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Turismo: Hernán Lombardi expone la crisis y advierte que no se resuelve con frivolidad

El ministro Hernán Lombardi advirtió sobre la crisis del turismo, y, sin nombrarlo, marcó diferencias con la mirada más optimista que impulsa Daniel Scioli.

El turismo argentino atraviesa un momento de crisis y definiciones. En un contexto económico que impacta de lleno en el consumo, el discurso de Hernán Lombardi, ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad de Buenos Aires, marcó un punto de inflexión: reconocer la complejidad del escenario como condición para poder gestionarlo.

Sin mencionarlo de forma directa, sus declaraciones contrastan con la narrativa más optimista que impulsa la gestión nacional encabezada por Daniel Scioli, secretario de Turismo y Ambiente, y abren un debate de fondo sobre cómo leer el presente del sector.

Lombardi y el dilema de la crisis del turismo: “Hay que decir que hay problemas”

El ministro no solo cuestionó los discursos nacionales que intentan suavizar la coyuntura, sino que también enmarcó al turismo dentro de una dimensión más amplia, donde conviven economía, expectativas y valores simbólicos.

El turismo también funciona con la esperanza”, planteó, al tiempo que reconoció el contexto adverso: “Sabemos que el tiempo no es fácil”. (La nueva usina de datos turísticos: el plan de Scioli para medir, ordenar y decidir)

En ese sentido, definió a la actividad como uno de los pilares económicos de la Ciudad de Buenos Aires y dejó en claro que, aun en un escenario complejo, no se puede dejar de apostar por el sector.

Sin embargo, advirtió que ese camino requiere algo más que impulso o relato. “No se resuelve diciendo ‘acá el turismo va todo adelante, acá va todo bien’. Hay que decir: ‘sí, hay problemas‘", afirmó.

El planteo introduce una idea central: el crecimiento no depende solo de señales positivas o medidas aisladas, sino de trabajo coordinado, visión estratégica y políticas sostenidas en el tiempo. “Esto no se resuelve con frivolidad ”, enfatizó.

No alcanza con más vuelos ni con eventos

En el marco de la presentación del Hub de Turismo porteño, otro de los ejes más relevantes del discurso fue la advertencia sobre las soluciones parciales.

Lombardi reconoció el impacto positivo de la conectividad aérea internacional y doméstica, así como del turismo MICE –con meses récord impulsados por estas dinámicas–, pero dejó en claro que ese tipo de impulsos no resuelve el problema estructural.

“Noviembre de 2025, fue un mes récord, pero las cosas no están bien”, sintetizó, al exponer la contradicción del mercado actual.

En ese sentido, el mensaje es claro: sumar vuelos o potenciar eventos aporta volumen, pero no corrige el desequilibrio de fondo si no existe una estrategia integral que acompañe al sector.

Competitividad y consumo: el eje estructural

El ministro de Desarrollo Económico porteño vinculó directamente la situación del turismo con el contexto económico general, pero también con un problema más profundo: la competitividad.

Sabemos que el tiempo no es fácil”, sostuvo, en referencia al impacto del menor consumo sobre la actividad; al tiempo que advirtió que el desafío no puede reducirse a variables macro ni a soluciones de corto plazo.

Tenemos problemas de competitividad… y esto no se resuelve con devaluación”, puntualizó. (Turismo interno al límite: más ocupación, menos consumo y empresarios que se endeudan para pagar sueldos)

En este sentido, indicó que el planteo es más amplio: la competitividad es una condición sistémica, que involucra toda la cadena de valor del turismo, desde la calidad de los servicios hasta la experiencia integral del viajero.

Al respecto, puso el foco en la necesidad de construir propuestas que realmente generen valor y atraigan demanda más allá del contexto económico.

A la vez, incorporó otro eje clave: la innovación. Lejos de limitarla a la tecnología, Lombardi señaló que debe este segmento debe atravesar todos los niveles de la actividad, desde los grandes desarrollos hasta la oferta cotidiana de gastronomía, entretenimiento y experiencias.

“La innovación hay que verla en todo”, resumió, al manifestar que en un entorno competitivo no alcanza con iniciativas aisladas, sino que se requiere una transformación transversal.

En ese marco, dejó una definición que sintetiza su enfoque: "El desafío del turismo no es solo crecer, sino volverse más competitivo en un sentido integral".

Un mensaje encriptado para Daniel Scioli que reabre el debate en el sector

El planteo de Lombardi introduce un contrapunto dentro de la política turística argentina.

Mientras desde Nación se destacan oportunidades y señales positivas, la Ciudad pone el foco en la necesidad de asumir las dificultades actuales para diseñar respuestas más efectivas.

La discusión, en definitiva, ya no pasa solo por cómo impulsar la actividad, sino por cómo sostenerla en un contexto adverso sin perder competitividad. (Sube la nafta, presiona a las agencias de viajes y golpea al turismo interno)

Cómo responde la Ciudad: promoción, eventos y estrategia internacional

Frente a este escenario complejo, la Ciudad de Buenos Aires despliega una estrategia activa para sostener y dinamizar la actividad turística, combinando promoción, desarrollo de productos y articulación público-privada.

Uno de los ejes centrales es la diversificación de la oferta. Desde el Ente de Turismo porteño impulsan una agenda que integra experiencias culturales, gastronomía, grandes eventos y nuevos productos turísticos, con el objetivo de ampliar la propuesta y atraer distintos perfiles de viajeros.

En paralelo, la Ciudad refuerza su posicionamiento internacional con presencia en ferias clave como Fitur, donde desplegó una estrategia orientada a captar turismo receptivo, fortalecer vínculos con operadores globales y consolidar su marca como destino urbano competitivo.

La conectividad también aparece como un pilar. Los acuerdos con aerolíneas -como el trabajo conjunto con Iberia- buscan no solo aumentar frecuencias, sino mejorar la visibilidad del destino y facilitar el acceso desde mercados estratégicos como Europa.

A su vez, la Ciudad apuesta a segmentos específicos para traccionar demanda. El turismo de eventos, el MICE y el deporte se consolidan como motores clave, con una agenda de gran escala que genera picos de ocupación y posicionamiento internacional.

En esa línea, iniciativas como el impulso al turismo de compras junto a actores privados -entre ellos Grupo IRSA- buscan enriquecer la experiencia del visitante y generar propuestas de valor concretas, integradas al circuito turístico y con beneficios específicos para el viajero. (Buenos Aires impulsa el turismo de compras)

El enfoque se completa con una fuerte articulación con el sector privado y el canal comercial, clave para sostener la competitividad del destino en un contexto desafiante.