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Patagonia: Argentina y Chile buscan destrabar el turismo binacional y agilizar los pasos fronterizos

El Comité Los Lagos acordó obras, cambios operativos y circuitos turísticos para agilizar cruces, y ampliar el negocio entre la Patagonia argentina y chilena.

En pocas palabras

  • Argentina y Chile: el Comité Los Lagos acordó obras, operativos y circuitos turísticos para agilizar cruces y potenciar el negocio binacional en la Patagonia.
  • Hua Hum: se avanzará en el proyecto ejecutivo para la pavimentación del acceso al paso, considerado clave para el turismo y el intercambio comercial.
  • Integración y seguimiento: se creará una Subcomisión de Coordinación de Pasos Fronterizos y se establecerán reuniones trimestrales y semestrales para asegurar el avance de los acuerdos.
Resumen generado por Thinkindot AI

Argentina y Chile pusieron sobre la mesa una vieja aspiración de la Patagonia: que cruzar la Cordillera de los Andes se convierta en una ventaja para el turismo binacional. El Comité de Integración Los Lagos planteó proyectos sobre pasos fronterizos, cambios operativos y una agenda comercial para desarrollar circuitos. (Expolagos Patagonia 2026 tendrá a San Juan como destino invitado)

Durante dos jornadas en Valdivia, la discusión fue bastante más amplia que una nueva ronda de anuncios sobre rutas. Hua Hum, Cardenal Samoré, Carirriñe, Pichachén y Minas-Ñuble formaron parte de un mapa que también incluyó horarios fronterizos, transporte de pasajeros, controles migratorios, corredores bioceánicos, comercio, energía y productos turísticos conjuntos.

"En el fondo, todos esos temas terminan cruzándose. Para vender un circuito entre la Patagonia argentina y el sur de Chile no alcanza con promocionar dos destinos: hacen falta caminos transitables, pasos con horarios adecuados, procedimientos previsibles, transporte habilitado y operadores capaces de convertir esa infraestructura en viajes", coincidieron los participantes.

Ese fue uno de los hilos conductores de la 40° Reunión del Comité de Integración Los Lagos, celebrada el 26 y 27 de agosto. Más de 450 representantes de las regiones chilenas de Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos; y de Neuquén, Río Negro y Chubut por Argentina, participaron de una estructura de trabajo que involucró también a municipios, organismos públicos, cámaras empresariales e instituciones.

La pregunta que quedó abierta al finalizar el encuentro es bastante menos institucional: ¿puede esa integración transformarse finalmente en más pasajeros, más estadías y nuevos negocios turísticos a ambos lados de la frontera?

Turismo binacional: Argentina y Chile quieren pasar de la promoción turística al producto

Luis Cuvertino, gobernador de la Región de Los Ríos, puso en palabras uno de los problemas que atraviesan desde hace años los destinos fronterizos.

“No basta con promover destinos por separado”, sostuvo durante la apertura, al reclamar circuitos binacionales, facilidades para el transporte y condiciones para que los dos países puedan formar parte de un mismo viaje. (Patagonia: prensa argentina reconoce que Chile tomó ventaja en la promoción del destino)

La diferencia parece semántica, pero para el turismo es sustancial. Argentina y Chile llevan décadas promocionando sus atractivos y existe una circulación natural entre localidades ubicadas a ambos lados de los Andes. El desafío ahora es ordenar esa complementariedad como producto, darle previsibilidad operativa y generar instancias comerciales que acerquen la oferta a agencias y operadores.

La mesa dedicada específicamente a Circuitos Turísticos Binacionales acordó avanzar con ruedas de negocios y eventos conjuntos, elaborar calendarios turísticos biregionales y consolidar información sobre rutas turísticas transfronterizas.

Por ahora se trata de una hoja de ruta. No quedaron definidos cuáles serán los primeros productos, cuándo se realizarán las rondas comerciales ni qué destinos tendrán prioridad. Tampoco se anunciaron programas de promoción o financiamiento específicos.

Pero el enfoque marca hacia dónde pretenden avanzar las partes: que el mapa turístico deje de terminar en la línea fronteriza.

El desafío está en que esa construcción comercial deberá moverse al mismo ritmo que las rutas y la operatoria. Un itinerario binacional puede ser atractivo sobre el papel, pero pierde competitividad si cruzar la Cordillera implica horarios restringidos, infraestructura insuficiente o dificultades para organizar el transporte.

Y ahí comienza la otra gran discusión de Valdivia.

Hua Hum: un reclamo histórico vuelve a quedar en primera línea

Si hubo un paso que consiguió sobresalir durante el encuentro fue Hua Hum, la conexión internacional que vincula San Martín de los Andes con la Región de Los Ríos a través del cruce lacustre por Pirihueico.

No es una prioridad nueva. Cuvertino recordó que Hua Hum ya figuró como tema prioritario en al menos siete reuniones anteriores del Comité. Chile, además, inauguró en 2024 unos 10,6 kilómetros de asfalto entre Puerto Pirihueico y la frontera, completando el último tramo de la Ruta CH-203 de su lado. (Menos vuelos entre Argentina y Chile)

La novedad de Valdivia estuvo del lado argentino. Neuquén asumió el compromiso de avanzar con el proyecto ejecutivo para la futura pavimentación del acceso al Paso Internacional Hua Hum, un paso técnico indispensable antes de encarar la obra.

No significa, por lo tanto, que la pavimentación haya sido licitada ni que exista una fecha inmediata de ejecución. Lo acordado es avanzar sobre el proyecto que deberá darle sustento técnico, institucional y financiero.

La definición recibió un tratamiento especial en las conclusiones de la reunión: ambos países consideraron a Hua Hum un eje prioritario por su impacto sobre el turismo, el intercambio comercial, la movilidad de las comunidades y la integración territorial, y acordaron mantenerlo bajo seguimiento.

Del lado chileno también habrá movimientos. Las autoridades promoverán una mesa público-privada para trabajar sobre una mejor conexión entre la zona de Lago Ranco y Hua Hum, ampliando el alcance territorial del corredor.

Una ruta no termina en el hito fronterizo ”, sintetizó Cuvertino.

El concepto ayuda a entender por qué Hua Hum fue elevado por encima de una discusión estrictamente vial. Si Chile mejora su acceso y Argentina no hace lo mismo –o viceversa–, la inversión pierde parte de su capacidad para transformar el corredor.

Para el turismo, además, Hua Hum tiene una singularidad: el viaje incorpora la navegación por el lago Pirihueico. La frontera puede funcionar así no solamente como vía de conexión entre San Martín de los Andes y Los Ríos, sino como parte de la propia experiencia turística.

Cardenal Samoré, Carirriñe, Pichachén y Minas-Ñuble: la frontera se piensa como una red

La agenda, sin embargo, no estuvo diseñada alrededor de un único paso.

Uno de los puntos que adquiere especial relevancia por el volumen turístico de los destinos involucrados es Cardenal Samoré, conexión clave entre Neuquén y la Región de Los Lagos y una de las principales puertas terrestres para los viajeros que se desplazan entre Bariloche, Villa La Angostura, Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt. (Scioli reconoce el deterioro del Paso Cardenal Samoré y activa gestiones por obras

Durante las reuniones se acordó elevar antecedentes para evaluar las necesidades de infraestructura en Cardenal Samoré. Chile comunicó, además, que el diseño de un nuevo complejo fronterizo ya cuenta con la aprobación de la Dirección de Arquitectura de su Ministerio de Obras Públicas.

Más al norte, Carirriñe quedó incluido dentro de los compromisos para mejorar la conectividad. La Dirección Provincial de Vialidad de Neuquén anunció trabajos de mantenimiento sobre la Ruta Provincial 62, mientras que del lado chileno se evaluarán necesidades de conservación de la infraestructura fronteriza.

Minas-Ñuble, en tanto, abrió una discusión diferente: analizar una habilitación temporal durante el verano con fines turísticos.

La alternativa apareció en distintas instancias de trabajo y deberá ser consultada con las autoridades competentes. No significa que el paso ya haya sido habilitado, pero sí que Argentina y Chile resolvieron estudiar formalmente la posibilidad de incorporarlo a la circulación turística estival.

También quedaron bajo evaluación antecedentes relacionados con el funcionamiento de Pichachén.

Neuquén había llegado a Valdivia con una estrategia más amplia. La administración de Rolando Figueroa busca desarrollar un corredor turístico por el norte provincial que conecte Octavio Pico, Rincón de los Sauces, Chos Malal, Andacollo y Los Miches con Pichachén. En paralelo, la Provincia sostiene obras sobre Mamuil Malal y coloca a Hua Hum dentro de sus futuras prioridades de inversión.

La lectura conjunta permite entender el cambio de escala: en lugar de pensar cada cruce de manera aislada, la Patagonia intenta configurar una red de conexiones con diferentes funciones, territorios y potenciales turísticos.

Bariloche pone a Chile en agenda y Cortés busca ganar protagonismo

En ese tablero, Bariloche tiene razones propias para mirar hacia el oeste. ('Rionegrinos en ruta': el programa de El Bolsón con descuentos de hasta el 20% para residentes provinciales)

No sólo porque Chile constituye un mercado natural por proximidad y movimiento histórico de viajeros. Cualquier mejora en Cardenal Samoré, en los procedimientos fronterizos o en las condiciones del transporte tiene efectos directos sobre la capacidad de Bariloche de captar turistas trasandinos y formar parte de itinerarios que combinen destinos de los dos países.

La decisión política del municipio quedó expuesta en Valdivia: el intendente Walter Cortés encabezó personalmente la delegación barilochense, acompañado por el presidente del Tribunal de Contralor, Estanislao Cazaux, y el director de Relaciones Institucionales, Antonio Zidar.

No fue una participación limitada al capítulo protocolar. La comitiva se involucró en una agenda que atravesó facilitación fronteriza, infraestructura, transporte, comercio y turismo, y el encuentro tuvo entre sus espacios destacados el panel “Regiones y Provincias Conectadas: Integración Turística entre Chile y Argentina.

La presencia de Cortés también mostró la intención de que Bariloche tenga voz municipal propia dentro de una discusión que muchas veces queda concentrada entre provincias, regiones y Cancillerías.

Para el principal destino turístico de Río Negro hay un interés evidente: conseguir que la relación con Chile no quede reducida al movimiento espontáneo de viajeros o al turismo de compras, sino que pueda ampliar la permanencia y circulación de los visitantes mediante recorridos regionales.

La integración permite imaginar productos que conecten Bariloche con Villa La Angostura, Osorno, Puerto Varas y Puerto Montt, pero su viabilidad está directamente ligada a Cardenal Samoré.

Cortés salió de Valdivia con agenda política y posicionamiento, pero el próximo paso será convertir esa presencia institucional en resultados concretos: articulación entre privados, acuerdos con destinos chilenos, productos integrados y mejores condiciones para que los flujos crucen la frontera.

Así, el desafío para Bariloche es similar al que enfrenta toda la macrorregión: pasar de la vecindad geográfica a una estrategia comercial compartida. (Turismo internacional: Argentina no entra al top 3 de América Latina ni al top 25 mundial)

Horarios y controles: el turismo necesita algo más que buenas rutas

Hay otro dato que puede resultar menos vistoso que una pavimentación, pero que para una agencia de viajes o un operador puede tener una incidencia incluso más inmediata.

Argentina y Chile acordaron promover la extensión de los horarios de atención de los complejos fronterizos y elevar a las Cancillerías planteos vinculados con una mayor flexibilización del circuito cerrado para pasajeros.

La discusión toca uno de los principales condicionantes de cualquier recorrido internacional. Un paso puede contar con una buena ruta, pero si sus horarios reducen la ventana disponible para cruzarlo, si los procedimientos consumen demasiado tiempo o si la operatoria del transporte impide diseñar recorridos más flexibles, el producto pierde competitividad.

Los dos países también resolvieron fortalecer el intercambio de información sobre procedimientos migratorios, impulsar mesas de trabajo entre los organismos responsables de los controles y aumentar la coordinación directa entre funcionarios fronterizos.

Para el pasajero, todo eso se resume en una cuestión sencilla: cuánto demora y cuán previsible resulta atravesar la frontera. Para el operador, significa algo más: horarios de excursiones, kilómetros posibles por jornada, noches de hotel, costos de transporte y capacidad para combinar destinos.

La frontera, por lo tanto, deja de ser solamente una cuestión migratoria para convertirse en parte de la experiencia y de la ecuación económica del viaje.

Una nueva mesa pondrá el foco exclusivamente en los pasos fronterizos

La cantidad de temas vinculados con los cruces llevó además a Argentina y Chile a crear una Subcomisión de Coordinación de Pasos Fronterizos, que comenzará a trabajar dentro de la estructura del próximo Comité de Integración Los Lagos.

La decisión busca darle continuidad específica a problemas que hoy aparecen repartidos entre infraestructura, Migraciones, transporte, seguridad y otras áreas. (IVA, Seguridad, migraciones y fronteras: los pedidos del turismo a Alejandra Monteoliva)

Es probablemente una de las definiciones menos espectaculares del encuentro, pero podría terminar siendo una de las más relevantes si permite ordenar decisiones que requieren intervención de organismos diferentes en ambos países.

Porque buena parte de las dificultades fronterizas responde justamente a esa fragmentación: la infraestructura puede depender de una jurisdicción, los horarios de otra y los controles de organismos nacionales.

De la ruta turística al corredor bioceánico

El turismo fue otro de los protagonistas de Valdivia, pero forma parte de una discusión económica considerablemente mayor.

Neuquén, Río Negro y Chubut miran hacia Chile no sólo para captar visitantes. Los pasos cordilleranos son también piezas de corredores de cargas, rutas de exportación, proyectos energéticos y conexiones con puertos del Pacífico.

Cuvertino habló de una macrorregión con capacidades agroalimentarias, forestales, pesqueras, acuícolas, industriales, energéticas, científicas y turísticas con posibilidades de proyectarse tanto hacia el Pacífico como hacia el Atlántico.

Neuquén llevó esa mirada particularmente lejos. Figueroa puso entre sus prioridades al corredor que conecta Zapala con Chile mediante Pino Hachado, y volvió a colocar sobre la mesa la posibilidad de incorporar el ferrocarril en una futura conexión con Lonquimay. (Neuquén acelera su desarrollo turístico y sale a captar inversiones)

El transporte de cargas también tuvo definiciones propias: se propuso avanzar hacia una armonización normativa, instalar sistemas de pesaje en pasos fronterizos y unificar estándares viales para reducir asimetrías entre transportistas de los dos países.

En comercio e industria se acordó relevar capacidades logísticas y necesidades productivas, mientras que la agenda energética abordó las posibilidades que ofrecen los recursos neuquinos para la macrozona sur de Chile.

Para el turismo, esta dimensión económica no es secundaria. Cuanto mayor sea la importancia estratégica de los corredores, mayor será también la presión por mejorar rutas, servicios y complejos fronterizos que utilizan los pasajeros.

Los nuevos circuitos necesitarán algo más que conectividad

Valdivia también dejó propuestas destinadas a aportar contenido a esos futuros recorridos.

En materia cultural se planteó potenciar una ruta binacional vinculada con Pablo Neruda, avanzar hacia una guía conjunta de hitos, eventos y patrimonio y poner en valor la ruta histórica de Luis de la Cruz.

Todavía son iniciativas en construcción, pero muestran otra pieza del rompecabezas. Las rutas y los pasos permiten viajar. El producto turístico necesita además razones para hacerlo.

Cultura, gastronomía, naturaleza, eventos, lagos, volcanes, termas y patrimonio pueden convertirse en el contenido de itinerarios capaces de distribuir viajeros entre distintas localidades y extender las estadías.

El reto comercial será conseguir que esa variedad deje de presentarse como una suma de atractivos separados y se organice en programas comprensibles y vendibles para el mercado. (Intercargo deja dos aeropuertos de Patagonia: dudas sobre quién atenderá los vuelos)

El punto más sensible: quién controla que los acuerdos avancen

Por encima de rutas y nuevos circuitos, durante el cierre apareció una preocupación que explica muchas de las dificultades de cualquier proceso de integración sostenido durante décadas: qué ocurre después de cada reunión.

Esta vez, las partes formalizaron un mecanismo para seguir los compromisos durante el año.

Habrá reuniones trimestrales entre los puntos focales de las provincias argentinas y regiones chilenas, y encuentros semestrales con participación de las dos Cancillerías. Además, las jurisdicciones deberán elevar informes sobre el avance de los temas tratados en un plazo no superior a seis meses.

No se trata de sostener que las 39 reuniones anteriores no hayan producido resultados. De hecho, varios de los proyectos actuales son consecuencia de procesos que llevan años.

La novedad está en ponerle una frecuencia de evaluación al período que transcurre entre un Comité y el siguiente.

Cuvertino colocó ese punto entre las principales conclusiones de Valdivia. Su intención, explicó al cerrar las jornadas, es que el próximo encuentro no encuentre nuevamente a las delegaciones limitándose a releer los compromisos anteriores, sino en condiciones de precisar qué se concretó, qué sigue detenido y cuáles son los obstáculos que deben destrabarse.

Desde Cancillería argentina, Santiago Villalba también comprometió acompañar ese esquema, con evaluaciones provinciales y regionales a los tres meses y participación de las Cancillerías cada semestre. (Javier Milei abriría el transporte de pasajeros a buques extranjeros)

Lago Puelo 2027 será la primera prueba

La próxima reunión del Comité Los Lagos se realizará en Lago Puelo, Chubut, durante 2027, en una fecha que aún deberán coordinar las Cancillerías.

Para entonces, la vara debería ser diferente.

Hua Hum tendrá que mostrar avances sobre su proyecto ejecutivo; Cardenal Samoré deberá aportar mayor claridad respecto de su infraestructura; Carirriñe tendrá resultados que exhibir sobre los trabajos previstos; Minas-Ñuble necesitará una respuesta sobre su eventual apertura turística; y Pichachén continuará buscando consolidar su función dentro del esquema de corredores.

También debería haber señales en el terreno estrictamente turístico: ruedas de negocios realizadas o en marcha, calendarios conjuntos, rutas transfronterizas ordenadas y una relación más concreta entre los prestadores de ambos lados de la Cordillera.

Bariloche tendrá su propio examen. La participación encabezada por Cortés le permitió reforzar presencia dentro de la conversación binacional; ahora deberá demostrar si esa agenda puede trasladarse a más integración comercial, mejores condiciones de conectividad y productos capaces de llevar turistas de Chile a Bariloche y de Bariloche hacia Chile.

La Patagonia cuenta con destinos consolidados a ambos lados de los Andes, mercados próximos, atractivos complementarios y una circulación de viajeros que existe independientemente de los acuerdos políticos.

La oportunidad consiste en hacer que todo eso funcione como un sistema. Porque después de cuatro décadas discutiendo integración, el desafío ya no pasa por demostrar que Argentina y Chile tienen motivos para trabajar juntos. Pasa por conseguir que la frontera funcione cada vez menos como el lugar donde termina un viaje y cada vez más como el punto donde empieza otro.