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Vacaciones de invierno en Salta: el Tren a las Nubes expone la crisis del turismo

Mientras Salta informa una ocupación del 65% en vacaciones de invierno, empresarios advierten que la rentabilidad no aparece y cuestionan la política turística.

En pocas palabras

  • Salta: informa ocupación del 65% en vacaciones de invierno, pero empresarios advierten por crisis de rentabilidad.
  • Tren a las Nubes: redujo su programación a la mitad, reflejando la menor demanda y gasto del turismo interno.
  • Competitividad: empresarios cuestionan la política turística provincial, exigiendo un enfoque en la rentabilidad y sostenibilidad del destino.
Resumen generado por Thinkindot AI

Mientras el Gobierno provincial habla de una temporada positiva, hoteleros, gastronómicos y agentes de viajes aseguran que la actividad continúa atravesando una crisis de rentabilidad, atribuida, principalmente, a la coyuntura económica nacional, y en un segundo plano a las políticas de promoción.

La postal del invierno resume este escenario. Hay turistas en la ciudad, pero el consumo del turismo interno sigue contenido; algunos establecimientos logran sostener niveles aceptables de ocupación, aunque las empresas continúan operando con márgenes mínimos; y el principal ícono turístico de Salta, el Tren a las Nubes, redujo a la mitad su programación respecto de apenas tres años atrás.

Gobierno y empresarios de Salta muestran dos diagnósticos opuestos sobre la temporada

Desde el sector público el balance es moderadamente optimista. En declaraciones a Vorterix NOA, el coordinador del Ente de Turismo de la Ciudad de Salta, Fernando García Soria, aseguró que la capital provincial registra un movimiento sostenido durante el receso invernal.

"Hay un cambio de comportamiento con muchos turistas viajando sin reservas. Tenemos movimiento en torno al 65% de ocupación. Hay gente en la ciudad, hay filas para ingresar al MAAM (Museo de Arqueología de Alta Montaña), al Teleférico y en las peñas. Quedan dos semanas para redondear unas vacaciones de invierno buenas", sostuvo.

La explicación oficial se apoya en un fenómeno que también se observa en otros destinos argentinos: cada vez más viajeros organizan escapadas sobre la marcha, reservan a último momento y deciden sus consumos una vez que llegan al destino. (Scioli apuesta a una buena temporada de invierno pese al desafío del consumo)

Pero del otro lado del mostrador la lectura es considerablemente menos optimista. Si bien algunos establecimientos registran ocupaciones superiores al promedio, los empresarios coinciden en que el problema ya no pasa únicamente por la cantidad de visitantes, sino por el dinero que efectivamente dejan en el destino.

Las vacaciones de invierno no alcanzan para pagar deudas

Si la ocupación es el indicador que destaca el Gobierno, la rentabilidad es la variable que preocupa a los empresarios. Incluso entre quienes lograron buenos niveles de reservas durante julio, la sensación está lejos de ser de recuperación.

El empresario gastronómico Tupac Puggioni señaló que los establecimientos vinculados a su actividad alcanzaron ocupaciones cercanas al 80% y destacó el movimiento observado en la calle Balcarce y en algunos de los principales destinos turísticos de la provincia. No obstante, aclaró que el repunte apenas permite aliviar la delicada situación financiera de muchas empresas.

En declaraciones al portal Cuarto, explicó que buena parte de los ingresos de estas vacaciones de invierno se destinarán a cancelar compromisos acumulados durante los últimos meses.

"Muchos están usando esto para pagar las deudas que teníamos. Esto no nos salva. Es un mes. Es juntar los pesos para poder continuar", afirmó.

Su testimonio sintetiza una de las principales paradojas de la temporada: el movimiento turístico mejoró respecto de meses anteriores, pero todavía no alcanza para recomponer la rentabilidad de un sector que continúa operando con márgenes muy ajustados. (Vacaciones de invierno: por qué los costos desafían la competitividad del turismo interno)

La rentabilidad, el problema que el invierno no logra resolver

La presencia de turistas en las calles ya no garantiza un resultado económico satisfactorio para hoteles, restaurantes, agencias de viajes o prestadores de excursiones. El menor poder adquisitivo modificó las decisiones de consumo, acortó estadías y llevó a los visitantes a seleccionar con mayor cuidado las actividades y servicios contratados.

Consultado por Todo Salta Noticias, el presidente de la Cámara Hotelera Gastronómica y Afines de Salta, Juan Chibán, describió un escenario de fuerte presión económica para las empresas.

“El sueldo de todos está muy apretado. Los costos subieron mucho, tanto en servicios como en alquileres, y los impuestos no solo no bajaron, sino que la presión de la agencia recaudadora es más fuerte. Hay embargos a los 45 días de vencida la obligación fiscal. Si nos paran las cuentas, nos dejan imposibilitados de trabajar”, advirtió.

El dirigente agregó que el último fin de semana tampoco permitió mejorar las expectativas del sector debido al bajo nivel de reservas registrado en distintos establecimientos. (La crisis del consumo cambia el negocio hotelero: más ocupación ya no garantiza rentabilidad)

El Tren a las Nubes, el mejor termómetro de la crisis

Hay pocos indicadores que reflejen con tanta claridad el presente del turismo salteño como el Tren a las Nubes.

El principal producto turístico de la provincia pasó de programar 40 salidas durante las vacaciones de invierno de 2023, a apenas 20 este año, prácticamente la mitad.

La evolución muestra con claridad el retroceso:

  • 2022: 37 salidas.
  • 2023: 40 salidas.
  • 2024: 33 salidas.
  • 2025: 25 salidas.
  • 2026: 20 salidas.

La reducción de frecuencias no responde a una decisión operativa aislada, sino a una menor demanda que obligó a ajustar la oferta.

En declaraciones reproducidas por Salta News, el presidente del Tren a las Nubes, Sebastián Vidal, reconoció que el mercado cambió. "No es que no venga gente; viene gente, pero tiene un gasto menor", declaró.

El directivo también indicó que Argentina dejó de ser un destino competitivo para parte del turismo internacional debido al encarecimiento en dólares, mientras el mercado interno continúa condicionado por la pérdida del poder adquisitivo.

Que el principal emblema turístico de Salta opere con la menor programación de los últimos años constituye uno de los síntomas más visibles del momento que atraviesa la actividad.(Vacaciones de invierno: una familia necesita $ 2,45 millones para viajar por Argentina)

El movimiento no fue igual para todos los actores del turismo

El diagnóstico de la temporada tampoco es uniforme dentro de la cadena turística. Un agente de viajes salteño consultado por Ladevi, aseguró que el movimiento de su empresa fue similar o incluso superior al de otras temporadas, aunque aclaró que todavía necesita cerrar los datos operativos para realizar una evaluación definitiva.

Todavía no terminó la temporada, por lo que no sabría decir exactamente cuánto, pero el movimiento fue igual o mejor”, explicó, aunque coincidió en que la retracción del mercado nacional afecta directamente a algunos de los productos más emblemáticos de Salta.

Lo que baja es el segmento nacional y eso se va a reflejar en el Tren a las Nubes. De los argentinos que vienen, probablemente el 80% quiera realizar esa excursión; si cae ese mercado, necesariamente se nota en el tren”, puntualizó. (Inflación: el turismo ajusta tarifas a dos velocidades entre el consumo y las vacaciones de invierno)

Más turistas ya no garantiza un mejor negocio

Salta mantiene intactos muchos de los atributos que la convirtieron en uno de los destinos más competitivos del país: una oferta cultural consolidada, paisajes únicos, gastronomía reconocida y productos de fuerte posicionamiento nacional e internacional.

Sin embargo, las vacaciones de invierno vuelven a demostrar que la recuperación del movimiento turístico no alcanza por sí sola para resolver los problemas estructurales del sector.

Para buena parte del empresariado, el desafío dejó de ser atraer visitantes. La verdadera discusión pasa ahora por recuperar la rentabilidad, aliviar la presión sobre las empresas y devolver competitividad a uno de los destinos turísticos más importantes de Argentina.