El Consejo Federal de Turismo (CFT) vuelve a mostrar fisuras internas en un contexto de crisis del sector. El subsecretario de Turismo de Santiago del Estero, Nelson Bravo, quien participó del encuentro, sumó una fuerte crítica al organismo y apuntó directamente contra la conducción nacional.
Tensión en el CFT: críticas al rumbo, ausencias y malestar con Scioli
Nelson Bravo (Santiago del Estero) cuestionó el rumbo del CFT, criticó a Daniel Scioli y expuso un malestar federal por la falta de políticas y presupuesto.
En un contexto complejo y sin la participación de Nelon Bravo, el Consejo Federal de Turismo (CFT) sesionó en Rosario.
El funcionario expuso un diagnóstico duro sobre el presente del CFT y cuestionó el rol del secretario de Turismo, Daniel Scioli, en medio de un escenario marcado por recortes y falta de definiciones estratégicas.
Un CFT “sin rumbo” y sin debate de políticas
Para Bravo, el Consejo perdió su esencia y dejó de ser un espacio de construcción federal de políticas turísticas. (El dato que incomoda al turismo interno: más viajes pero menos gasto)
“El CFT ha perdido la brújula, la esencia, el eje por el cual fue constituido. Se ha convertido en una sala de presentaciones”, afirmó, al tiempo que cuestionó que ya no se discutan temas estructurales como presupuesto, obras o planificación nacional.
En esa línea, advirtió que el organismo dejó de ser un ámbito de debate político para transformarse en un espacio meramente expositivo, sin impacto real sobre la gestión del turismo en las provincias.
Críticas a Scioli: “Una tomada de pelo”
El punto más álgido de sus declaraciones fue la crítica directa al discurso oficial. Bravo calificó como “una tomada de pelo” las afirmaciones de Scioli sobre la recuperación del turismo.
“Habla de crecimiento sin mencionar la caída previa y plantea una batalla cultural donde el turismo crece sin intervención del Estado. Eso es absolutamente falso”, sostuvo.
Según el funcionario, el relato oficial omite un dato clave: el sostenimiento del sector recae hoy en las provincias y municipios.
“El Estado nacional se corrió, pero los gobiernos provinciales y locales siguen invirtiendo en infraestructura, promoción y eventos. No existe ese retiro total del Estado que se plantea”, agregó.
En este orden, señaló: “Pregunten en Mar del Plata, en Bariloche o en Mendoza si el Estado se corrió. Las provincias siguen poniendo recursos”.
¿Un CFT sin agenda ni presupuesto?
El trasfondo de sus críticas es estructural: la ausencia de una política turística nacional articulada. (Guía gastronómica YPF: la apuesta de Scioli tras el repliegue Michelin)
“No hay tiempo, ni ganas, ni recursos para prestarse a una foto donde parece que está todo bien”, cerró Bravo, marcando el tono de una reunión que, lejos de mostrar consenso, vuelve a evidenciar tensiones crecientes dentro del esquema federal.
Por su parte, y refugiados en el "off", algunos funcionarios coincidieron que sin presupuesto específico, sin programas y con un Estado nacional más retraído, el CFT pierde capacidad de acción y se diluye como ámbito de definición.
En ese escenario, enfatizan que las provincias sostienen la actividad con recursos propios, pero que "sin una hoja de ruta nacional se hace cuesta arriba".
El desafío que deja este nuevo encuentro fue claro: recuperar el rol político del Consejo Federal de Turismo o consolidar su transformación en un espacio cada vez más irrelevante dentro del esquema turístico argentino.
Porque, como empieza a advertirse en el sector, el problema ya no es solo institucional: también es económico.
Los números que contradicen el relato (y los gestos que marcan distancia)
Las críticas al discurso nacional no quedan solo en el plano político. Días atrás, desde la provincia de Buenos Aires, la subsecretaria de Turismo, Soledad Martínez, aportó un dato que tensiona aún más el diagnóstico.
Según señaló, el gasto turístico real registró una caída cercana al 30% interanual, con impacto directo en el consumo y en los segmentos más dependientes del mercado interno. (Turismo interno al límite: empresarios que se endeudan para pagar sueldos)
Además, advirtió que el cambio en el comportamiento del turista es estructural: estadías más cortas, menor gasto y una demanda más fragmentada. “Se muestran momentos buenos, pero no la foto completa”, cuestionó.
Pero el posicionamiento no se limita a los números. En el marco del CFT, Martínez decidió no convalidar la dinámica del encuentro y marcar distancia también en lo simbólico.
La funcionaria optó por no alojarse en el hotel dispuesto por la organización –habitualmente cubierto en este tipo de reuniones– y eligió una alternativa más austera. La decisión se interpreta como un gesto político para no “seguirle el juego al circo del CFT ”, según deslizan en su entorno; mientras que otros indicaron que se trato de una medida para compartir más tiempo con su equipo de trabajo.
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