A poco de iniciado el Copa Mundial de Fútbol en Estados Unidos, México y Canadá, operadores, agencias y especialistas coinciden en una lectura que atraviesa todo el mercado: el viajero mundialista cambió. (Mundial 2026: qué sacrifican los argentinos para cumplir el sueño de alentar a la Selección)
Mundial 2026: del viaje aspiracional al consumo selectivo, cómo cambió el negocio mundialista
Para la Copa Mundial de Fútbol en Estados Unidos, México y Canadá, operadores estiman ventas hasta 40% inferiores a Qatar 2022.
La Copa Mundial de Fútbol en Estados Unidos, México y Canadá sigue despertando interés entre los argentinos, pero el alto costo de los viajes redujo el acceso a una experiencia que en Qatar 2022 resultó más masiva.
El Mundial encuentra a un consumidor más racional, más informado y mucho más condicionado por la ecuación económica que en Qatar 2022.
La consecuencia es visible en las ventas. Según estimaciones de operadores especializados, la comercialización de viajes vinculados al torneo se ubica hasta 40% por debajo de la registrada en la edición pasada.
Pero detrás de esa retracción emerge una lectura más profunda. El Mundial 2026 se convirtió en una radiografía del nuevo consumo turístico argentino: menos impulsivo, más selectivo y enfocado en construir experiencias a medida antes que en seguir a la Selección durante toda la competencia.
Más incertidumbre y una apuesta a las fases finales
El termómetro comercial del torneo muestra una dinámica muy distinta a la observada en la previa de Qatar.
Mientras la edición disputada en Medio Oriente generó una ola de ventas que atravesó a buena parte del mercado turístico, el certamen norteamericano encuentra a operadores y agencias frente a una realidad mucho más moderada.
Más allá de las particularidades de cada mercado, las agencias del Interior coinciden en un diagnóstico común: el Mundial despertó interés, generó consultas y mantuvo activa la demanda potencial durante meses. Sin embargo, una parte significativa de esos interesados nunca llegó a concretar la compra.
En Rosario, la Asociación Rosarina de Agencias de Viajes (ARAV) estima unas 700 ventas concretadas entre las principales empresas especializadas, una cifra que quedó por debajo de las expectativas iniciales. En San Juan, varias agencias reconocen que gran parte de los pasajeros desistió al enfrentarse con el presupuesto final del viaje. (Para el 81% de los argentinos, la Copa Mundial de Fútbol es el viaje más importante de sus vidas)
En Córdoba predominó un comportamiento de espera hasta último momento; mientras que en Salta operadores locales describieron al Mundial como un producto aspiracional que quedó fuera del alcance de una parte importante de la demanda.
El dilema de transformar el deseo
Los datos de Despegar ayudan a entender esa diferencia entre interés y conversión. Según Paula Cristi, gerente general para Argentina y Uruguay, el Mundial generó dos momentos claros de aceleración de la demanda: cuando se confirmaron las sedes de la fase de grupos y en las semanas previas al inicio del torneo.
"Registramos un incremento del 50% en las búsquedas para viajar a Estados Unidos durante junio y un aumento del 33% para julio", explicó.
Los números muestran que el interés por acompañar a la Selección continúa vigente. Lo que cambió fue la decisión final de compra.
"Ya registramos ventas vinculadas al Mundial, aunque en menor volumen del esperado", reconoció Juan Toselli, presidente de Juan Toselli International Tours. Sin embargo, el empresario aporta un matiz relevante: el problema no fue la falta de interés, sino un consumidor mucho más selectivo y autogestionado que en Qatar.
La misma lectura compartió Santiago Sotelino, gerente general de TicketYa & Chasma Tours: "La venta fue sensiblemente menor con respecto al anterior". Según explicó, el contexto económico local, el aumento de costos y la menor anticipación de compra modificaron sustancialmente la dinámica comercial del evento.
No todas las compañías observaron el mismo comportamiento. Desde CVC Corp Argentina aseguran haber completado la totalidad de los cupos precomprados para el Mundial y destacan que más de 600 pasajeros viajarán bajo programas cerrados comercializados por el grupo.
"Consideramos la comercialización del producto Mundial 2026 como un éxito para la compañía", sostuvo Alejandro Herrasti, director comercial de CVC Corp Argentina. Según explicó, el mercado mostró dos etapas bien diferenciadas: una preventa anticipada durante 2025 y un fuerte impulso posterior al sorteo, con un pico de ventas concentrado entre diciembre y enero.
¿Qué frenó las ventas del Mundial?
Más que un evento deportivo, el Mundial terminó funcionando como una radiografía del actual mercado emisivo.
Durante los primeros cuatro meses de 2026, los viajes al exterior registraron una caída interanual del 13,7%, equivalente a aproximadamente 1,1 millones de turistas menos que el año anterior. (Estados Unidos 2026: oportunidades clave, Copa Mundial de Fútbol y guía estratégica para las agencias)
La desaceleración del consumo, la menor capacidad de ahorro y el encarecimiento de los viajes internacionales impactaron incluso sobre uno de los productos más aspiracionales del mercado.
Al respecto, la industria identifica varios factores detrás de la retracción. El primero es económico. Los programas mundialistas exigen desembolsos elevados en períodos relativamente cortos de tiempo y encuentran a un consumidor más cauteloso que en ciclos anteriores.
En un contexto de menor capacidad de ahorro y consumo más racional, la decisión de destinar entre US$ 3.000 para un partido puntual y más de US$ 12.000 para seguir toda la fase de grupos dejó de ser una compra impulsiva para transformarse en una decisión altamente analizada.
El segundo factor son los tickets. "Las entradas fueron, sin dudas, el factor más determinante de toda la comercialización", sostuvo Hernán Besso, socio gerente de Anyway Travel. "En muchos casos no se trató de una decisión entre viajar o no viajar, sino entre viajar con tickets garantizados o asumir un riesgo muy alto de quedarse afuera.”
Sotelino coincide: "El valor de las entradas fue preponderante. Fue relativamente más caro que en los mundiales anteriores y eso frenó la demanda de todo el resto de los servicios".
Para CVC Corp, las entradas también fueron determinantes, aunque desde otra perspectiva. "El pasajero argentino que invierte en este tipo de eventos prioriza por encima de cualquier otra variable viajar con los tickets garantizados desde el origen", explicó Herrasti. Para la compañía, los accesos oficiales funcionaron como un factor clave para concretar ventas.
No obstante, la experiencia no fue uniforme. Desde Juan Toselli International Tours señalan que muchos pasajeros ya contaban con sus entradas y demandaron principalmente servicios complementarios como alojamiento, alquiler de autos, seguros y asistencia.
La hotelería tampoco genera una lectura única dentro del sector. Mientras algunos operadores consideran que contribuyó a elevar el costo total de la experiencia, otros sostienen que la mayor presión estuvo concentrada en las entradas.
Desde Juan Toselli International Tours explican que, a medida que la FIFA liberó habitaciones, las tarifas tendieron a moderarse y no registraron incrementos extraordinarios en comparación con otras variables del viaje. (El álbum del Mundial ya cuesta lo mismo que unas vacaciones)
Aun así, el comportamiento tampoco fue homogéneo. Herrasti sostiene que el público dispuesto a invertir en este tipo de experiencias continuó convalidando precios elevados a cambio de seguridad operativa, entradas garantizadas y acompañamiento profesional en destino.
A ello se suman otros elementos, como la menor percepción de clima mundialista, la incertidumbre geopolítica internacional y la complejidad logística asociada a un torneo distribuido en tres países y 16 ciudades.
Menos Qatar y más viaje a medida
Si existe una característica que distingue a este Mundial es la transformación del producto turístico.
Los programas tradicionales para seguir a la Selección durante toda la fase de grupos cedieron espacio frente a propuestas más cortas, flexibles y personalizadas.
"Vimos un cliente más informado, más analítico y con foco en la experiencia integral. Ya no compra únicamente un partido; evalúa ciudades, logística, calidad hotelera, categoría de entradas y tiempo disponible para viajar", explicó Besso.
Facundo Martino, director de TS Tour Operador, observó un comportamiento similar. De los 293 pasajeros transportados por la operadora, aproximadamente la mitad adquirió programas completos de fase de grupos y la otra mitad optó por paquetes de un partido y tres noches.
La transformación también se observa en la forma de organizar el viaje. "A diferencia de Qatar, en esta oportunidad el pasajero se autogestionó en mayor medida", explicó Toselli.
Según el operador predominó una combinación de servicios donde los pasajeros adquirieron pasajes aéreos, alojamientos, alquileres de autos y departamentos, armando itinerarios propios y combinando el Mundial con recorridos por Estados Unidos, México y Canadá.
Pero la evolución del producto no implicó necesariamente la desaparición de los paquetes cerrados. Por el contrario, algunos operadores encontraron en la complejidad logística del torneo una oportunidad para reforzar el valor del asesoramiento profesional.
En CVC Corp Argentina predominaron los programas estructurados para uno o dos partidos, con vuelos, alojamiento, entradas garantizadas, traslados y acompañamiento permanente en destino.
"El cliente acudió a nosotros buscando justamente delegar la ingeniería que implica coordinar vuelos internos, hoteles en múltiples estados y traslados seguros hacia los estadios", explicó Herrasti.
La dispersión geográfica impulsó además nuevas modalidades de viaje. Guillermo Calogero, gerente comercial de Top Dest, destaca el crecimiento de los productos fly & drive, los recorridos en motorhome y las propuestas diseñadas a medida. "El pasajero de este evento busca soluciones concretas", resumió.
Desde Despegar observan una tendencia complementaria. "Muchos viajeros están aprovechando esta oportunidad para combinar fútbol, vacaciones y experiencias en las ciudades sede", explicó Cristi.
La tendencia también se refleja en las búsquedas. Durante el último mes, Miami registró un crecimiento del 38%, Dallas del 34% y Kansas City del 29%, reflejando cómo el destino comenzó a tener un peso casi tan importante como los partidos de la Selección.
La señal más visible: AR canceló vuelos mundialistas
La moderación del mercado también dejó huellas en la programación aérea. (Aerolíneas Argentinas cierra paritarias, y evita paros durante el Mundial y las vacaciones de invierno)
A fines de mayo, Aerolíneas Argentinas canceló los vuelos especiales que había previsto operar desde Córdoba, Rosario y Tucumán hacia Miami durante el Mundial y concentró la operación en Buenos Aires.
Si bien la compañía no atribuyó oficialmente la decisión a una única causa, la medida fue interpretada por distintos actores del sector como una señal del comportamiento que mostró la demanda durante la etapa previa al torneo.
La cancelación de servicios diseñados específicamente para capitalizar el movimiento mundialista refuerza una percepción compartida por buena parte de la industria: la Copa del Mundo continúa generando interés y consultas, pero lejos del fenómeno masivo que impulsó Qatar 2022.
Menos pasajeros, pero tickets más altos
Aunque el volumen de viajeros se ubica por debajo de los registros de Qatar, el Mundial continúa movilizando operaciones de alto valor.
"Ya hemos tenido ventas para el Mundial y siguen las consultas", señaló Facundo Carassale, director comercial de Aero.
El ejecutivo remarcó que las reservas vinculadas al torneo muestran tickets promedio superiores a los del año pasado y sostuvo que el evento continúa impulsando múltiples segmentos: "Es un destino donde el pasajero quiere vivir su propio viaje".
Además, destacó el crecimiento de productos asociados como parques temáticos, rutas por la Costa Oeste, experiencias en moto y recorridos combinados que aprovechan el torneo como disparador.
Mientras varios operadores observaron una migración hacia productos más cortos, en CVC Corp la opción más demandada fue la combinación de dos partidos de la fase de grupos, con tarifas desde US$ 9.500.
Según Herrasti, el componente más costoso del viaje fueron los vuelos internacionales hacia ciudades como Kansas o Dallas, cuyos tickets podían superar los US$ 2.500 por pasajero.
Dallas, Kansas y el debate sobre Miami
La elección de las sedes asignadas a la Selección Argentina también aparece entre los factores que condicionaron la demanda.
Dallas y Kansas City ofrecen infraestructura, capacidad hotelera y condiciones operativas de primer nivel. Sin embargo, varios operadores coinciden en que no poseen el atractivo turístico de otros destinos estadounidenses más familiares para el viajero argentino.
"Los paquetes de fase completa obligan a pasar diez noches en Dallas y la verdad es que no es una ciudad turísticamente atractiva para quedarse tanto tiempo", reconoció Martino.
Aquí aparecen diferencias de interpretación. (Kansas City: Copa Mundial de Fútbol y turismo en el corazón de Estados Unidos)
Mientras Besso considera que una sede como Miami probablemente hubiera generado un impulso comercial adicional y Sotelino sostiene que su ausencia durante la fase de grupos sí impactó en las ventas; Martino estima que el principal problema estuvo más asociado a los costos que a las ciudades elegidas.
Desde CVC Corp detectaron una dinámica particular. Aunque Argentina no disputó la fase de grupos en Miami, la ciudad continuó funcionando como principal puerta de entrada para el mercado argentino. Según datos de la compañía, el 54% de las búsquedas se concentró en Miami y otro 27% en Orlando.
"El pasajero mantiene a Miami como su hub emocional y de conveniencia", resumió Herrasti. La estrategia observada fue utilizar a Florida como base turística y desde allí conectar mediante vuelos internos hacia Kansas o Dallas para asistir a los partidos.
Toselli agrega otro dato relevante: además del eventual cruce de 16avos de final en Miami, uno de los encuentros que mayor demanda generó fue el segundo partido de Argentina en Dallas.
La discusión revela un cambio de fondo: para muchos pasajeros el destino comenzó a ser casi tan importante como el propio partido.
La industria apuesta a una segunda ola
Pese a una comercialización más lenta que la observada en Qatar, el sector mantiene expectativas positivas para las próximas semanas.
La experiencia de otros mundiales demuestra que buena parte de la demanda suele activarse cuando aparecen cruces definidos y disminuye la incertidumbre deportiva.
"Históricamente, cuando Argentina avanza, se genera una segunda ola de ventas muy importante vinculada a octavos, cuartos y semifinales", recordó Besso.
Fernando Nariccio, de Turar, comparte esa visión y sostiene que el crecimiento dependerá en gran medida del recorrido deportivo del seleccionado argentino.
Desde Juan Toselli International Tours también observan potencial para las fases decisivas. "En la medida que Argentina avance en el torneo, más gente se interesará por asistir a dichos partidos". (Miami se reposiciona y busca ser hub para argentinos en el Mundial)
Desde CVC Corp aseguran haber comercializado la totalidad de los cupos previstos para la fase de grupos y los 16avos de final mediante programas "Follow Your Team", diseñados para acompañar el recorrido de la Selección.
"Estamos muy conformes con el resultado del producto Mundial. Logramos completar la totalidad de las plazas que pusimos a disposición del mercado", señaló Herrasti.
La gran incógnita es si esa demanda tardía alcanzará para compensar una etapa inicial que estuvo lejos de reproducir el fenómeno comercial de Qatar.
Lo que sí parece claro es que el Mundial 2026 ya dejó una enseñanza para la industria: incluso frente al evento deportivo más convocante del planeta, el viajero argentino actual analiza, compara y prioriza como nunca antes.
La pasión sigue presente. Pero el negocio mundialista se volvió mucho más selectivo.
La Copa se mira por TV: cuando el Mundial deja de ser un producto masivo
Si Qatar 2022 ya representaba un esfuerzo económico considerable para buena parte de los argentinos, el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá elevó aún más la barrera de acceso. La diferencia no se explica únicamente por el costo de los paquetes o las entradas, sino también por el deterioro del poder adquisitivo medido en dólares.
Distintos relevamientos muestran que un trabajador con ingresos medios necesitaba entre 2,5 y 4 salarios para financiar un viaje de fase de grupos a Qatar. Para el Mundial 2026, ese esfuerzo prácticamente se duplicó: dependiendo del producto contratado, la experiencia puede demandar entre ocho y más de 16 salarios RIPTE.
La situación es aún más exigente para los trabajadores de menores ingresos. En algunos casos, un paquete comercializado por agencias representa más de cinco años de salarios mínimos completos. La consecuencia es visible en el mercado: las consultas continúan existiendo, pero una parte creciente de los interesados queda fuera de la posibilidad real de viajar
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