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Turismo emisivo: Shein y Temu suman US$ 751 millones, y confirman cuánto se distorsionaba la cuenta

Las compras vía courier crecieron 84% y ya suman US$ 751 millones. El boom confirma por qué el Banco Central debió depurar la cuenta del turismo emisivo.

En pocas palabras

  • Boom del courier: las compras online vía courier crecieron 84% interanual, sumando US$ 751 millones en siete meses, superando las estadísticas de 2025.
  • Impacto en turismo: permite dimensionar consumos que antes se mezclaban en estadísticas cambiarias con gastos de viajes efectivos al exterior.
  • Nuevo registro del BCRA: la Comunicación A 8254 distingue gastos de viajes de compras de bienes y servicios digitales para una contabilidad más precisa.
Resumen generado por Thinkindot AI

Compras de argentinos en Shein, Temu, Amazon y otras plataformas internacionales movieron US$ 751 millones en siete meses. Para el turismo emisivo, el dato tiene una lectura propia: permite dimensionar la magnitud de consumos que durante años quedaron mezclados en las estadísticas cambiarias con los gastos de quienes viajaban al exterior. (Fuerte caída del turismo emisivo en el primer semestre)

Entre enero y julio de 2026, las importaciones canalizadas mediante servicios de courier crecieron 83,9% interanual y quedaron apenas US$ 143 millones por debajo de los US$ 894 millones registrados durante todo 2025. Sólo en julio alcanzaron US$ 108 millones, 15,5% más que un año atrás.

El fenómeno aporta ahora una dimensión concreta a una discusión que la industria turística sostuvo durante años y que en 2025 llegó al Banco Central (BCRA): no todos los dólares pagados con tarjetas a proveedores del exterior podían atribuirse al turismo emisivo.

La diferencia no es menor. Durante el primer semestre de 2026, mientras el BCRA estimó US$ 5.302 millones de egresos brutos efectivamente vinculados a Viajes y Pasajes, dejó afuera alrededor de US$ 642 millones correspondientes a bienes despachados mediante servicios postales.

Shein, Temu y Amazon: US$ 751 millones en apenas siete meses

El comercio electrónico internacional aceleró con fuerza durante 2026.

Según un informe de Analytica basado en datos oficiales, las compras vía courier acumularon US$ 751 millones entre enero y julio, frente a unos US$ 408 millones en igual período de 2025. Son alrededor de US$ 343 millones adicionales en apenas un año.

El crecimiento se vuelve todavía más evidente al mirar el primer semestre: las operaciones habían alcanzado US$ 643 millones entre enero y junio, 104,2% más que en igual período de 2025. Junio marcó, además, un récord mensual de US$ 125 millones.

Con otros US$ 108 millones en julio, el monto acumulado quedó a sólo 16% de alcanzar todo lo registrado el año pasado. De mantenerse el ritmo actual, Analytica estima que el volumen de 2025 podría superarse ya en septiembre. (El Banco Central cambia la forma de medir el turismo: ahora salen menos dólares y entran más)

También cambió la penetración de estas plataformas. Según datos relevados por Kantar y la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), seis de cada 10 argentinos ya realizaron alguna compra online internacional, frente a cuatro de cada 10 el año pasado. Además, 18% hizo su primera operación durante el primer semestre de 2026.

Temu pasó de ser utilizada por 10% de los compradores internacionales al 23%, mientras que Shein avanzó del 8% al 20%. Amazon, en cambio, redujo su participación del 13% al 9%.

Para el turismo, sin embargo, la cuestión central no está en qué plataforma lidera el mercado, sino en cómo contabilizar correctamente esos dólares cuando detrás de la operación no existe necesariamente un viaje al exterior.

Turismo emisivo y Banco Central: cuánto representó realmente Viajes y Pasajes en el primer semestre

La nueva metodología del Banco Central permite ponerle una escala mucho más precisa a esa diferencia.

Entre enero y junio de 2026, la cuenta Viajes y Pasajes acumuló alrededor de US$ 5.302 millones de egresos brutos, sumando los datos mensuales publicados por el organismo.

Fueron aproximadamente US$ 1.138 millones en enero, US$ 898 millones en febrero, US$ 780 millones en marzo, US$813 millones en abril, US$ 859 millones en mayo y USD 814 millones en junio.

Esos montos ya buscan representar de manera más precisa los gastos vinculados a viajes: consumos con tarjetas efectuados por viajeros, giros de operadores turísticos y servicios de transporte de pasajeros. (El nuevo mapa de viajes de los argentinos: crecen los eventos, paquetes y destinos emergentes)

En paralelo, durante esos mismos seis meses el BCRA descontó US$ 90 millones en enero, US$ 91 millones en febrero, US$ 103 millones en marzo, US$ 118 millones en abril, US$ 115 millones en mayo y US$ 125 millones en junio correspondientes a compras de bienes despachados hacia Argentina mediante servicios postales. El acumulado ronda así los US$ 642 millones.

La comparación ofrece una de las dimensiones más claras del cambio: los bienes comprados en el exterior y excluidos de Viajes y Pasajes equivalieron al 12,1% de los USD 5.302 millones que sí fueron considerados egresos turísticos durante el semestre.

Hay además una coincidencia reveladora. Analytica calculó US$ 643 millones de importaciones vía courier para enero-junio, prácticamente el mismo orden de magnitud que los aproximadamente US$ 642 millones que surge de sumar las exclusiones mensuales realizadas por el Banco Central.

No se trata, por lo tanto, de un ajuste estadístico marginal.

En un escenario en el que las compras internacionales se duplicaron en un año, mantener esos consumos dentro de una lectura asociada a los viajes habría ampliado cada vez más la cifra atribuida al turismo emisivo.

La discusión que Turismo llevó hasta el Banco Central

La controversia había escalado en junio de 2025, cuando Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, reclamó públicamente que el BCRA diferenciara dentro del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) los verdaderos gastos turísticos de otros pagos efectuados a proveedores extranjeros.

Como publicó Ladevi en aquel momento, la gestión buscaba separar operaciones tan diferentes como una reserva hotelera o un paquete turístico de una compra en un marketplace internacional o una suscripción digital.

El planteo tampoco había nacido con Scioli. (A pedir de Scioli, el Banco Central sinceró la balanza de turismo: el déficit real es 20% menor al estimado)

Entidades y especialistas del sector turístico llevaban años cuestionando una estadística que, al agrupar consumos con tarjetas en el exterior, dificultaba saber qué proporción correspondía efectivamente a personas que habían viajado.

Pablo Singerman, director del OeaTur de Faevyt, había señalado entonces que el reclamo tenía más de 15 años y que durante ese período se habían realizado gestiones incluso ante distintas autoridades del Banco Central.

La aceleración de plataformas como Shein y Temu durante 2026 permite observar ahora qué habría ocurrido si aquella discusión metodológica no hubiera avanzado: el componente ajeno al viaje habría adquirido cada vez mayor peso.

Qué cambió el BCRA para separar el e-commerce de los viajes

El punto de inflexión fue la Comunicación A 8254, publicada por el Banco Central en junio de 2025.

La normativa modificó los códigos utilizados por las entidades financieras para informar los consumos con tarjetas y permitió, desde julio, diferenciar los servicios digitales de los consumos correspondientes a viajes y compras no presenciales de bienes.

El propio BCRA explicó posteriormente la razón del cambio: los giros realizados para cancelar los saldos con las emisoras internacionales de tarjetas incorporaban tanto gastos realizados durante viajes como compras no presenciales de bienes y servicios a proveedores del exterior.

Desde entonces, los servicios digitales comenzaron a agruparse dentro de "Otros servicios".

Para las compras físicas existe un segundo paso. El Banco Central toma las importaciones de bienes despachados mediante servicios postales informadas por el Indec, y las descuenta de su estimación de gastos con tarjetas por Viajes y Pasajes. (Travel Sale 2026: cuotas y financiación, las apuestas de más de 100 agencias para activar la demanda)

La explicación oficial no deja demasiado margen para la interpretación. En enero, por ejemplo, el BCRA señaló expresamente que los US$ 90 millones correspondientes a bienes despachados mediante servicios postales no habían estado asociados a viajes y, por ese motivo, fueron retirados del cálculo turístico.

El mismo procedimiento se repitió durante los meses siguientes.

En marzo, antes de estimar US$ 584 millones de gastos con tarjetas por viajes, el Central excluyó US$ 148 millones de servicios digitales, y US$ 103 millones de bienes despachados mediante servicios postales.

En abril fueron US$ 146 millones de servicios digitales y USD 118 millones de bienes postales; y en mayo, US$ 163 millones y US$ 115 millones, respectivamente.

Netflix tampoco es turismo: la otra parte de la depuración

Las compras físicas son sólo una parte de la discusión. La modificación introducida en 2025 permitió también comenzar a separar consumos de servicios digitales contratados a proveedores internacionales, como streaming, software, aplicaciones y otras prestaciones online.

Hasta entonces, la forma en que se registraban los pagos con tarjetas dificultaba distinguir con precisión esos consumos de los efectuados por viajeros.

Desde julio de 2025, los servicios digitales pasaron a contabilizarse dentro de Otros servicios, mientras que Viajes y Pasajes comenzó a presentarse neto de esos pagos.

Por eso tampoco corresponde sumar Netflix, Spotify, software o aplicaciones a los US$ 751 millones informados para el courier: son dos universos diferentes.

Esos millones corresponden a bienes físicos importados mediante servicios postales. Los servicios digitales se registran por otra vía.

El punto en común es otro: ambos tipos de operaciones generan pagos al exterior, pero ninguno puede considerarse automáticamente gasto de un argentino que está viajando. (Hot Sale 2026: las cuotas en dólares sostienen los viajes al exterior en plena caída del turismo emisivo)

El boom del courier confirma que la distorsión iba a ser cada vez mayor

La magnitud que alcanzó el comercio electrónico internacional durante 2026 termina dándole otra dimensión a aquella discusión.

En sólo siete meses, las compras vía courier ya representan alrededor del 84% de todo el monto registrado durante 2025, y el crecimiento interanual alcanza 83,9%.

Además, el fenómeno aceleró en un período muy corto: durante 2024 las importaciones por este mecanismo habían sido muy inferiores a las que actualmente pueden alcanzarse en apenas dos o tres meses.

El aumento está asociado a una combinación de mayor presencia de plataformas internacionales, precios competitivos y flexibilización del régimen para compras externas. La ampliación de las facilidades para los pequeños envíos terminó por acelerar un comportamiento que ya venía creciendo.

La contracara aparece en sectores productivos locales. La industria textil es uno de los más expuestos: durante 2026 se profundizaron las caídas de producción, empleo formal y utilización de capacidad instalada mientras crecieron las compras de indumentaria en plataformas internacionales.

Sin embargo, para la industria turística el dato deja otra enseñanza. Los dólares que salen de Argentina no pueden clasificarse por el medio de pago sino por la naturaleza del consumo. Comprar una prenda en Shein desde Buenos Aires, pagar una plataforma digital o contratar una habitación de hotel en Miami son operaciones internacionales, pero económicamente representan fenómenos diferentes.

Con US$ 751 millones de compras vía courier en apenas siete meses, aquella distinción dejó de ser una discusión metodológica reservada a especialistas.