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Turismo social: apoyo político en Embalse a la venta de los hoteles y debate por el nuevo modelo de gestión

Debate por el turismo social en Embalse: Concejo Deliberante respalda la venta de los hoteles, y puso el foco en inversión, empleo y sustentabilidad.

El debate por el futuro del turismo social en la Unidad Turística Embalse sumó un nuevo capítulo tras el respaldo explícito de Sandra Rivarola, presidenta del Concejo Deliberante local, a la decisión del Gobierno nacional de vender los hoteles del complejo. La dirigente defendió la medida como una alternativa ante el deterioro edilicio y la falta de inversión acumulada.

El posicionamiento no es menor: introduce una validación política desde el propio destino en un proceso que ya generó fuerte discusión a nivel nacional. Hasta ahora, la controversia giraba en torno al rol del Estado en la gestión de los complejos turísticos; con esta declaración, el eje comienza a correrse hacia la sustentabilidad operativa y la viabilidad del modelo.

Rivarola sostuvo que, si el esquema de administración pública no logró revertir la baja ocupación ni garantizar el mantenimiento adecuado de la infraestructura, “hay que probar con algo diferente”. En esa línea, planteó la necesidad de atraer inversión privada que permita recuperar el predio y reactivar la economía local.

Turismo social: de política pública a modelo de gestión turística

La discusión en Embalse excede el plano ideológico y se instala en una pregunta estructural para la industria: qué tipo de gestión puede sostener activos de gran escala, con valor patrimonial, en un contexto de restricción fiscal y creciente competencia entre destinos. (Vuelve el turismo social para potenciar la inclusión y reactivar el sector)

El complejo arrastra años de subejecución presupuestaria, infraestructura deteriorada y temporadas con niveles de ocupación por debajo de su capacidad instalada. Frente a ese escenario, el Gobierno nacional avanzó con la desafectación del inmueble como paso previo a su eventual venta.

Desde el oficialismo local, el argumento central pasa por evitar que el complejo continúe perdiendo valor. “Necesitamos soluciones concretas e inmediatas”, remarcó Rivarola, al tiempo que subrayó la importancia de garantizar estabilidad laboral y generar empleo genuino en la región.

Sin embargo, el proceso no está exento de resistencia. Sectores opositores cuestionan la venta por considerar que implica el desmantelamiento de una política histórica de acceso al turismo para sectores de menores recursos y advierten sobre el impacto patrimonial.

Embalse como símbolo del cambio de paradigma

El caso se convirtió en un emblema del debate más amplio sobre el rol del Estado en la actividad turística. Para el Gobierno, la gestión pública resultó ineficiente y la participación privada podría aportar inversión, modernización y profesionalización. Para sus críticos, la venta implica un retroceso en materia de inclusión social.

La incógnita ahora es qué formato adoptará la reconversión: venta directa, concesión o esquema mixto. También resta definir cómo se articulará la preservación patrimonial con la explotación comercial y qué tipo de producto turístico emergerá de esa transformación. (Presupuesto 2026: proponen un plan para el turismo social y frenar el ajuste en Parques Nacionales)

Mientras tanto, el respaldo de una autoridad local modifica el tablero político y agrega presión para acelerar definiciones. Embalse ya no discute únicamente la continuidad del turismo social, sino bajo qué modelo puede sostenerse en el nuevo escenario.

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