Daniel Scioli llegó a la apertura de FIT 2026 con números y aspiraciones, pero también con una cuenta política por saldar. (Soledad Martínez (Buenos Aires) cruzó a Scioli)
Daniel Scioli defendió el rumbo turístico del Gobierno y apuntó contra los "predicadores del fracaso"
En la apertura de FIT 2026, Daniel Scioli convirtió los últimos números del turismo en una defensa de las reformas del Gobierno y respondió a las críticas.
Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, con un discurso en el Acto de Apertura de FIT 2026.
En pocas palabras
- Daniel Scioli: abrió la FIT 2026 defendiendo las reformas del Gobierno ante críticas.
- El secretario reivindicó la estrategia oficial basada en calidad y seguridad, no solo precio.
- Presentó datos de crecimiento del turismo receptivo y desafió a los "predicadores del fracaso".
El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes aprovechó el principal escenario del sector para reivindicar el rumbo adoptado por el gobierno de Javier Milei y confrontar con quienes habían anticipado consecuencias negativas para la actividad.
El hilo conductor apareció una y otra vez: hubo quienes no creyeron en la estrategia oficial y, según Scioli, los resultados terminaron desmintiendo esos pronósticos.
Lo aplicó a la competitividad de Argentina, a la política de cielos abiertos, a la desregulación de las agencias de viajes, al mercado brasileño y hasta a su insistencia por recuperar la Fórmula 1.
Y reservó sus palabras más duras para quienes proyectaban un fuerte déficit turístico: los acusó de ser “predicadores de los fracasos” y “especulativas”.
La batalla por la competitividad: de la “Argentina cara” a la calidad y seguridad
Uno de los debates que Scioli decidió reabrir en FIT fue el más duro que atravesó al turismo durante los últimos años: si Argentina puede ser competitiva aun cuando sus precios pierdan atractivo frente a otros destinos.
El funcionario recordó las advertencias sobre una “Argentina cara” y rechazó que la respuesta tuviera que pasar necesariamente por convertirse en un destino barato. Su argumento fue otro: competir mediante calidad, seguridad, conectividad y promoción internacional.
No fue presentado simplemente como una estrategia turística. Scioli utilizó los últimos resultados del receptivo como una suerte de validación política del camino elegido.
Indec informó que durante agosto ingresaron 432,9 mil turistas internacionales por todas las vías, un crecimiento interanual del 8,9%. Para Scioli, esa recuperación permite responder a quienes habían puesto en duda la capacidad del país para atraer viajeros bajo el nuevo escenario económico.
En otras palabras, el secretario llevó a FIT una discusión que excede al turismo: si la estabilización económica y las reformas impulsadas por Milei pueden compensar una pérdida de competitividad vía precios. Y su respuesta fue inequívoca.
Brasil, la apuesta con la que Scioli salió a mostrar resultados
Si necesitaba un mercado para respaldar esa tesis, Scioli eligió Brasil. (Turismo receptivo: los turistas de Brasil crecen 41,8% y Argentina redobla la promoción)
El secretario reivindicó el denominado “Operativo Brasil”, una estrategia coordinada entre el Inprotur, las representaciones diplomáticas y el sector privado para recuperar el principal mercado regional. También allí recordó que inicialmente había habido escepticismo.
La Secretaría de Turismo había informado que los arribos de brasileños crecieron 41,8% interanual en septiembre. Para Scioli, el resultado demuestra que Argentina puede recuperar visitantes incluso sin construir su posicionamiento exclusivamente alrededor del precio.
El funcionario apostó a mostrar una gestión dispuesta a intervenir sobre mercados concretos y medir posteriormente los resultados. De allí que el funcionario insistiera en dos conceptos como explicación del crecimiento: “calidad” y “seguridad”.
El mensaje fue que el receptivo empieza a reaccionar. Y Scioli buscó apropiarse políticamente de esa recuperación.
Defensa de la desregulación
La defensa del rumbo oficial se hizo todavía más explícita cuando Scioli llegó a uno de los terrenos más sensibles para la industria: la desregulación.
Ante el auditorio, reivindicó las reformas implementadas y recordó que también habían despertado cuestionamientos.
Según sostuvo, lejos de provocar una contracción, la cantidad de agencias creció después de los cambios regulatorios. Pero su intervención tuvo un matiz significativo: después de defender la desregulación, reconoció explícitamente el valor del intermediario.
Scioli destacó a quienes están “en los mostradores” y remarcó que las familias continúan confiando en las agencias para viajar y elegir destinos.
La combinación no es menor. El Gobierno eliminó buena parte del andamiaje regulatorio que históricamente rodeó a la actividad, pero Scioli aprovechó FIT para separar esa decisión de una eventual pérdida de relevancia de las agencias: menos regulación, según su planteo, no significa menos intermediación.
El funcionario también ubicó dentro de ese proceso la política de cielos abiertos y la ampliación de la conectividad, otra reforma que el Gobierno considera estructural para modificar el mercado aerocomercial.
Del “Argentina cara” a los US$ 13.000 millones
El tono político alcanzó su punto máximo cuando Scioli habló de la balanza turística. (Turismo receptivo: proyectan ingresos por hasta US$ 5.800 millones, el mayor nivel en una década)
Durante buena parte del último período, el fuerte crecimiento del emisivo y la diferencia entre los argentinos que viajaban al exterior y los extranjeros que ingresaban al país alimentaron proyecciones de un déficit turístico considerable.
Scioli decidió confrontarlas desde el escenario de FIT.
Según afirmó, algunas estimaciones anticipaban un rojo cercano a US$ 13.000 millones, mientras que el resultado —aseguró— terminará por debajo de los US$ 5.000 millones.
Y esta vez no habló simplemente de errores de cálculo. Se refirió a los “predicadores de los fracasos” y cuestionó a las “consultoras especulativas” que habían proyectado un escenario más adverso.
El número definitivo deberá esperar los datos consolidados del año y, por ahora, la cifra mencionada por Scioli continúa siendo una proyección oficial.
Políticamente, el planteo ya quedó instalado: el secretario pretende transformar una reducción del déficit respecto de los escenarios más pesimistas en otro argumento para defender la estrategia turística del Gobierno.
Scioli vuelve a insistir por la Fórmula 1
La Fórmula 1 también formó parte de la narrativa de Scioli. (Daniel Scioli vuelve a las bases: el turismo deportivo como salvavidas)
El exmotonauta recordó que dos años atrás, también desde FIT, había hablado sobre la posibilidad de recuperar la máxima categoría del automovilismo después de tres décadas de ausencia. Según relató, entonces hubo quienes consideraron la propuesta poco viable.
Esta vez redobló la apuesta.
“La Fórmula 1, más temprano que tarde, va a ser una realidad ”, afirmó.
Nuevamente, no hubo anuncio de fecha ni confirmación de un acuerdo, por lo que el regreso continúa siendo una aspiración de la gestión. Pero Scioli volvió a colocar públicamente el objetivo sobre la mesa y lo vinculó con tres condiciones que considera centrales para hacerlo posible: estabilidad, seguridad e inversiones.
La Fórmula 1 forma parte de una apuesta bastante más amplia por el turismo deportivo. El secretario destacó el impacto de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y convocó a provincias y federaciones a captar campeonatos internacionales capaces de generar movimiento turístico.
También mencionó el proyecto de desarrollar una maratón vinculada con cada Parque Nacional.
La lógica vuelve a ser la misma: capitalizar grandes eventos como herramientas de promoción, generación de demanda y posicionamiento internacional de Argentina.
A la caza de inversiones
Si Brasil fue presentado como prueba de la recuperación del receptivo, Emiratos Árabes Unidos apareció como símbolo de la siguiente etapa que pretende mostrar el Gobierno: captar inversiones.
Scioli destacó la presencia del ministro de Economía y Turismo emiratí, Abdulla bin Touq Almarri, quien realizó su primera visita oficial al país con una agenda enfocada en turismo y negocios.
La cercanía que Scioli buscó exhibir con la delegación emiratí también dejó una imagen durante la apertura: tras el discurso de Andrés Deyá, presidente de Faevyt y FIT, el secretario se retiró del acto junto con el ministro y el resto de la comitiva emiratí.
Un día antes de la apertura de la feria, ambos funcionarios participaron de una ronda empresarial en la que se presentaron proyectos vinculados con hoteles, resorts, alojamientos y desarrollos turísticos en Buenos Aires, Chubut, Mendoza, Salta y San Juan.
La búsqueda de capital extranjero le permite a Scioli ampliar su relato: ya no solamente recuperar turistas, sino intentar que la nueva etapa económica atraiga inversiones capaces de ampliar la infraestructura turística argentina.
A ese mapa sumó nuevas conexiones internacionales, China e Israel, el crecimiento del intercambio con República Dominicana y el turismo religioso, segmento que el Gobierno pretende relanzar ante la expectativa de una futura visita del Papa León XIV.
FIT como escenario para defender el modelo turístico de Milei
Scioli no utilizó FIT únicamente para presentar la agenda de la Secretaría. Utilizó la feria para disputar la interpretación sobre lo ocurrido con el turismo desde la llegada de Milei al Gobierno. (Los 1.000 días de Javier Milei: cómo cambió el modelo turístico argentino)
Frente a quienes advertían sobre una Argentina cara, exhibió la recuperación del receptivo. Frente a quienes cuestionaban la desregulación, aseguró que existen más agencias.
a las proyecciones de un fuerte déficit turístico, anticipó un resultado considerablemente menor. Y frente a quienes descreían de la Fórmula 1, volvió a prometer que regresará.
El secretario también agradeció el respaldo de Karina Milei, cuya presencia se prevé en la feria, y vinculó su capacidad de avanzar con la agenda turística con el apoyo político recibido dentro del Gobierno.
A 30 ediciones de FIT, Scioli eligió entonces algo más que hacer un balance de gestión. Presentó los primeros signos de recuperación del receptivo como una reivindicación del rumbo elegido y desafió a sus críticos a volver a medir sus pronósticos contra los resultados.
Ahora queda la segunda parte de esa apuesta: demostrar que la recuperación puede sostenerse, reducir el desequilibrio entre emisivo y receptivo y convertir anuncios como la Fórmula 1, las inversiones emiratíes y la expansión hacia mercados de larga distancia en resultados tan concretos como los que el funcionario llevó al escenario de FIT.
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