La decisión de avanzar con obras sobre la pista principal del Aeropuerto Internacional de Ezeiza en plena temporada alta del turismo receptivo encendió una nueva alarma en la industria turística y las aerolíneas. (Obras en Ezeiza: Aerolíneas Argentinas mantendrá su programación)
Obras en Ezeiza: aerolíneas recortan vuelos y Argentina pierde 100 mil asientos
Con menos vuelos, escalas técnicas y frecuencias reducidas, las obras en Ezeiza provocarían para las aerolíneas la pérdida provisoria de casi 100 mil asientos.
Obras en Ezeiza: aerolíneas de Estados Unidos cancelan vuelos y Argentina pierde 68 mil asientos.
Compañías aéreas internacionales ya comenzaron a cancelar vuelos, reducir frecuencias o planificar escalas técnicas, mientras hoteles, agencias y operadores advierten por el posible impacto sobre la conectividad, las reservas y la imagen internacional de Argentina.
Aunque dentro del sector existe consenso respecto a que la intervención era necesaria por razones técnicas y de seguridad operacional, el principal temor hoy no pasa solamente por las reprogramaciones. La preocupación de fondo es que el país vuelva a transmitir señales de incertidumbre operativa en mercados clave como Europa y Estados Unidos, justo cuando Buenos Aires y Argentina intentaban recuperar competitividad en el turismo receptivo internacional.
Entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre de 2026, la pista principal de Ezeiza operará con una longitud reducida de 1.850 metros, frente a los 3.300 habituales. Esa limitación afectará especialmente a las aeronaves de fuselaje ancho utilizadas en vuelos de larga distancia, obligando a varias compañías a modificar sus operaciones.
68 mil asientos menos entre Argentina y Estados Unidos
Las restricciones afectarán de manera significativa la conectividad aérea entre Argentina y Estados Unidos. Actualmente, entre ambos países operan en promedio unos 8 vuelos diarios directos, principalmente hacia Miami, Atlanta, Nueva York, Dallas y Houston.
Tomando una capacidad promedio de 250 pasajeros por vuelo, el mercado mueve alrededor de 2.000 asientos diarios por tramo. Proyectado sobre los 17 días que durarán las obras, la oferta disponible recortada supera las 34 mil plazas aproximadamente hacia Estados Unidos.
Considerando ida y vuelta, la conectividad total reducida entre ambos países ronda los 68 mil asientos durante ese período.
Esa capacidad quedará comprometida por las cancelaciones y suspensiones ya anunciadas por American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines y Latam Airlines. (Latam suspende la ruta Buenos Aires-Miami por las obras en Ezeiza)
El ajuste de Iberia, British y Level
Otro de los casos más sensibles será el de Iberia. La compañía reducirá frecuencias y reemplazará parte de su operación por aeronaves de menor capacidad, con una pérdida estimada de unos 60 asientos por vuelo. Además, dejará de operar 18 tramos durante el período de obras. (El acuerdo con Iberia que reposiciona a Buenos Aires en Europa)
En números, la reducción rondará el 50% de su operación habitual y la oferta quedará en torno a los 16 mil asientos disponibles durante esas semanas.
También habrá cambios en British Airways. La aerolínea suspenderá el recorrido entre Buenos Aires y Río de Janeiro, por lo que los vuelos provenientes de Londres finalizarán en Brasil. La medida implicará una pérdida cercana a 3.200 asientos durante el periodo comprometido.
Por su parte, Level mantendrá solo uno de sus dos vuelos diarios y lo operará vía Montevideo. La reducción supondrá alrededor de 3.500 asientos menos entre Buenos Aires y Madrid.
En tanto, Air Europa volvió a habilitar la venta de pasajes y se espera que mantenga su oferta habitual de asientos, aunque realizaría una escala técnica, siendo Asunción o Montevideo las alternativas más probables.
En lo que respecta a Aerolíneas Argentinas, las rutas a Madrid y Roma realizarán escalas técnicas en Río de Janeiro para reabastecimiento de combustible. Según explicaron desde la aerolínea podrían registrarse cambios de horarios y ajustes operativos dependiendo de la coordinación aeroportuaria durante las obras.
Escalas técnicas obligadas
Varias compañías europeas apelarán a escalas regionales para sostener la operación sin resignar capacidad.
Lufthansa mantendría la totalidad de su oferta entre Buenos Aires y Frankfurt, aunque realizaría una parada en Brasil para carga de combustible.
Algo similar ocurriría con ITA Airways, que analiza operar el tramo Buenos Aires-Roma con una escala técnica en Río de Janeiro o San Pablo, sujeto a confirmación oficial.
KLM, por su parte, evalúa mantener sus vuelos a través de Santiago de Chile; mientras que Plus Ultra Líneas Aéreas podría realizar una escala técnica en Montevideo antes de continuar hacia Madrid.
En el caso de Turkish Airlines, la compañía dejaría de operar el tramo Buenos Aires-San Pablo. Los pasajeros serían reubicados en vuelos de Latam, Gol y Aerolíneas Argentinas.
Emirates, por su parte, cancelará temporalmente su operación hacia Argentina y sus vuelos desde Dubái llegarán únicamente hasta Río de Janeiro, con código compartido para asistir a los pasajeros con boleto emitido para salidas desde Ezeiza.
La misma decisión adoptará Air Canada, cuyos servicios finalizarán en San Pablo.
A ellas se suman Ethiopian Airlines y China Eastern Airlines, que también suspenderán sus operaciones durante el período. (Ethiopian Airlines celebró en Argentina su 80° aniversario)
Consultados sobre la utilización de aeropuertos alternativos, los dirigentes indicaron que esto podría deteriorar significativamente la experiencia del pasajero.
“Un pasajero que tenga que pasar por Montevideo, Río de Janeiro o Rosario pierde prácticamente medio día entre migraciones, conexiones y traslados”, explicaron.
En línea, puntualizaron que ese tipo de complicaciones terminan impactando directamente sobre el consumo, la estadía y la competitividad de Argentina.
Un mercado “dormido” y tarifas que empiezan a subir
La preocupación también se explica por el contexto que atraviesa el mercado aerocomercial.
Agentes de viajes, consolidadores y compañías aéreas reconocen que, tras las elecciones legislativas de octubre de 2025, había expectativa de una recuperación acelerada del mercado. Sin embargo, ese rebote no sucedió.
Hoy, el sector describe el escenario como una demanda “dormida”, marcada por la cautela del consumidor, la pérdida de competitividad cambiaria y un turismo receptivo todavía debilitado frente a otros destinos de la región.
En paralelo, el mercado enfrenta una fuerte sobreoferta aérea a destinos internacionales, especialmente Caribe, Brasil y Estados Unidos. La llegada de nuevas compañías y el aumento de frecuencias ampliaron considerablemente la capacidad justo cuando la demanda comienza a mostrar señales de desaceleración.
“Hoy hay más oferta que demanda”, sintetizó un empresario cordobés consultado. (Turismo internacional: crece el receptivo y cae el emisivo en el arranque de 2026)
Para las agencias de viajes el escenario se asemeja a una “tenaza”: caída del consumo, dólar “planchado”, costos crecientes y tarifas presionadas por el exceso de oferta aérea.
Dentro del sector todavía existía cierto optimismo de una recuperación gradual hacia mediados de 2026, especialmente después del Mundial, momento en el que históricamente suele reactivarse el segmento corporativo e internacional.
Sin embargo, ese posible rebote comercial coincidirá con el período más sensible de las obras en Ezeiza.
La preocupación crece además por el impacto tarifario. Un consolidador líder estima que el aumento del combustible por la guerra en Medio Oriente, sumado a las restricciones operativas, escalas técnicas y reducción de frecuencias, podría derivar en incrementos de hasta 30% en determinados tickets internacionales durante las semanas afectadas.
Además, ejecutivos de algunas compañías aéreas estiman que las suspensiones y alteraciones sobre rutas de largo radio podrían generar pérdidas de entre US$ 20 y US$ 30 millones.
La obra era inevitable, pero el mercado cuestiona la improvisación
Dentro del sector existe consenso respecto a que la intervención sobre la pista era necesaria. Incluso, algunas fuentes reconocen que el deterioro estructural ya había llegado a un punto crítico.
Según explican, la pista soporta una determinada cantidad de aterrizajes y despegues, especialmente de aeronaves de fuselaje ancho, cuyos impactos generan un desgaste progresivo sobre la estructura de hormigón.
“El problema es que aparentemente se llegó al límite. Y si aparece una grieta importante, se paraliza toda la operación”, sostuvo un empresario porteño. (Obras en Ezeiza: el turismo porteño alerta por vuelos cancelados y caída del receptivo internacional)
Sin embargo, el principal malestar pasa por la falta de previsibilidad. Varias aerolíneas internacionales y gremiales empresariales habrían pedido postergar las obras para reorganizar su programación con mayor tiempo, dado que en la industria aérea las grillas operativas se diseñan con muchos meses de anticipación.
“Eso es lo que genera sensación de improvisación”, dijo Camilo Suárez, presidente de Ahrcc, quien cuestionó la manera en que se comunicó el proyecto, y reclamó mayor coordinación entre las autoridades y el sector privado.
En la misma línea, indicó que la industria necesita previsibilidad para sostener reservas, eventos y operaciones, especialmente en un contexto donde Buenos Aires intenta animar el flujo de visitantes extranjeros.
“Lo que faltó fue diálogo. Queremos estar en la mesa de trabajo”, reprochó.
En paralelo, comentó que ya trabajan en estrategias de comunicación destinadas a transmitir tranquilidad a operadores y socios comerciales del exterior, con el objetivo de evitar que las obras terminen afectando la percepción internacional del destino.
El desafío: evitar que las reservas se vean afectadas
Las agencias de viajes también comenzaron a involucrarse en las mesas de trabajo junto a aerolíneas y autoridades para reducir el impacto comercial de las obras.
“El europeo mira de reojo este tipo de situaciones. Y el estadounidense directamente puede elegir otro destino”, explicó un receptivo internacional.
En ese contexto, Adrián Manzotti, presidente de Aviabue, cree que el turismo receptivo podría ser el segmento más golpeado. Mientras el argentino suele intentar sostener sus viajes al exterior aun en escenarios complejos, el turista internacional tiene más facilidad para modificar su destino frente a señales de incertidumbre operativa.
“La fecha de las obras está confirmada y ahora el eje del trabajo es construir una estrategia de mitigación para atravesar esas semanas sin afectar el flujo de turistas internacionales.”
El dirigente remarcó que noviembre suele ser uno de los meses más fuertes para el receptivo internacional y advirtió que cualquier escenario de incertidumbre repercute directamente sobre las ventas. (El nuevo mapa de las agencias de viajes: menos margen, más competencia y un mercado fragmentado)
“El objetivo del trabajo conjunto pasa por sostener la conectividad y evitar que el ruido operativo termine impactando sobre las reservas internacionales”, declaró.
El temor de fondo: un daño reputacional para el receptivo
Con el correr de los días, la preocupación del sector comenzó a desplazarse desde la cuestión puramente operativa hacia un problema mucho más sensible: el posible impacto reputacional sobre Argentina como destino internacional.
Daniel Manzella, presidente de Destino Argentina y CAT Baires, explicó que el problema no pasa únicamente por eventuales cancelaciones o reprogramaciones, sino por el efecto que este tipo de situaciones genera sobre los mercados emisores.
“El daño más grande puede ser reputacional. Cuando un destino empieza a asociarse con incertidumbre operativa, el impacto excede al vuelo cancelado”.
El dirigente sostuvo que el turismo receptivo internacional funciona sobre la base de previsibilidad, conectividad y confianza, especialmente en mercados de larga distancia como Europa y Estados Unidos.
“El turista internacional planifica con mucha anticipación. Cuando aparecen dudas sobre conexiones, horarios o escalas, muchos directamente cambian de destino”, manifestó, para lamentar que la decisión llega en un momento particularmente delicado para Buenos Aires y Argentina, que vienen intentando reposicionarse internacionalmente tras varios años complejos para el receptivo.
“Venimos trabajando mucho para volver a instalar a Argentina en el mapa internacional y estas señales generan preocupación”, reconoció Manzella, para agregar: “Nos sacan prácticamente entre una quinta y una sexta parte de los mejores meses del turismo receptivo ”.
El dirigente recordó que octubre y noviembre representan semanas clave para recuperar rentabilidad luego del invierno, históricamente más débil para el receptivo internacional.
“Es el comienzo de la temporada alta. Ahí arranca el turismo leisure internacional, los eventos, los incentivos y los cruceros. El impacto económico es fuertísimo”, afirmó, para recordar que se trata de un público de alto poder de consumo.
Segmento corporativo: pérdida de conectividad y eventos en riesgo
Desde el segmento corporativo y MICE también encendieron señales de alarma por el impacto que tendrán las obras en Ezeiza. Adrián Pastine, director general de Venturance y secretario de Faevyt, sostuvo que el efecto será negativo tanto para los viajes individuales de negocios como para congresos, incentivos y eventos internacionales.
Los destinos comprometidos son Europa, Estados Unidos, Medio Oriente y China, mercados que concentran una parte importante del tráfico corporativo y receptivo de alta gama.
Pastine cuestionó además el momento elegido para las obras: “Posterior a agosto, el hemisferio norte arranca su actividad con normalidad tras el verano, con lo cual es una época de muy alta demanda”, indicó.
El ejecutivo también advirtió sobre el impacto en el receptivo internacional, tanto turístico como corporativo. “Todos los funcionarios corporativos de empresas que tienen dependencia con casas matrices en Europa o Estados Unidos viajan, y en esa época no lo harán”, señaló.
En paralelo, advirtió que septiembre, octubre y noviembre son meses fuertes para el turismo leisure hacia Europa, y que se verán afectados quienes asistan a congresos internacionales –particularmente médicos–, que se suelen realizar en las fechas coincidentes con las obras.
En definitiva, el temor es que el pasajero escoja otro destino y descarte definitivamente a Argentina; así como que la suspensión de operaciones de aerolíneas líderes por motivos de seguridad operativa y categorización aeroportuaria influya en las decisiones de viaje.
Ezeiza encara una modernización multimillonaria
Detrás de la tensión que hoy atraviesa al mercado existe otro dato central: Ezeiza desarrolla uno de los planes de modernización aeroportuaria más importantes de los últimos años.
Las obras, ejecutadas por Aeropuertos Argentina con una inversión superior a US$ 100 millones, buscan transformar tanto la infraestructura operativa del aeropuerto como la experiencia de los pasajeros.
El núcleo del proyecto se concentra en la rehabilitación de la pista secundaria 17-35 y la remodelación de su intersección con la pista principal 11-29, trabajos considerados estratégicos para mejorar los estándares de seguridad y eficiencia operacional. (El Aeropuerto de Ezeiza será objeto de obras por más de US$ 100 millones)
Además, el plan contempla la construcción de la nueva Plataforma Golf para ampliar posiciones de estacionamiento, nuevas áreas operativas, expansión de terminales, incorporación de biometría y sistemas self bag drop, modernización tecnológica y una nueva conexión vial directa con la Autopista Riccheri.
¿Qué pasará con los vuelos de Aerolíneas Argentinas?
En medio del fuerte impacto operativo, Aerolíneas Argentinas confirmó que mantendrá su programación internacional, aunque con algunos ajustes operativos puntuales.
La compañía de bandera buscará sostener sus vuelos hacia Miami, Cancún, Punta Cana y Aruba sin modificaciones sustanciales.
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