Las vacaciones de invierno ya no se juegan únicamente en las reservas ni en la ocupación hotelera. Después de años en los que esos indicadores alcanzaban para anticipar el resultado de una temporada, el invierno pone a prueba una realidad diferente: los argentinos viajan menos y consumen mucho menos. (Scioli activa el "Ahora 18" del turismo y lanza cuotas para impulsar las vacaciones de invierno)
Vacaciones de invierno: la ocupación ya no alcanza y el consumo define la temporada
Con un consumo en retroceso, el sector afronta unas vacaciones de invierno donde la ocupación hotelera ya no garantiza buenos resultados ni rentabilidad.
Empresarios y dirigentes coinciden en que la ocupación será "buena" en las vacaciones de invierno, pero anticipan un nivel de consumo bajo.
En pocas palabras
- Consumo y ocupación: las vacaciones de invierno enfrentan un consumo en retroceso, afectando la rentabilidad hotelera.
- Tendencia del turista: los viajeros postergan decisiones, comparan precios y buscan paquetes para maximizar presupuestos.
- Destinos diferenciados: el éxito varía por conectividad, nieve y turismo receptivo, con Bariloche y Ushuaia liderando.
Para hoteles, restaurantes, agencias de viajes, transportistas y prestadores, esa diferencia puede definir si habrá ganancias, si solo se cubrirán los costos o si siguen profundizándose la presión sobre los márgenes.
El receso comienza después de un semestre que dejó señales mixtas para el turismo interno. Los fines de semana largos movilizaron volumen, pero también expusieron una demanda más sensible al precio, con escapadas más cortas, reservas sobre la fecha y un consumo más moderado. Ese comportamiento vuelve a aparecer ahora en la antesala de las vacaciones de invierno.
Consumo, la variable que define la temporada
“La ocupación va a ser buena. Lo que va a ser malo es el nivel de consumo”, coinciden dirigentes y empresarios.
La frase resume el nuevo dilema del sector. Llenar habitaciones, bares y restaurantes o vender pasajes sigue siendo fundamental, pero ya no garantiza por sí solo un buen resultado económico. La rentabilidad depende cada vez más del gasto per cápita, es decir tarifas rentables y consumos de adicionales como excursiones, entretenimiento, traslados, compras y otros servicios.
Ese cambio atraviesa a toda la cadena. Hoy ya no sorprenden restaurantes que trabajan con tickets más bajos, agencias que adaptan las excursiones premium o full day a servicios "low cost", hoteles que resignan tarifa media para sostener ocupación.
El turista decide más tarde y cuida cada peso
El viaje no desapareció del presupuesto familiar, pero cambió su lugar dentro de las prioridades de consumo. “La decisión de salir sigue presente, lo que se modificó es el camino hasta concretarla”, repiten los operadores, responsabilizando a la macro.
El turista compara más, posterga la reserva y exige precios que se adecuen a su presupuesto. Las promociones, los paquetes y la financiación dejaron de ser herramientas comerciales accesorias para convertirse en factores decisivos al momento de cerrar una compra.
Desde Celadi reconocen que la preventa vacacional se movió por debajo de otros años, impactada por la retracción del consumo y el Mundial. Aun así, advierten que la temporada todavía no está definida. (Mundial 2026: del viaje aspiracional al consumo selectivo, cómo cambió el negocio mundialista)
Las agencias y las plataformas digitales observan el mismo fenómeno. Para Paula Cristi, gerente general de Despegar para Argentina y Uruguay, el interés por viajar se mantiene, pero con una demanda enfocada en maximizar el presupuesto. En ese contexto, destacó que los paquetes turísticos ganan protagonismo porque permiten ahorrar hasta un 30% frente a la contratación separada de vuelos y alojamiento.
Operadoras especializadas en turismo nacional confirman la nueva lógica de compra y admiten que “esto obliga a vender con mayor precisión, cuidar el margen y construir propuestas que no compitan únicamente por precio”.
Por su parte distintas minoristas consultadas, señalan que el invierno ya fue: “Hoy la mayoría de las consultas son para salidas a partir de setiembre. Hay mucho interés por el Caribe”.
La conectividad, la nieve y el receptivo
El invierno tampoco será homogéneo. La combinación entre nieve, conectividad aérea, turismo internacional y agenda de eventos generó un mapa con diferencias claras entre los destinos.
A esa diferencia se suma otro factor clave para entender el invierno: la recuperación del turismo receptivo. Según los últimos datos del Indec, en mayo la llegada de turistas extranjeros creció un 20,4% interanual.
Para destinos como Bariloche, Ushuaia e Iguazú, con fuerte exposición a Brasil y otros mercados regionales, ese dato puede marcar una diferencia frente a plazas que dependen casi exclusivamente del turista argentino.
Los centros de nieve parten con ventaja. Bariloche se perfila como uno de los destinos más fuertes del invierno, con una ocupación proyectada entre el 80% y el 85%, más de 320 vuelos internacionales y un fuerte impulso del mercado brasileño, que se suma al movimiento sostenido del turismo estudiantil. (Bariloche lanzó su temporada de invierno con foco en el turismo receptivo y una conectividad aérea récord)
Allí, la nieve y la conectividad no sólo traccionan ocupación: también ayudan a sostener un perfil de visitante con mayor capacidad de gasto que el promedio del turismo interno.
Ushuaia atraviesa un escenario similar. La incorporación de nueve vuelos semanales directos desde Brasil fortaleció las expectativas del destino y algunas operaciones ya superan el 80% de ocupación.
Iguazú también llega con perspectivas favorables. Hoteles y operadores esperan una ocupación cercana al 85%, impulsada por la conectividad aérea, el turismo internacional y el atractivo permanente de las Cataratas. En este caso, el desafío será transformar el flujo de visitantes en mayor consumo.
Córdoba completa el grupo de destinos mejor posicionados, aunque con una estrategia distinta. Allí, el movimiento parece asegurado por el turismo de cercanía potenciado por una agenda de grandes eventos que tuvo como puntapié inicial el partido entre Los Pumas y Escocia.
Los destinos que todavía esperan
En un segundo grupo aparecen las plazas con buenas expectativas, pero con mayor dependencia del último momento. Allí, el resultado final dependerá de cómo responda la demanda cuando salgan de vacaciones la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires, principales emisores del país.
“Es una temporada que necesitamos que sea muy buena”, admitió Facundo Assaf, presidente de la Cámara de Turismo de Salta.
Entre Ríos observa una dinámica parecida. Juan Manuel Acedo, presidente de la Cámara Entrerriana de Turismo, reconoce que las reservas todavía se ubican por debajo de lo esperado. Sin embargo, advierte que una parte creciente de las decisiones se toma apenas unos días antes del viaje.
Puerto Madryn también apuesta a esa lógica. Saúl Cruz, referente de las agencias de Península Valdés, asegura que el interés por la temporada de ballenas se mantiene firme y que ya aparecen reservas para agosto y septiembre. De todos modos, señala que la conectividad aérea limitada continúa siendo uno de los principales condicionantes para recuperar con más fuerza el turismo internacional. (Vuelos que no despegan: la conectividad en el Interior, entre promesas y baja demanda)
Donde el invierno todavía no despega
No todos los destinos llegan al receso en el mismo punto de partida. Las plazas que dependen casi exclusivamente del turismo interno, de los viajes de larga distancia o que no cuentan con grandes eventos enfrentan un escenario más exigente.
Mar del Plata refleja con claridad esa tensión. Según el relevamiento de Uthgra, la ocupación hotelera se mantiene por debajo del 25% a pocos días del inicio del receso. Pablo Santín, secretario general del gremio, evita hacer un diagnóstico definitivo, pero reconoce que la actividad llega golpeada tras varios fines de semana con bajo movimiento y un consumo gastronómico que todavía no logra recuperarse. (Reservas bajas, cierres y empresas sin caja: la crisis del consumo golpea al turismo)
En La Rioja, el desafío está vinculado con la caída de los viajes largos. Alberto Tarnowski, presidente de Fehgra provincial, advierte que el turismo se volcó hacia destinos de cercanía, una tendencia que deja a las provincias más alejadas de los principales centros emisores en una posición más vulnerable.
Silvina Ripke, titular de la filial de Fehgra en Villa de Merlo, describió un escenario crítico para la actividad local. “Es muy triste ver hoteles cerrados, que establecimientos con gente que vino a invertir y que hizo muy grande a Villa de Merlo estén en quiebra. Hay mucha gente dedicada al turismo sin trabajo. Lamentablemente, todos los días se despide gente.”
La Pampa también enfrenta un invierno cuesta arriba. Sergio Vega, integrante de Fehgra provincial, sostiene que la baja de la actividad ya supera la registrada el año pasado y advierte que la situación económica se combina con problemas estructurales, como el deterioro de rutas nacionales y la falta de eventos capaces de atraer visitantes. “Algunos empresarios están poniendo dinero de su propio bolsillo para sostener los puestos de trabajo”, afirmó.
El otro frente que preocupa al invierno
El costo de la energía asoma como otra preocupación para buena parte del sector hotelero. Las bajas temperaturas incrementan el consumo de gas en establecimientos de la Patagonia, destinos cordilleranos y centros de esquí, donde la calefacción representa uno de los principales componentes de la estructura de costos durante julio y agosto.
En paralelo, las restricciones aplicadas al suministro para industrias y estaciones de GNC, junto con el fuerte incremento del precio del gas importado para cubrir la demanda invernal, volvieron a poner el foco sobre el sistema energético.
Si bien los hoteles no fueron alcanzados por los cortes y el abastecimiento para usuarios prioritarios permanece garantizado, empresarios siguen de cerca la evolución del escenario, conscientes de que cualquier aumento de costos termina impactando sobre una rentabilidad que este año ya llega condicionada.
Julio pondrá a prueba la rentabilidad
A horas de iniciado el receso escolar, el sector evita hacer pronósticos categóricos y confía en la evolución del calendario y las salidas de último momento para “pasar el invierno”.
La prudencia atraviesa a toda la cadena turística, pero no porque falten expectativas, sino porque el mercado dejó de responder a las reglas tradicionales.
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