Durante años, el principal indicador para medir el éxito de una temporada turística fue la ocupación. Si los hoteles trabajaban cerca de su capacidad y los restaurantes llenaban sus mesas, el balance del período solía ser positivo. (Reservas bajas, cierres y empresas sin caja: la crisis del consumo golpea al turismo)
La crisis del consumo cambia el negocio hotelero: más ocupación ya no garantiza rentabilidad
A días del inicio de las vacaciones de invierno, Daniel Prieto advierte que el principal desafío para hoteles y restaurantes es recuperar el consumo.
"La ocupación va a ser buena. Lo que va a ser malo es el nivel de consumo", advierte Daniel Prieto, presidente de Fehgra.
En pocas palabras
- Consumo en baja: el principal desafío para hoteles y restaurantes es recuperar el consumo, no solo la ocupación.
- Rentabilidad ajustada: a pesar de una buena ocupación esperada para invierno, los márgenes se estrechan por el bajo consumo y el aumento de costos.
- Apoyo al sector: Fehgra busca medidas para aliviar la presión financiera y preservar el empleo en pymes hoteleras y gastronómicas.
Esa lógica, sin embargo, empezó a cambiar silenciosamente y hoy ya no alcanza para explicar la realidad de una actividad que enfrenta uno de los mayores desafíos de los últimos años.
La hotelería y gastronomía atraviesan un cambio de paradigma. Los turistas siguen viajando, pero consumen menos; las empresas logran sostener niveles aceptables de actividad, aunque cada vez con márgenes más estrechos; y la discusión dejó de centrarse exclusivamente en atraer visitantes para enfocarse en una variable mucho más compleja: cómo recuperar el consumo sin comprometer la competitividad ni el empleo.
A pocos días del inicio de las vacaciones de invierno, esa es la principal preocupación que expresa Daniel Prieto, presidente de Fehgra. En diálogo con Ladevi, el dirigente sostiene que el mercado dejó atrás una etapa en la que el problema era llenar habitaciones. Hoy, afirma, el desafío consiste en transformar esa ocupación en resultados económicos que permitan sostener empresas, preservar puestos de trabajo e invertir en calidad.
"La ocupación va a ser buena. Lo que va a ser malo es el nivel de consumo", resume, en una definición que sintetiza el momento que atraviesa el sector. Más que un pronóstico para la temporada de invierno, la frase describe una transformación que hoteles y restaurantes comenzaron a percibir en prácticamente todos los destinos del país.
¿Por qué una buena temporada ya no garantiza buenos resultados?
Lejos de los pronósticos pesimistas que circularon en las últimas semanas, Prieto asegura que las vacaciones de invierno podrían mostrar un desempeño positivo en materia de ocupación. Confía en que la nieve impulsará el movimiento hacia los principales destinos de montaña y que el turismo interno volverá a sostener buena parte de la actividad durante el receso escolar.
Sin embargo, aclara que medir el éxito de la temporada únicamente por la cantidad de habitaciones ocupadas sería una lectura incompleta.
"Estoy convencido de que las vacaciones de invierno van a ser buenas", afirma. Pero inmediatamente introduce la variable que, según su mirada, definirá el verdadero balance para el sector: el consumo.
El dirigente explica que el problema ya no pasa por la decisión de viajar, sino por el comportamiento del turista una vez que llega al destino.
"Los precios están prácticamente iguales o incluso por debajo del año pasado, pero los costos aumentaron", advierte Prieto. La consecuencia es una ecuación cada vez más exigente para establecimientos que deben absorber buena parte de esos incrementos para mantener competitividad en un mercado donde el poder adquisitivo continúa condicionado.
Ese escenario obliga a cambiar la forma de analizar la actividad. Durante años el objetivo fue atraer turistas. Hoy, sostiene Prieto, el verdadero desafío consiste en lograr que esos turistas vuelvan a consumir.
Aliviar la presión sobre las empresas para sostener empleo y actividad
Si la caída del consumo modificó la rentabilidad de hoteles y restaurantes, para Prieto la prioridad pasa ahora por evitar que esa situación termine comprometiendo la continuidad de las empresas. (Fehgra: "Muchas PyMEs hoteleras y gastronómicas deben elegir entre pagar impuestos o salarios")
El presidente de la Federación explica que la entidad concentra buena parte de su agenda en medidas destinadas a mejorar el capital de trabajo de los establecimientos y preservar el empleo, una de las principales fortalezas de una actividad intensiva en mano de obra y con fuerte presencia en las economías regionales.
"Nosotros no podemos levantar los ladrillos e irnos. Tenemos que mantener abiertos los establecimientos y sostener las fuentes de trabajo", resume.
En ese marco, la entidad mantiene gestiones para evitar que se ejecuten embargos sobre empresas hoteleras y gastronómicas en la antesala de las vacaciones de invierno, cuando el sector necesita mayor liquidez para afrontar salarios, compras y gastos operativos. (Crisis en hoteles y restaurantes: Fehgra pidió frenar embargos para evitar cierres)
"No estamos pidiendo una moratoria ni nuevos planes de pago. Lo que planteamos es que se analice la situación porque un embargo en este momento le quita capital de trabajo a empresas que necesitan operar", señala.
A esa agenda se suma el impulso para actualizar la aplicación del Decreto 814, con el objetivo de que parte de las contribuciones patronales pueda computarse como crédito fiscal de IVA.
Según Prieto, la medida permitiría aliviar la carga financiera sin alterar el esquema tributario general y fortalecería la capacidad de las empresas para sostener el empleo en un contexto de márgenes cada vez más ajustados.
"No hay que tenerle miedo a discutir herramientas para estimular la demanda"
Prieto también entiende que la respuesta al nuevo escenario no puede limitarse al alivio fiscal. A su criterio, la recuperación del consumo debe formar parte de la discusión, incluso en un contexto donde el Gobierno nacional prioriza el equilibrio de las cuentas públicas.
"Yo soy liberal y comparto la necesidad de ordenar la macroeconomía, pero también creo que existen herramientas que pueden utilizarse de manera puntual para acompañar a determinados sectores cuando atraviesan momentos complejos", afirma.
En ese contexto reaparece un nombre que parecía haber quedado fuera de la agenda turística: PreViaje.
Sin embargo, diferencia el instrumento de su implementación y sostiene que el sector no debería cerrar el debate sobre mecanismos temporales que permitan incentivar la demanda cuando la actividad lo necesita.
Para Prieto, el desafío no pasa por volver al pasado, sino por construir instrumentos modernos que acompañen la recuperación del consumo sin perder de vista la sostenibilidad fiscal.
Una Fehgra con una agenda más amplia y mayor articulación institucional
El cambio de escenario también redefinió el papel que la entidad busca desempeñar dentro del entramado empresario.
Para Prieto, la Federación ya no puede limitar su agenda a los temas estrictamente turísticos. La caída del consumo, la presión impositiva, el empleo y la competitividad obligan a trabajar con distintas áreas del Estado y a construir alianzas con otras entidades empresarias.
"Nuestra actividad forma parte del mercado interno. Los problemas que tienen nuestros asociados exceden al turismo y, por eso, nuestra agenda también tiene que ser más amplia", explica.
Esa visión es la que dio origen al reciente acuerdo de cooperación con CAME, que el dirigente define como un paso estratégico para fortalecer la representación del sector. (Fehgra y CAME sellan una alianza para fortalecer la competitividad de las PyMEs del turismo)
Más que un convenio institucional, Prieto lo interpreta como la consolidación de una agenda compartida entre dos entidades que representan a miles de pequeñas y medianas empresas atravesadas por un mismo desafío: sostener la actividad y el empleo en un mercado donde el consumo perdió dinamismo.
El objetivo, asegura, es avanzar en acciones conjuntas vinculadas a capacitación, asistencia técnica, representación institucional y elaboración de propuestas que contribuyan a mejorar la competitividad del entramado empresario.
"Hoy las gremiales tenemos que dejar de mirar únicamente nuestros propios sectores. Los problemas son transversales y las respuestas también tienen que serlo", concluye.
Competir por valor
La discusión sobre la rentabilidad también lleva a Prieto a cuestionar uno de los debates que más se instaló en el turismo argentino durante el último año: la competitividad de los destinos.
Para el presidente de Fehgra, muchas de las comparaciones que hoy se realizan entre Argentina y otros mercados parten de diagnósticos incompletos o directamente equivocados. A su entender, el problema no es que el país se haya convertido en un destino caro para el turista extranjero, sino que el deterioro del poder adquisitivo hizo que viajar resulte mucho más costoso para el propio mercado interno.
"Argentina no es cara para el extranjero. Argentina es cara para el argentino porque el salario perdió poder de compra", sostiene.
Desde su mirada, además, reducir la competitividad exclusivamente al tipo de cambio o al precio implica desconocer una transformación mucho más profunda del turismo mundial.
"La gente no elige solamente por precio. Si fuera así, Suiza no tendría turismo. Los destinos exitosos son los que construyen producto, agregan valor y generan experiencias por las que el visitante está dispuesto a pagar", concluyó.
Temas relacionados

