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Cierra un hotel emblemático en Chaco tras 74 años y reabre el debate por la crisis de la hotelería

El hotel Covadonga de Resistencia (Chaco) cerrará el 31 de marzo, tras 74 años. Hoteleros advierten por costos, caída de la demanda y alojamientos informales.

El cierre del hotel Covadonga, uno de los alojamientos más tradicionales de Resistencia (Chaco), volvió a encender las alarmas en el sector turístico. Tras 74 años de actividad, el establecimiento confirmó que bajará sus persianas el próximo 31 de marzo, en medio de un escenario cada vez más complejo para la hotelería tradicional.

Nos golpea muy duro. Es el final de una etapa para la hotelería de la ciudad ”, señalaron desde el sector hotelero local tras conocerse la decisión de cerrar el establecimiento, que durante décadas fue uno de los alojamientos más reconocidos del centro de la capital chaqueña.

Ubicado en la esquina de Güemes y Brown, el alojamiento fue durante años una referencia para viajeros corporativos, delegaciones y turistas que llegaban a la provincia.

El Hotel Covadonga, un símbolo de la hotelería de Resistencia

Fundado a comienzos de la década de 1950, el establecimiento acompañó el crecimiento urbano y turístico de la capital chaqueña durante más de siete décadas.

El hotel contaba con unas 120 habitaciones, y una ubicación estratégica cerca de los principales puntos administrativos, comerciales y culturales de la ciudad. (Iguazú: el exgobernador de Misiones Maurice Closs abre un hotel boutique, que será gestionado por Amérian)

Durante décadas fue uno de los alojamientos más elegidos por viajeros de negocios y visitantes que llegaban al Chaco por motivos laborales, institucionales o turísticos.

Su cierre representa no solo la desaparición de un hotel histórico, sino también el final de una etapa para la hotelería tradicional del centro de la ciudad.

Costos, cambios en la demanda y menor rentabilidad

Detrás del cierre aparecen varios factores que vienen afectando al negocio hotelero en distintas ciudades del país.

La pandemia marcó un punto de inflexión para la actividad turística. "Las restricciones sanitarias provocaron una fuerte caída del turismo y, especialmente, de los eventos, congresos y reuniones corporativas, uno de los segmentos que históricamente sostenía la ocupación de los hoteles urbanos", explicaron desde el hotel al diario Cronista.

A este escenario se sumaron otros factores que presionan sobre la rentabilidad del sector:

  • aumento sostenido de los costos operativos
  • caída del consumo turístico interno
  • menor actividad corporativa
  • cambios en los hábitos de viaje

En muchos casos, los establecimientos tradicionales enfrentan hoy márgenes cada vez más estrechos para sostener su operación; al tiempo que denuncian el avance de la oferta de los alojamientos informales. (Hoteles vs OTAs: lA impulsa pagos por WhatsApp y fortalece la venta directa)

La presión de los alquileres temporarios

Uno de los reclamos más reiterados por parte del sector hotelero es el avance de los alquileres temporarios gestionados a través de plataformas digitales.

Desde la Asociación Hotelera y Gastronómica local vienen advirtiendo que estos alojamientos compiten en el mismo mercado turístico, pero sin enfrentar las mismas exigencias regulatorias, impositivas ni laborales que la hotelería formal.

Competimos en condiciones muy desiguales frente a los alquileres temporarios ”, señalaron desde el sector, que reclaman reglas claras para ordenar el mercado.

Para los empresarios hoteleros, esta situación genera una competencia desigual que afecta especialmente a los hoteles tradicionales.

Un cierre que expone la transformación del negocio hotelero

El cierre del Hotel Covadonga también refleja un fenómeno que comienza a repetirse en distintos puntos del país: hoteles históricos que no logran sostener su operación en un mercado turístico cada vez más competitivo.

Mientras las plataformas de alojamiento alternativo ganan terreno y la demanda turística se vuelve más fragmentada, muchos establecimientos tradicionales enfrentan dificultades para adaptarse a un escenario donde los costos aumentan y la rentabilidad se vuelve cada vez más incierta.

Si no se generan condiciones más equitativas, estos cierres pueden empezar a repetirse en otras ciudades ”, puntualizaron desde el sector hotelero.

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