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No hay plata para viajar: la crisis económica hace estragos en el turismo nacional

Fehgra expuso la crisis que atraviesan los prestadores de turismo argentino. Para el sector hotelero-gastronómico la visión y sensación del negocio no se condice con el relato y las estadísticas oficiales

En su casa y junto con el líder sindical de Uthgra Luis Barrionuevo, Fehgra abrió el ventilador y habló de una situación que no muchos pares o gobiernos se animan a reconocer en “on”. La entidad que conduce Fernando Desbots le puso nombre al contexto actual y expuso la cruda realidad turística.

Para el sector hotelero-gastronómico la visión y sensación del negocio no se condice con el relato y las estadísticas oficiales. Vislumbran un futuro tortuoso para la industria.

Desde el sector hotelero-gastronómico hablan de crisis y de una “pandemia sin virus”. Están preocupados por la baja de la ocupación y el desplome del consumo interno.

Aseguran que, si se mantiene o agudiza esta ecuación, sumado a que los interlocutores del Gobierno no atienden los reclamos, el cierre de establecimientos y la pérdida de empleos será inevitable.

"Es un momento de preocupación. La actividad no es la foto del fin de semana extralargo sino la película de lo que se viene", declaró Desbots, para indicar que tras el "éxito" de Semana Santa, el futuro no es alentador.

En línea reconoció que como empresarios están muy preocupados "porque el costo de los servicios se ha cuadruplicado o quintuplicado, y no hay consumo".

Sin embargo, no se trata de una perspectiva aislada. Mientras que algunos actores ponderan que la temporada de verano fue “de aceptable a buena”, e inflan el pecho por los “récords” de movimientos turísticos en Carnaval y Semana Santa, una gran parte del entramado turístico palpita y padece otro escenario.

El sector hotelero-gastronómico cayó el doble que la economía

Apretados por los coletazos de la inflación y el incremento de los costos fijos, Fehgra asegura que el derrumbe de los ingresos reales se tradujo en un desplome del consumo interno.

“En enero y febrero de 2024, en comparación con el mismo período de 2023, la actividad económica total atravesó una recesión, con una caída del 4,5% interanual”, explica un informe de la consultora Invecq en base a datos del Indec, el Ministerio de Trabajo y Anses, entre otras fuentes.

En otras palabras, expone que se trató del peor enero desde 2005, sin contar el de 2021, afectado totalmente por la pandemia de Covid-19; mientras que revela que el impacto negativo en turismo prácticamente duplica el de la economía en general.

En números especifica que el rubro de alojamientos turísticos cayó alrededor del 8,5% en el inicio de 2024, principalmente por el desplome del turismo interno. "En algunas regiones la baja del sector supera el 15%", señala.

Asimismo, del estudio se desprende que tanto los trabajadores como los jubilados vieron caer su poder adquisitivo entre un 20% y 50% desde 2022, en el primer trimestre del año.

Por otra parte, se determinó que las estadísticas no son más negativas porque la actividad se está sosteniendo parcialmente con el aporte del turismo extranjero.

"De hecho, la caída del turismo de residentes fue del 13,2%. Por lo cual, si el receptivo internacional se resiente y/o el poder de consumo no se revierte, el escenario para los próximos meses solo empeorará", pronosticaron.

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La preocupación no es solo de Fehgra

La inquietud por el futuro inmediato de la actividad es compartida por las agencias de viajes. Operadores y agentes de viajes receptivos indicaron que los números del verano corresponden a un arrastre comercial del último trimestre de 2023. Pidieron que la foto del “boom turístico” de Semana Santa o la preventa de la Copa América no tapen el bosque.

Desde el Norte reconocen el flujo constante de argentinos recorriendo el país, pero que el número no se refleja en los servicios contratados. “Se cayó el negocio receptivo nacional, no así el internacional”, comentaron de una agencia. “Con los incrementos de los costos fijos la temporada baja será cruel para muchas pymes”, sentenciaron.

Un receptivo de El Calafate indicó que Semana Santa fue un “oasis en el desierto”, pero aseguró que el “bajón turístico” se prolongará. “Les planteamos a las autoridades provinciales que con estos mínimos niveles de operación muchas empresas van a cerrar. Pero no nos escuchan”, dijo.

Mientras que desde Puerto Madryn aseveran que la actividad “sobrevive” por la temporada de cruceros. “Hay hoteles y restaurantes cerrados, alquileres temporarios vacíos y agencias de viajes que no vendieron servicios en Semana Santa ”, señaló una agente de viajes local.

En el Fin del Mundo el escenario es similar, y aseguran que, comercialmente, dependen de los extranjeros. “Es muy triste lo que está pasando. Se cayó el receptivo nacional y prevemos que las temporadas bajas serán cada vez más largas”, aclaró un profesional.

Por su parte, un operador referente en la comercialización turística de Argentina destacó el comportamiento de ventas en Semana Santa, pero admitió que se vienen meses recesivos. “Apostamos a que la reactivación llegue antes de fin de año”, comentó.

Desde una operadora de viajes grupales comentaron que están rehaciendo los grupos y reprogramando las salidas permanentemente; al tiempo que dijo que esperan una “baja extendida”.

Por aire o por tierra, la ruta avizora turbulencias

El transporte también es parte del universo en alerta: no ocultan que las preocupaciones son reales y que ven un futuro poco alentador.

En términos aerocomerciales y por “cuestiones operativas”, en los últimos días Aerolíneas Argentinas levantó vuelos a Nueva York, Roma, Chaco y Neuquén, por citar algunos; mientras que JetSmart hizo lo propio en Posadas y próximamente lo hará con Jujuy, para sumar vuelos a Concepción (Chile) y Curitiba (Brasil).

La estrategia de ambas compañías es fortalecer las rutas internacionales predominantemente receptivas; al tiempo que buscan reducir los recorridos sin demanda.

En lo que remite a la colectividad terrestre, la foto no desentona. Desde Celadi detallaron que la caída durante el verano fue del 20% interanual, con picos del 30% en algunas rutas.

“Tras los buenos registros de Semana Santa la situación volvió a estancarse para los próximos meses”, indicaron, para agregar: “No solo los costos subieron para las empresas, sino también para los turistas. La reducción de frecuencias será más notoria a partir de junio”.

La contradicción de los números

La temporada de verano, según CAME, cerró a la baja. El movimiento turístico cayó un 13,7% respecto del mismo período del año anterior; mientras que la llegada de extranjeros, la oferta de eventos y la baja de precios durante febrero evitaron un desplome mayor.

Además, notificó que se redujo el plazo de permanencia en los destinos turísticos, tanto por la inflación como por la incertidumbre económica y política. La estadía media fue de 3,9 versus 4,1 días en la temporada 2023.

En este contexto se desarrolló el fin de semana XXL del 28 de marzo al 2 de abril, donde viajaron 3,2 millones de turistas por el país, un 21% más que en 2023. El impacto económico directo fue de $ 631 mil millones, que, medido a precios constantes, fue un 70% superior al año pasado.

Los incrementos están explicados, en gran parte, porque la medición es sobre un periodo un 50% superior a la Semana Santa anterior, que tuvo dos días menos de feriado.

Por otra parte, y mientras que nadie duda de los registros casi totales en las camas de Mar del Plata, Bariloche e Iguazú, algunos empresarios puntualizaron que ciertas cifras oficiales, privada y CAME no reflejan la ocupación real.

Que Iruya o La Caldera tengan 90% de ocupación no significa que fue un éxito el feriado en la ciudad de Salta ”, detalló un hotelero de La Linda; mientras que un par de Madryn dijo que solo dos hoteles trabajaron “a tope” y lo hicieron porque recibieron tres grupos.

Desde Chaco también se sorprendieron por el detalle de que el promedio de ocupación oficial era del 65%, y señalaron: “Ni por asomo llegamos al 35%”.

En CABA, por caso, el detalle oficial indica que arribaron más de 118 mil turistas y que la ocupación hotelera promedió el 65%. Empresarios locales disienten de esas cifras, pero no descartan que una destacada porción de esos visitantes no se haya alojado en establecimientos formales.

Vuelos: un verano positivo, pero moderado

El primer bimestre de 2024 mostró números positivos en cuanto al transporte aéreo. Y las performances reeditan lo que está sucediendo en términos macro: el cabotaje muestra cierta ralentización, y el internacional, motorizado por el receptivo, una fuerte recuperación.

En cuanto al número de pasajeros movilizados en cabotaje, en enero y febrero se llegó a los 2,7 millones (1,4 millones en enero y 1,3 millones en febrero). En la comparación versus el mismo bimestre de 2023, el incremento es del 3,1%. Algo similar sucede si se contabiliza el número de vuelos, donde en la comparación 2024 vs. 2023 el crecimiento es del 3,6%.

Con relación al tráfico internacional, comparando el bimestre enero/febrero 2024 versus el de 2023, el incremento fue del 17,9% (15% en enero y 20,9% en febrero), con 2,3 millones de pasajeros movilizados.

El aumento de vuelos fue más modesto en la comparación 2024 vs. 2023, apenas un 10,7% más. Esto habla indefectiblemente de que está mejorando la ocupación promedio de los vuelos internacionales hacia y desde la Argentina.

Daniel Scioli, el nuevo guardián de los precios y los extranjeros

Fiel al estilo de Guillermo Moreno, Daniel Scioli, secretario de Turismo, les pidió a los empresarios que no abusen con los precios. El funcionario, quien desde hace varios días defiende su lugar en el Gobierno posteando los números del fin de semana XXL de Semana Santa, entiende que el turista internacional es quien mantiene las estadísticas en orden.

Sin embargo, “la gallina de los huevos de oro” que sustenta el ánimo y los negocios está en jaque: Argentina está cara para los extranjeros.

Ya no se ven las largas filas de autos con patentes extranjeras en las estaciones de servicio o en los supermercados para llenar el tanque o el changuito por “unos pesos”.

Tampoco es habitual el boom de excursionistas uruguayos o chilenos que cruzaban la cordillera de los Andes o el Río de la Plata, respectivamente, para ir de shopping o comer en reconocidos restaurantes por menos de US$ 30.

En el caso de los alojamientos, los precios no difieren tanto respecto a 2023 teniendo en cuenta los valores en dólar oficial, y, en algunos casos, la tarifa sigue siendo competitiva para el bolsillo del extranjero regional.

Si de cuestiones aerocomerciales hablamos, más allá de cualquier logaritmo, los precios siguen desalentando el receptivo internacional. Un pasaje Buenos Aires-Ushuaia, puede llegar a costar lo mismo que un Buenos Aires-Bogotá.

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