La forma de comprar vacaciones en Argentina dejó de responder a un recorrido único. Los viajeros alternan entre OTAs, agencias de viajes, páginas de aerolíneas y hoteles, aplicaciones e inteligencia artificial, un comportamiento que fragmenta la decisión y obliga a disputar al cliente antes del momento de la reserva. (Flybondi: agencias de viajes y OTAs retiran vuelos por las cancelaciones)
Cómo compran sus vacaciones los argentinos: OTAs, agencias, apps e IA se reparten la decisión
Los argentinos combinan OTAs, agencias de viajes, venta directa e IA para organizar escapadas, mientras enero y febrero lideran las vacaciones principales.
Los argentinos combinan OTAs, agencias de viajes, venta directa e inteligencia artificial para comparar opciones y organizar sus vacaciones.
En pocas palabras
- Vacaciones argentinas: los viajeros combinan OTAs, agencias, venta directa e IA para organizar sus viajes.
- Canales fragmentados: la decisión de compra se divide entre múltiples plataformas digitales y tradicionales.
- IA en alza: siete de cada 10 argentinos usan IA para búsquedas, pero solo un 25% la aplica a la planificación de viajes.
La tendencia surge del Global Holiday Barometer 2026, elaborado por Ipsos para Redion, que por primera vez incorpora a Argentina dentro del relevamiento internacional.
Más allá de medir la intención de viajar, el estudio permite observar una cuestión central para el negocio turístico: cómo investigan, comparan y terminan contratando sus vacaciones los argentinos, y qué espacio ocupa cada canal dentro de ese proceso.
OTAs, agencias de viajes y venta directa: ningún canal controla toda la compra
Uno de los principales resultados del relevamiento es la ausencia de un único canal capaz de concentrar todo el proceso de planificación.
Los argentinos combinan plataformas Online Travel Agency (OTAs), sitios propios de aerolíneas y hoteles, agencias de viajes tradicionales y aplicaciones móviles, de acuerdo con la etapa en la que se encuentran.
"La búsqueda puede comenzar en una plataforma digital, continuar con la comparación directa entre proveedores y terminar en una agencia. O recorrer el camino inverso", indicó el informe.
Para el negocio turístico, siguió, esto implica que la competencia ya no se limita al momento de cerrar una operación. "Captar al viajero durante la inspiración, la comparación o la búsqueda de información puede resultar tan importante como concretar la venta", releva.
El comportamiento también relativiza la idea de una sustitución lineal de la intermediación tradicional por los canales digitales. El escenario muestra, más bien, una superposición de actores que intervienen sobre un mismo pasajero antes de que la compra quede definida.
Para las agencias de viajes, el desafío pasa por demostrar valor allí donde el viajero necesita asesoramiento, financiación, seguridad, conocimiento del producto o resolución de una operación más compleja. (Cómo promptear y crear herramientas para el turismo con inteligencia artificial)
Enero y febrero dominan las vacaciones de los argentinos
La distribución temporal de los viajes expone otro de los desafíos estructurales del mercado: la fuerte estacionalidad de la demanda argentina.
Según el Barometer, el 39% de los viajeros señala enero entre los meses elegidos para viajar, mientras que febrero alcanza al 36%.
Cuando la consulta se concentra específicamente en el viaje principal del año, enero representa el 37% y febrero otro 34%, una distribución que confirma el fuerte peso del verano en las decisiones de los turistas argentinos.
El dato tiene consecuencias directas sobre hoteles, aerolíneas, agencias, operadores y destinos. "La concentración de la demanda en temporada alta condiciona la disponibilidad de plazas, presiona sobre las tarifas y obliga a buena parte de los prestadores a dimensionar personal y capacidad para períodos relativamente breves", sostiene el documento.
Al mismo tiempo, refuerza la necesidad de generar demanda durante la temporada media y baja mediante precio, financiación, escapadas, eventos, promociones y productos específicos.
Avión, hoteles y viajes en familia: qué eligen los argentinos
El perfil que surge del estudio aporta además pistas concretas para la construcción y comercialización de producto.
La duración promedio de las vacaciones se ubica en 1,6 semanas, mientras que la planificación puede comenzar entre 15 días y seis meses antes de la partida, según el destino y el tipo de viaje.
El componente familiar mantiene un peso considerable: el 71% de los argentinos viaja acompañado por su familia.
En materia de transporte, el 60% considera al avión como el medio más conveniente, mientras que un 57% prevé alojarse en hoteles o resorts.
Playa, ciudades y montaña aparecen, en ese orden, entre las tipologías de destinos preferidas. (La inteligencia artificial define uno de cada tres viajes y cambia el rol de las agencias)
La combinación resulta relevante para agencias y operadores: familias, transporte aéreo y hotelería configuran un perfil en el que todavía existe margen para paquetes integrales, financiación y servicios complementarios que reduzcan la complejidad de organizar el viaje.
Inteligencia artificial: alto uso, pero todavía poca incidencia en las reservas
La inteligencia artificial empieza a incorporarse a la planificación turística, aunque todavía existe una brecha considerable entre utilizar estas herramientas en la vida cotidiana y confiarles la organización completa de unas vacaciones.
Alrededor de siete de cada 10 argentinos utilizan alguna herramienta de IA para búsquedas o consultas, pero solo el 25% declara emplearla específicamente para planificar viajes o realizar reservas.
Entre quienes todavía no la incorporan al proceso turístico aparecen dos barreras centrales: la preferencia por la interacción humana y las dudas sobre la precisión de la información que generan estas plataformas.
Sin embargo, otro dato anticipa una transformación de mayor alcance: el 43% se muestra dispuesto a apoyarse completamente en inteligencia artificial para organizar sus vacaciones.
La cifra plantea una discusión relevante para la intermediación. "Si los asistentes basados en IA comienzan a intervenir con mayor profundidad en la elección de destinos, vuelos y alojamientos, la disputa por el pasajero podría trasladarse todavía más hacia la etapa previa a la compra", avizora.
Para las agencias, el escenario abre una doble oportunidad: automatizar procesos de menor valor agregado y, al mismo tiempo, fortalecer aquello que continúa diferenciando al asesoramiento profesional, como el conocimiento del producto, el respaldo ante imprevistos y la resolución de itinerarios complejos.
Alejandro Caballero, CEO de Redion Latam, describió al perfil que surge del relevamiento como un viajero “más racional y planificado ”, que organiza sus vacaciones combinando distintos canales e incorpora progresivamente herramientas tecnológicas. (La inteligencia artificial avanza sobre el turismo: el 43% de los argentinos dejaría que organice sus viajes)
La pelea por el pasajero empieza antes de la reserva
La principal conclusión para el trade no pasa, entonces, por determinar si las OTAs reemplazarán a las agencias o si la IA terminará desplazando al asesoramiento humano.
El escenario que muestra el Barometer es bastante más fragmentado. El consumidor investiga en múltiples espacios, compara de manera permanente y puede cambiar de canal varias veces antes de concretar una compra.
En ese contexto, hoteles y aerolíneas buscan potenciar la venta directa, las OTAs intentan retener al usuario dentro de sus ecosistemas, las agencias necesitan reforzar asesoramiento y servicio, y las herramientas de IA empiezan a incorporarse como una nueva puerta de entrada al viaje.
Para la industria turística, el dato central es que la competencia por el pasajero ya no comienza cuando pregunta cuánto cuesta un paquete.
Empieza mucho antes: cuando busca inspiración, compara alternativas y decide en quién confiar para organizar sus próximas vacaciones.
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