El turismo argentino atraviesa un escenario marcado por la caída del consumo, el deterioro de la rentabilidad y la presión sobre el empleo. En ese contexto, Dante Querciali asumirá la presidencia del Consejo Federal de Turismo (CFT) con una agenda federal, pero también con un diagnóstico que enciende alertas en todo el sector.
Dante Querciali asume en el CFT con agenda federal, respaldo de Scioli y alerta por la crisis del turismo
Dante Querciali, titular del Infuetur, asume la presidencia del CFT con apoyo de Daniel Scioli y un diagnóstico crítico sobre consumo, empleo y rentabilidad.
Dante Querciali, flamante presidente del Consejo Federal de Turismo (CFT), junnto a Valentín Díaz Gilligan (EnTur) y Daniel Scioli.
El presidente del Infuetur reemplazará a Valentín Díaz Gilligan, titular del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires, en un momento donde los destinos enfrentan cierres de establecimientos, menor gasto turístico y dificultades para sostener la actividad.
En diálogo con Ladevi, el dirigente fueguino anticipó una gestión enfocada en consensos, articulación y respuestas concretas.
“Sabemos que el contexto macroeconómico es complejo y que hay una caída del consumo que impacta directamente en el turismo”, advirtió. La frase sintetiza el tono de su llegada: un diagnóstico menos optimista y la preocupación por la sostenibilidad real del sector.
Respaldo de Scioli y un perfil federal: la impronta política de la nueva gestión
Querciali llega al frente del organismo con el respaldo del secretario de Turismo, Daniel Scioli, un dato político que anticipa una gestión alineada con la SecTur, pero con fuerte impronta federal.
“Hay una muy buena relación con Scioli y un acompañamiento claro para poder llevar adelante esta etapa ”, subrayó. (El CFT ordena prioridades para 2026: conectividad, promoción y reformas en agenda)
El dato no es menor. El nuevo presidente del CFT no solo representa a la Patagonia –por primera vez al frente del organismo–, sino que además proviene de Tierra del Fuego, una provincia gobernada por la oposición del gobierno nacional. En ese contexto, su llegada también puede leerse como un intento de construir una agenda turística con mayor autonomía de los alineamientos políticos.
A partir de ahí, el desafío será doble: ordenar consensos entre provincias con realidades dispares y, al mismo tiempo, impulsar una agenda que logre impacto en un escenario donde muchas de las decisiones clave exceden al propio sector.
Crisis, consumo y empleo: el diagnóstico que marca el inicio de la gestión
El eje más contundente de la entrevista estuvo en la coyuntura. Querciali no esquivó el contexto y trazó un diagnóstico directo sobre la situación del sector.
Al respecto, comentó que la problemática se traduce en la realidad cotidiana de los destinos. “Hay establecimientos gastronómicos, hoteleros, locales, y agencias que están cerrando, y eso genera pérdida de empleo en lugares donde no hay otra actividad que pueda absorber esa mano de obra”, lamentó.
En ese marco, dejó una definición que sintetiza el desafío del sector: “El turismo tiene que ser parte de la solución, pero también necesitamos herramientas para sostener la actividad en este contexto”.
El planteo introduce una tensión clave: el turismo como generador de empleo, pero condicionado por variables macroeconómicas que exceden al propio sector.
Dante Querciali: consensos, federalismo y los límites reales del CFT
Más allá del diagnóstico, el funcionario anticipó una presidencia enfocada en la construcción de acuerdos entre provincias, pero con plena conciencia de los límites del organismo. (Scioli, Indec y los datos incómodos: advierten sobre los riesgos de 'apagar' las estadísticas turísticas)
“El desafío es poder unificar criterios y trabajar en conjunto para el desarrollo del turismo en todo el país”, manifestó, para advertir: “Hay muchas cuestiones que no dependen ni del CFT ni de la Secretaría de Turismo, sino de políticas nacionales más amplias”.
Infraestructura, inversiones, conectividad estructural, promoción y condiciones macroeconómicas aparecen así como factores que pueden transformarse en un cuello de botella para el desarrollo de los destinos.
“Tenemos que articular, proponer y empujar, pero también necesitamos que esas políticas acompañen desde otros niveles del Estado ”, explicó.
Conectividad y articulación: el desafío de crecer sin depender de Buenos Aires
Otro de los ejes estructurales de la gestión será la conectividad, con foco en un esquema más federal. “Tenemos que trabajar la conectividad doméstica para que los destinos puedan crecer sin pasar siempre por Buenos Aires”, planteó.
La definición vuelve a poner sobre la mesa una de las principales limitaciones del sistema turístico argentino: la centralización de rutas y flujos.
Para revertir esa lógica, Querciali propuso una agenda de articulación con el Inprotur, compañías aéreas nacionales e internacionales, low cost, y el sector privado.
“El trabajo conjunto entre lo público y lo privado es fundamental para generar desarrollo real en los destinos”, afirmó.
Destinos Inteligentes: entre el discurso y la realidad
En relación con los Destinos Turísticos Inteligentes (DTI), el nuevo presidente del CFT adoptó una postura prudente. (Cómo la inteligencia artificial y la innovación redefinen los destinos turísticos del futuro)
“Argentina tiene mucho camino por recorrer en materia de destinos inteligentes ”, señaló, para agregar: “No se trata solo de incorporar tecnología, sino de transformar la gestión de los destinos”.
El planteo deja en evidencia una tensión estructural: mientras el discurso sectorial avanza hacia la innovación, muchos destinos aún enfrentan desafíos básicos vinculados a competitividad, conectividad y sostenibilidad.
Un CFT que busca ganar peso en un contexto adverso
La llegada de Querciali marca el inicio de una etapa atravesada por el pragmatismo y la necesidad de resultados concretos.
“Tenemos que trabajar para que el turismo siga siendo una herramienta de desarrollo y generación de empleo en todo el país”, resumió.
El desafío ahora será traducir ese diagnóstico en políticas efectivas. En un escenario de caída del consumo, presión sobre la rentabilidad y pérdida de empleo, el rol del CFT ya no se medirá solo por su capacidad de coordinación, sino por su impacto real en los destinos.
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