre el riesgo de seguir perdiendo terreno.
"La temporada de invierno 2025 fue una muestra de resiliencia, pero también un llamado de atención para los próximos meses", concluyó.
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