Hoteles alojamiento en crisis: ahora ofrecen cuotas
La caída del consumo golpea a los hoteles alojamiento. Empresarios hablan de crisis, y acuden a las promociones y de cuotas para sostener la demanda y el gasto.
La caída del consumo golpea a los hoteles alojamiento, que apelan a promociones, descuentos y cuotas para sostener la demanda y minimizar la crisis.
Lejos de tratarse de un fenómeno coyuntural, el deterioro combina factores económicos y cambios en los hábitos sociales que afectan de lleno a un segmento históricamente estable.
En ese contexto, los operadores dejaron de depender de la demanda espontánea, y comenzaron a estimular activamente el consumo, en un intento por frenar la caída de ingresos.
Hoteles alojamiento con menos clientes y menor gasto: el diagnóstico privado
El presidente de la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (Fadaph), José Manuel Capelo, fue contundente al describir el escenario. “Perdimos por completo la rentabilidad. Tenemos un 20% menos de asistencia y el consumo dentro de la habitación cayó un 50%”, afirmó en declaraciones citadas por el portal BAE Negocios.
El impacto es doble. Por un lado, cae la cantidad de usuarios; por otro, se reduce significativamente el ticket promedio. (Ciudad de Buenos Aires: último plazo para que hoteles y restaurantes no paguen ABL)
“Se ve que cada vez más llevan la bebida y su propia comida… ya no piden champagne y se restringen en los gastos”, agregó, reflejando un cambio en el comportamiento del cliente que erosiona la rentabilidad del negocio.
Promociones y cuotas: un giro forzado del modelo
Frente a este escenario, los hoteles alojamiento avanzaron en una reconversión comercial que marca un quiebre en su lógica histórica. Las promociones se multiplican, con descuentos por franja horaria, tarifas más bajas en estadías cortas y paquetes diseñados para captar demanda en momentos de baja ocupación.
Sin embargo, el dato más disruptivo es la incorporación de cuotas o facilidades de pago, una herramienta prácticamente inexistente en el segmento hasta hace pocos años. La medida refleja el nivel de ajuste del consumo y la necesidad de sostener el flujo de clientes en un contexto cada vez más restrictivo.
“Todo vale a la hora de seducir a los clientes”, reconoció Capelo, aunque admitió que estas estrategias no logran compensar completamente la caída de ingresos, sino que funcionan como un mecanismo de contención frente a un escenario adverso.
No obstante, aclaró: "No se trata de una crisis del sector, acompañamos la baja generalizada de consumo en varios rubros". (Turismo en rojo: hoteles lideran la mora y crecen los cheques rechazados)
Cierres, reconversión y presión inmobiliaria
La pérdida de rentabilidad también impacta en la estructura del sector. En los últimos años, se consolidó un proceso de reducción de la oferta, con cierres de establecimientos y reconversiones hacia otros usos más rentables.
El factor inmobiliario aparece como un elemento clave, explicó el dirigente. Los terrenos donde operan muchos hoteles alojamiento -generalmente amplios y bien ubicados-, se vuelven atractivos para desarrollos residenciales, lo que acelera la salida de jugadores del mercado.
"Ya se produjeron cierres emblemáticos, como el de Mansión Doree, un albergue histórico de Flores, y también se reportaron casos similares en el resto del país", detalló, para recalcar: "En la Ciudad de Buenos Aires, el desarrollo inmobiliario se lleva puesto cualquier comercio. Así como cierran y se venden estaciones de servicios".
De esta manera, puntualizó que este fenómeno no solo reduce la cantidad de establecimientos, sino que también redefine su geografía, desplazándolos hacia zonas periféricas donde los costos son más bajos y la presión del mercado es menor.
El resultado es un negocio que no desaparece, pero sí se transforma. Más competitivo, más ajustado y obligado a adaptarse a un cliente más racional en el gasto.
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