Podríamos llenar la página de este reportaje con estadísticas que demuestran como las exitosas novelas, series y producciones audiovisuales -cualquiera sea su plataforma- están inundando de turistas muchos destinos a lo largo y ancho del globo.
Sergio Vainman, de Argentores: “El Gobierno debe entender que la industria audiovisual beneficia a la marca y al destino turístico”
En diálogo con La Agencia de Viajes, uno de los autores de televisión más importantes del país sostuvo que los Estados deben fomentar la producción de series y novelas como estrategia para atraer turistas a los destinos y, de paso, sacar de la crisis en la que está inserta la industria audiovisual. Pide que la SecTur convoque a una mesa de diálogo con productores, provincias y empresarios turísticos.
Pero vayan sólo dos datos. Por un lado, se calcula que son 80 millones los viajeros que eligieron el año pasado su destino directamente influidos por alguna producción. Por el otro, el año que viene la mayor feria de turismo del mundo (Fitur) tendrá una sección especialmente dedicada a series y cine, reconociendo que “los rodajes audiovisuales generan economía y empleo, pero son, además, un factor de reputación que debemos rentabilizar fomentando el turismo cinematográfico”.
Dicho esto, hoy pareciera una obviedad marcar la necesidad de conectar la promoción turística con la producción audiovisual. Sin ir más lejos, lo que hoy se debate es cómo gestionar esos flujos que generan las series y películas para evitar que se congestionen los destinos.
Sin embargo, en Argentina esa vinculación entre la pantalla y el turismo es una quimera, tanto como la idea de que los destinos rebalsen de viajeros.
Con casi cuatro décadas como escritor y productor de muchas de las novelas y series más recordadas del país, Sergio Vainman dialogó con este medio y propuso que la SecTur convoque a una mesa de diálogo con productores, provincias y empresarios turísticos para fomentar la realización de series y novelas como estrategia para atraer turistas a los destinos y, de paso, sacar de la crisis en la que está inserta la industria.
LA CRISIS DEL AUDIOVISUAL.
-¿Cuál es el estado actual de la industria audiovisual?
-Está mal, muy deprimida como industria. Hay escasas manifestaciones de creación y trabajo de producciones televisivas.
-¿Cuáles son las causas?
-Nunca una crisis de esta magnitud, como jamás se atravesó, puede deberse a una sola causa. Se trata de una serie de factores. El primero y principal es una cuestión económica: a las empresas que producen audiovisual para proyectar en televisión les resulta muy difícil competir con el exterior. Por un lado, por los costos de amortización en un país como el nuestro, pequeño en relación a la cantidad de creatividad que tiene. Por el otro, además de tener un mercado chico, está deprimido. A eso hay que sumarle el hecho de que gran parte de las producciones foráneas están subsidiadas o fomentadas por los Estados, lo cual acá no sucede.
-¿La devaluación alcanza para que reflote la industria audiovisual local?
-Siempre que hay devaluaciones se producen oportunidades, porque aumenta relativamente la competitividad. Pero digo relativamente porque en este país la traslación a precios de las devaluaciones es inmediata. Por ende, es una ventana temporal muy corta, porque inmediatamente se traslada a los precios. No alcanza para diseñar un proyecto a largo plazo.
-¿Podría graficar el problema de competitividad respecto de las producciones extranejeras?
-Producir un capítulo de una telenovela en Argentina hoy tiene un costo que -devaluación mediante- ronda los US$ 50 mil. Cada capítulo de una telenovela turca vale US$ 5 mil. Desde el punto de vista exclusivamente presupuestario y financiero, andá a decirle a un canal que produzca una novela.
-¿Por qué piden que el Estado regule la industria audiovisual?
-Porque no hay ninguna chance si el Estado no actúa en su función primordial que es la mediar en las desavenencias del mercado. Los ejemplos son muy claros. Gracias a la ley del cine y a un instituto de fomento como el Incaa tenemos un cine diverso, que a algunos les puede gustar más y a otros menos, pero que vive.
-Justamente el Incaa está en la mira de muchos por el desmanejo de los fondos.
-Han convertido al fomento en una mala palabra, diciendo que mantiene a vagos y les saca la plata a los jubilados. Son mentiras, no tienen nada que ver con la realidad. Porque la industria del cine se autosostiene y genera los recursos para mantener ese fomento. Existe un teatro independiente en Argentina porque existen una ley y un Instituto. Y lo mismo pasa con la música. ¿Qué hace falta para entender que el Estado debe intervenir? (N. de la R.: Argentores, como parte de la Multisectorial, está bregando por el tratamiento y aprobación de un proyecto de ley audiovisual que regule la actividad del sector y proteja a sus trabajadores).
-¿Cuantó daño le hizo a la industria esa imagen?
-Mucho. Es un parche que se bate todo el tiempo. Y yo no defiendo a quienes se robaron plata, ni gestión alguna. Lo que estoy diciendo es que si no interviene el Estado esta industria se muere. No somos la única golpeada, pero somos una de las que más lo está. El tema es que al no considerarnos una industria en la práctica nos ponen en el lugar de diletantes de la cultura, de bohemios, aventureros. Sí somos creativos y aventureros, pero básicamente somos trabajadores. Hace 40 años que estoy en este negocio y cuando tengo que escribir una tira me levanto a las 6 de la mañana y me duermo a las 12 de la noche y todo ese tiempo me lo paso escribiendo un capítulo. Esa sensación de que no somos una industria se traslada al hecho de que después no hagan nada por nosotros. Lo que no entienden es que el mercado de industrias culturales genera, por ejemplo, el 6% del PBI de Estados Unidos. Acá es menos del 1%. O sea, no solo es por una cuestión identitaria que hay que fomentarlo, sino porque además es un negocio rentable.
El Gobierno actual, que dice contemplar los intereses de las empresas, todavía no ha podido entender que la industria audiovisual puede ser rentable si se la fomenta y orienta como corresponde, que genera riquezas, incorpora divisas, derrama, saca el país al exterior y genera un montón de intangibles económicos que benefician a la marca y al destino turístico.
EL VÍNCULO CON EL TURISMO.
-¿Cuál es la potencialidad de la industria audiovisual para el turismo?
-El audiovisual genera con el espectador una empatía que hace que quiera estar dentro de ese entorno, ir a ver los lugares con los que se vinculó afectivamente a la distancia y por un instante sentirse parte de esa producción.
-¿Ese vínculo entre la producción audiovisual y los destinos turísticos se ha explotado alguna vez en Argentina?
-Se ha dado esporádicamente, pero nunca se ha explotado sistémicamente. Hay algunos ejemplos aislados en los cuales se ha dado esa vinculación. Por caso, Mundo Marino en San Clemente del Tuyú creció con la telenovela Nano, que hicieron Araceli González y Gustavo Bermúdez. Cuando se hizo Alén Luz de Luna en San Martín de los Andes, el destino se puso en el mapa grande de Argentina. A tal punto que el complejo Paihuen no desarmó la cabaña donde se rodó y después armó un tour para ir a verla.
-¿Son casos espontáneos o están inducidos por las gobernaciones, municipios o empresarios para ser la locación de la serie?
-No, no está inducido ni es orgánica esa relación, aunque después vean la ventaja y se empiezan a sumar. Pero no partió de la cabeza de un director de Turismo. Sí pasó con San Luis, cuando en su momento Rodríguez Sáa intentó hacer el polo audiovisual, aunque en parte para proyectar la imagen política del gobernador a todo el país.
Yo planteo que debería ser un interés particular de las direcciones de Turismo, tanto provinciales como municipales, conseguir que alguna producción audiovisual se haga en su tierra, para así proyectarse como un destino turístico posible.
-¿De qué formas concretas podría darse eso que plantea?
-A mí siendo autor me podría venir a ver alguien que tiene hoteles en San Rafael, Mendoza, y plantearme -por ejemplo- que piense una historia que transcurra en el Atuel, donde se muestre el dique, el cañón y la ciudad. Yo, que soy un profesional, puedo armar una historia en función de lo que me están proponiendo. Para eso estamos los creativos de la industria. O pueden ir a ver a un productor para plantearle un negocio, en el cual aportar infraestructura, viajes, la comida durante equis tiempo.
-¿Acaso eso nunca sucede?
-No, siempre es el productor al que se le ocurre una idea y después trata de venderla. Y para convencer a los demás tiene que caminar arriba de la cuerda floja, porque siempre piensan que los van a estafar o que están buscando algo raro en el destino.
Un ejemplo reciente es la película de Brandoni y Francella en Jujuy. Ahora están contentos porque se han mostrado paisajes jujeños desconocidos y los vieron 600 mil personas en Argentina. Pero las autoridades lo toman como si fuera un descubrimiento.
TELÉFONO PARA TURISMO.
-¿Me daría un ejemplo donde el vínculo entre turismo y novelas se plantee orgánicamente?
-Yo viví cinco años en México trabajando para Televisa. Me consta que durante muchísimo tiempo antes de hacer una telenovela se citaban a todos los ministros de Turismo de los Estados y se licitaba la novela. Cada región ofrecía un monto -además de la infraestructura- para comprar el derecho de que la novela transcurriera en sus Estados y se mostraran sus paisajes, su gente y sus comidas.
-Así descripto se asemeja a la dinámica del turismo de reuniones, segmento donde el Gobierno y los empresarios salen juntos a captar eventos para el país o sus provincias.
-¿Por qué se puede hacer eso con un congreso y no con una novela? Del congreso médico se enteran 500, 1.000 ó 2.000 personas a lo sumo…
-Pero genera un movimiento económico inmediato y tangible.
-Está bien, pero lo audiovisual genera marca para el destino a futuro, porque sigue circulando durante años. Pero parece que no lo ven así.
-¿Por qué lo no ven?
-No lo sé.
-¿No será una cuestión de que la inversión en audiovisual es mucho mayor?
-Claro que hay que invertir para obtener un futuro beneficio de algo. Hace unos años una gestión personal de alguien del Inprotur (Marcela Cuesta) permitió que los primeros capítulos de una temporada de la serie Avenida Brasil se hicieran en el país… y gratis, solo aportando la infraestructura. Ahí hubo contacto y muñeca de la funcionaria, que hizo un gran trabajo, pero también porque la cadena O Globo quería hacerlo y no se puso dura (originalmente pedían US$ 2 millones).
Si uno piensa lo que gasta el turismo en promociones, ¿No sería más sano e inteligente apostar a futuro haciendo una novela de 60 capítulos? Esa simbiosis si no está pensada desde arriba es difícil de realizar. El Estado tiene que ser el motor y la rueda de auxilio de los proyectos.
PROPUESTAS CONCRETAS.
-¿Cuál es el primer paso para que se cumpla ese deseo de vincular turismo con la industria audiovisual?
-Lo primero es una mesa de diálogo y ver si hay interés real en hacer algo. Si les interesa, lo siguiente es ver qué necesitamos, qué nos pueden dar y qué nos piden. En esa conversación tienen que estar el audiovisual, el turismo y los privados como las tres patas que sostienen la mesa. Eso es lo que estamos proponiendo ahora para salir de los arrestos individuales.
-¿Ya se lo propusieron a las autoridades nacionales de Turismo?
-Le hemos pedido a las autoridades de la Secretaría de Turismo participar de la próxima reunión del Consejo Federal de Turismo y lo hemos hablado también con el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías. Ahora hay que pasar de la enunciación a los hechos.
Vainman, sinónimo de la industria audiovisual
No hay chances de que alguien que viva o haya vivido en Argentina no pueda rememorar algunas de las novelas y series que escribió Sergio Vainman en las últimas cuatro décadas. En los ’80 y ’90 escribió junto a Jorge Maestro los guiones de los ciclos televisivos que marcaron una época: Clave de sol, Estado civil, La banda del Golden Rocket, Zona de riesgo, Gerente de familia y Los machos. Luego, Vainman realizó Verano del 98, Poné a Francella y fue responsable del casting y la edición de Gran Hermano 1 y 2. Desde 2002, recaló en México para producir Big Brother México (ediciones 2002 a 2005) y Operación Triunfo México, entre otras series. Desde hace 10 años participa en la Junta Directiva de Argentores (Sociedad General de Aurores de Argentina), de la cual es su actual vicepresidente 1°.
En números
US$ 50 mil es lo que cuesta la producción de un capítulo de una telenovela argentina.
US$ 5 mil s lo que vale cada capítulo de una telenovela turca.
80 millones de viajeros eligen su destino basándose en películas y series de televisión.
1 de 10 visitantes internacionales a Colombia están directamente influenciados por la serie Narcos (TCI Research).
27% más activos en compartir sus viajes por redes sociales son los turistas que viajan inducidos por series o películas.
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