El turismo receptivo podría generar entre US$ 5.300 millones y US$ 5.800 millones en Argentina durante 2026, según una proyección de IERAL. De concretarse, los ingresos vinculados a los viajes internacionales superarían los registros de los últimos 10 años, impulsados por la recuperación de los arribos de extranjeros y por el crecimiento del transporte aéreo. (Turismo receptivo: la Ciudad de Buenos Aires recibió 1,61 millones de extranjeros)
Turismo receptivo: proyectan ingresos por hasta US$ 5.800 millones, el mayor nivel en una década
Impulsados por los vuelos, el turismo receptivo generaría entre US$ 5.300 millones y US$ 5.800 millones en 2026. Se superaría el máximo de la última década.
IERAL proyecta que el turismo receptivo podría volver en 2026 a niveles de ingresos similares —o incluso superiores— a los mejores registros de la última década.
En pocas palabras
- Turismo receptivo: proyecta ingresos por hasta US$ 5.800 millones en 2026.
- Recuperación aérea: el tráfico de vuelos internacionales creció 19% y es clave.
- Conectividad: Argentina tiene margen para ampliar rutas y atraer más divisas.
La estimación introduce una dimensión económica a una recuperación que hasta ahora se venía midiendo principalmente por cantidad de viajeros. Entre enero y julio llegaron al país 3,4 millones de turistas no residentes, 8% más que en igual período de 2025, mientras que el número de extranjeros que ingresó por avión aumentó 19%.
El interrogante pasa ahora por cuánto de esa mejora podrá sostener Argentina durante los próximos meses y cuánto margen existe para ampliarla mediante más vuelos, frecuencias, conexiones internacionales y una mejor distribución de los extranjeros hacia los destinos del interior.
Turismo receptivo: hasta US$ 5.800 millones en ingresos durante 2026
El análisis de IERAL estima que el turismo receptivo podría cerrar 2026 con un crecimiento tanto del volumen de viajeros como del gasto promedio y generar entre US$ 5.300 millones y US$ 5.800 millones.
El extremo superior de la proyección tiene una particularidad: colocaría los ingresos asociados a los viajes internacionales por encima de cualquier registro de la última década.
Para dimensionarlo, Ladevi reconstruyó la evolución de los créditos de la cuenta Viajes de la Balanza de Pagos, la medición que registra los ingresos asociados al gasto de no residentes en el país.
Los registros anteriores a la pandemia muestran que los ingresos habían alcanzado US$ 5.370 millones en 2017, US$ 5.563 millones en 2018 y US$ 5.241 millones en 2019. Las cifras corresponden a la cuenta Viajes y fueron elaboradas sobre información de Indec. (CAT vuelve a las Rondas de Negocios de FIT 2026 con la mira puesta en el turismo receptivo)
Luego del derrumbe provocado por la pandemia, la serie revisada por Indec contabiliza US$ 1.727 millones en 2020, apenas US$ 394 millones en 2021 y US$ 3.474 millones en 2022. En 2023 se produjo el mayor rebote, hasta US$ 5.486 millones, muy próximo al máximo de 2018.
En los dos años siguientes la tendencia volvió a moderarse. Los créditos de Viajes fueron de US$ 4.959 millones en 2024 y US$ 4.852 millones en 2025, según la última revisión de la Balanza de Pagos del organismo.
¿Cuánto crecerían las divisas del turismo frente a 2025?
La comparación con 2025 también permite medir la magnitud de la recuperación prevista.
Si los ingresos terminan 2026 en US$ 5.300 millones, el crecimiento sería de alrededor de 9% frente al año pasado. Si se concreta el escenario superior de US$ 5.800 millones, el incremento rondaría el 19,5%.
Además, ese techo superaría en aproximadamente US$ 237 millones los US$ 5.563 millones registrados en 2018, hasta ahora el mayor valor de la última década.
Incluso el piso de la proyección quedaría por encima del promedio de los cinco años anteriores a la pandemia -2015 a 2019-, que rondó los US$ 5.214 millones anuales.
La recuperación, por lo tanto, no implicaría únicamente volver al volumen de ingresos anterior al Covid-19. En el escenario más favorable, 2026 establecería un nuevo máximo para el período analizado.
Más turistas extranjeros y el avión como motor de la recuperación
Detrás de la proyección económica aparece una mejora concreta en los flujos turísticos. Durante los primeros siete meses de 2026 arribaron a Argentina alrededor de 3,4 millones de turistas no residentes, un crecimiento interanual de 8%.
El comportamiento, sin embargo, no es igual según la vía de ingreso. (Turismo receptivo: llegaron 237 mil turistas más, pero todavía no se recuperó el nivel de 2024)
El turismo receptivo aéreo aumentó 19%, muy por encima del promedio general. El dato refuerza una tendencia que Ladevi viene siguiendo durante 2026: la recuperación de los mercados que llegan por avión está teniendo un peso cada vez mayor sobre el resultado global del receptivo.
No es un detalle menor. Los pasajeros que llegan desde mercados de larga distancia suelen depender en mayor medida de la disponibilidad de vuelos internacionales, frecuencias y conexiones domésticas para extender su viaje hacia otros destinos argentinos.
Por eso, el crecimiento aéreo puede terminar teniendo impacto no solamente sobre la cantidad de visitantes sino también sobre la capacidad del país para captar mercados de mayor distancia y distribuir su gasto entre más destinos.
La conectividad, el próximo techo para generar más divisas
El aumento del tráfico internacional no elimina uno de los principales reclamos del sector receptivo: Argentina todavía tiene margen para ampliar su conectividad con mercados estratégicos y mejorar la conexión entre Buenos Aires y los destinos del interior.
El propio análisis de IERAL advierte que el país dispone de capacidad para generar más divisas mediante el turismo, pero señala entre las condiciones necesarias las mejoras de infraestructura y conectividad, junto con el funcionamiento de los pasos fronterizos, acceso al crédito, inversión y una estructura tributaria más competitiva.
La discusión adquiere otra dimensión a la luz de la proyección de 2026. (Manuel Adorni usa un auto del Inprotur: la cesión que pone bajo la lupa los recursos de promoción)
Si con la actual estructura aérea el turismo receptivo puede volver a una franja de US$ 5.300 millones a US$ 5.800 millones, la oportunidad para el sector ya no pasa únicamente por aumentar la cantidad de extranjeros que cruzan la frontera.
El siguiente desafío será conseguir que los turistas permanezcan más noches, visiten más destinos y gasten una mayor proporción de sus dólares dentro de Argentina. Y allí la conectividad aérea, tanto internacional como doméstica, volverá a ser una de las variables decisivas.
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