Inicio
Transporte
Aeropuertos

El gobierno de Javier Milei privatiza Intercargo

La administración libertaria licita la privatización del 100% del paquete accionario del Estado en Intercargo. Los interrogantes que se abren con el pliego.

El gobierno de Javier Milei oficializó el llamado a licitación pública nacional e internacional para la privatización de Intercargo, la empresa responsable de los servicios de rampa y transporte de pasajeros en 16 aeropuertos. La medida fue publicada mediante la Resolución 282/2026 en el Boletín Oficial, formalizando un proceso anticipado en las últimas semanas.

La privatización se enmarca en la Ley Bases, que habilitó la venta total de la compañía. En este contexto, la administración libertaria avanza en la desregulación del sector aerocomercial, profundizando el modelo privado en el negocio de handling, que redefinen la dinámica competitiva del mercado y su impacto en la operación de vuelos y aerolíneas.

Milei, a toda marcha con las privatizaciones en aeropuertos

El proceso se llevará adelante mediante un concurso público abierto y competitivo, canalizado a través de la plataforma CONTRAT.AR, cuya publicación se realizará dentro de los próximos 10 días. El pliego establece un precio base de US$ 45 millones, y los interesados podrán presentar ofertas hasta el 7 de mayo, según lo establecido en la normativa oficial.

La operación implica la transferencia integral de la empresa, con la salida total del Estado de su participación accionaria, sin ar presencia en el directorio. Así, Intercargo continuará como unidad de negocio, aunque resta saber si, una vez privatizada, se mantendrán los contratos, licencias y su actividad en los aeropuertos donde actualmente presta servicios.

El Gobierno defiende la medida como parte de "un cambio de paradigma"

Desde la Secretaría de Transporte, la privatización de Intercargo es presentada como un paso clave en la modernización del sistema aerocomercial. Según se detalla en el documento oficial, con la iniciativa "se deja atrás un modelo cerrado para avanzar hacia un sistema más competitivo, eficiente y con mejores estándares de servicio".

En ese sentido, el Gobierno sostiene que la desregulación del sector –junto con la política de Cielos Abiertos– ya permitió incorporar "11 nuevos prestadores de servicios de asistencia en tierra", de los cuales cuatro se encuentran actualmente operativos en distintos aeropuertos del país.

Lo curioso de este comunicado es que la propia administración nacional había habilitado a trece empresas para prestar el servicio de rampa. (El gobierno de Javier Milei autoriza una nueva empresa de rampa)

Intercargo, creada en 1961 y operador exclusivo de rampas desde 1990, cuenta con más de 1.500 empleados. Su privatización es descripta como "un cambio de paradigma", con el retiro del Estado en la operación, para centrarse como regulador y garante de condiciones de competitividad.

Embed

Una privatización que poco tiene que ver con los 90s

A diferencia de los procesos de privatización de la década de 1990, el contexto actual del negocio aerocomercial presenta diferencias sustanciales. En aquel entonces, las privatizaciones se daban sobre monopolios, mientras que en la actualidad el segmento de servicios de rampa ya fue desregulado y abierto a la competencia, con la habilitación de más de una decena de prestadoras de servicios. (Aeropuertos: Luz verde a la doceava empresa de rampa)

En ese marco, surgen interrogantes dentro del sector sobre el atractivo de Intercargo bajo estas condiciones. Si bien la compañía se mantiene como una empresa rentable, el nuevo escenario competitivo podría impactar en el interés de potenciales inversores.

Además, la rentabilidad actual de la compañía pone en tela de juicio el discurso harto repetido del gobierno de que las empresas públicas deben venderse porque son deficitarias per se.

A esto se suma otro punto clave: la concentración de la operación en un número limitado de aeropuertos. Especialistas del sector reflexionan que, si la privatizada Intercargo y las demás empresas de rampa se concentran en las terminales más rentables, que no son más de 10, ¿qué sucederá con escalas de menor tráfico de pasajeros?

De esta manera, el proceso no solo plantea un cambio en la estructura de propiedad, sino también nuevos desafíos en términos de cobertura, equilibrio operativo y sostenibilidad del sistema.