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La Ciudad de Buenos Aires ya tiene 24 restaurantes icónicos: cuáles son y cómo se suman a la promoción

Ocho restaurantes se sumaron al mapa oficial de Buenos Aires. Ya son 24 y pasarán a integrar las acciones de promoción turística de la gastronomía porteña.

En pocas palabras

  • Buenos Aires: amplía su mapa de Restaurantes Icónicos con ocho nuevos establecimientos.
  • Promoción turística: los 24 restaurantes serán parte de las acciones para posicionar a la Ciudad como destino gastronómico.
  • Criterios de selección: se evalúan trayectoria, identidad, calidad, autenticidad, diseño y aporte cultural.
Resumen generado por Thinkindot AI

Más allá de la distinción, presentada durante Hotelga, los establecimientos serán incorporados a las acciones con las que la Ciudad busca posicionarse como destino gastronómico en América Latina

En concreto, la decisión suma una nueva capa a la estrategia turística del destino: utilizar establecimientos con historia, identidad y reconocimiento como parte de la experiencia que Buenos Aires propone a sus visitantes.

Los ocho nuevos restaurantes icónicos de la Ciudad de Buenos Aires

Los establecimientos que ingresaron en esta nueva etapa son Cervecería López, de Villa Ortúzar; Chiquilín, en Tribunales; El Globo, en Monserrat; Gardiner, en Costanera Norte; Piegari Ristorante, en Recoleta; Pucará, en Caballito; Puerto Cristal, en Puerto Madero; y Spiagge di Napoli, en Boedo.

La selección atraviesa distintas épocas y estilos de la gastronomía porteña. El Globo, por ejemplo, abrió en 1908 y conserva una fuerte tradición de cocina española; Chiquilín funciona desde 1927; Cervecería López nació en 1943; Pucará, especializado en recetas de raíz gallega, lo hizo en 1960; mientras que Gardiner y Puerto Cristal representan una generación posterior de restaurantes que se consolidaron en zonas como Costanera Norte y Puerto Madero.

También integra el grupo Spiagge di Napoli, cuya historia se remonta a la inmigración italiana de la década de 1920, y Piegari, convertido durante las últimas décadas en uno de los nombres reconocibles de la cocina italiana de Recoleta.

"Para ingresar en la categoría, la Ciudad evalúa aspectos que exceden la antigüedad: trayectoria e identidad, calidad del servicio, autenticidad de la propuesta gastronómica, diseño y ambientación, reconocimiento dentro y fuera del país y aporte cultural al patrimonio porteño", explicaron desde el EnTur,

Un mapa que ya reúne 24 restaurantes porteños

Los ocho establecimientos se incorporan a otros 16 restaurantes que ya habían recibido la distinción: El Imparcial, El Tropezón, El Puentecito, Albamonte Ristorante, El Mirasol de Boedo, Estilo Campo, Happening, Il Matterello, La Brigada, La Estancia, Marcelo Restaurante, Miramar, Oviedo, Sorrento, Tancat y Zum Edelweiss. (Gastronomía: qué buscan los argentinos al viajar y por qué pesa más lo local que el lujo)

De esta manera, el mapa llega a 24 restaurantes distribuidos por diferentes zonas de Buenos Aires, desde tradicionales corredores gastronómicos como San Telmo, Boedo, La Boca o Recoleta hasta Puerto Madero, Costanera Norte, Chacarita, Barracas, Caballito y Villa Ortúzar.

La lógica guarda relación con la desarrollada desde hace años alrededor de los Bares Notables: poner en valor establecimientos que permiten leer parte de la historia y de la identidad de Buenos Aires a través de su gastronomía.

Gastronomía: de atractivo complementario a herramienta de promoción turística

El punto más relevante desde la actividad turística está, sin embargo, en lo que ocurrirá después de la distinción. Los restaurantes reconocidos pasarán a formar parte de las acciones de promoción turística de Buenos Aires, con el objetivo de utilizarlos como una puerta de entrada para descubrir la Ciudad a través de su gastronomía.

La estrategia refuerza una tendencia cada vez más presente entre los destinos: la cocina deja de funcionar exclusivamente como un servicio asociado al viaje y gana espacio como motivador de la visita y componente de la identidad turística.

Para Buenos Aires, eso supone transformar parte de su patrimonio gastronómico en producto: bodegones, restaurantes de inmigrantes, parrillas y casas tradicionales pasan a integrarse a un relato capaz de complementar otros atributos consolidados del destino, como la cultura, los espectáculos, la arquitectura o la vida nocturna.

En ese terreno, el desafío será que la categoría de Restaurante Icónico no quede circunscripta a un reconocimiento institucional. Su verdadero impacto turístico dependerá de cómo estos establecimientos sean incorporados a campañas, circuitos, contenidos y acciones comerciales dirigidas tanto al mercado nacional como al turismo internacional.