Entender cómo y cuándo cambia la marea es uno de los mayores desafíos de los gestores públicos de turismo. Si cae el turismo nacional y crece el receptivo, ¿no debe cambiar la promoción de un destino? Desde Tigre, Sergio Keko Castro, subsecretario de Promoción Turística del municipio, nos detalló la experiencia de un trabajo que ya cumplió más de un año.
Sergio "Keko" Castro, Turismo de Tigre: “Buscamos llegar con el mensaje correcto al turista que queremos para que nos elija”
El cambio en la situación macroeconómica disparó una serie de cambios obligados en las autoridades turísticas locales. Dialogamos con Sergio Keko Castro, subsecretario de Promoción Turística de Tigre, que nos explicó la experiencia local.
–¿La situación económica imperante ha modificado los presupuestos y estrategias turísticas de Tigre?
–Desde hace dos años revisamos nuestra estrategia de promoción. Entendíamos que nuestro público objetivo debía cambiar porque la situación adversa se iba a acelerar cada vez más. Veíamos que íbamos a tener un mercado interno mucho más deprimido y un mercado externo recuperado, que esperábamos llegara a niveles de 2011 y 2012. Entonces empezamos a trabajar todos estos cambios en febrero de 2018. Y en función de eso salimos de la comunicación masiva, entramos en una modalidad más de nicho, de segmentos, a captar clientes que eligen venir a vivir una experiencia determinada y que están dispuestos a pagar para vivir una experiencia con una relación precio-calidad superlativa. Más allá de que todos los presupuestos oficiales se pusieron más magros, el cambio real y profundo es en cómo invertimos esos fondos. Estamos buscando llegar con el mensaje correcto al turista que queremos para que nos elija.
Buscamos un equilibrio entre cuántos pueden venir y cuántos se pueden llevar una buena experiencia. Sabemos que la capacidad de carga es limitada y queremos cuidar al ciudadano.
–¿Ha cambiado, en consecuencia, el portfolio de productos a promocionar?
–Exactamente, una cosa conduce a la otra. Vamos a salir a buscar el cliente que se sienta motivado por algo. Aquel cliente que pensaba adónde iba a gastar su plata no existe más: hoy el turista tiene poquitito y elige dónde ponerlo. Por eso desarrollamos otros productos, trabajamos por ejemplo mucho sobre el Delta, entendiéndolo, por ejemplo, también como un lugar de disfrute nocturno. Y por eso desarrollamos un producto llamado “Vinos y estrellas”, para la degustación de vinos en diversos escenarios; lanzamos otro como “Delta: Pasión de escritores”, poniendo el eje sobre todos los literatos que pasaron por el lugar y lo eligieron para crear como de Marcos Sastre a Julio Cortázar, pasando por Leopoldo Lugones y Sarmiento… En definitiva, es ofrecer experiencias inolvidables que nos parecen tentadoras para diversos segmentos.
–¿Y cómo se inserta en este cambio el turismo vinculado al medio ambiente y la naturaleza?
–Ya per se, cuando definimos nichos más específicos que se sienten atraídos, son de movida más conscientes medioambientalmente hablando. Por eso también toman el “Camino de miel”, por ejemplo, les interesa conocerlo. Buscar ese consumidor más consciente nos obliga a generar propuestas que retroalimenten esa conciencia. Habla esto de una sostenibilidad y una apertura a otros formatos y públicos. Porque también trabajamos fuertemente la accesibilidad turística: tenemos menúes en Braille en nuestros restós, ofertamos también menúes para celíacos (fuimos los primeros en toda la Provincia), el Puerto de Frutos en un 80% no tiene barreras de desplazamiento, las excursiones en el río están adaptadas para las personas sordas. Obviamente, abruma todo lo que falta, pero cuando se ve lo que hemos avanzado, nos sentimos satisfechos.
–Hablar de menúes en Braille es hablar de un acompañamiento del sector privado. ¿Se sienten acompañados por el sector privados?
–Hace pocas semanas lanzamos una nueva edición del sistema turístico de calidad de Tigre y nos enorgullece la sinergia y el acompañamiento del sector privado. Hay más de 160 establecimientos que se someten voluntariamente a capacitaciones de personal, couching estratégico para los directivos, se los inspecciona, reciben las visitas de los mistery shoppers y demás. Nos sentimos muy acompañados por el sector privado y desde que entramos en la función pública en 2008 supimos de la importancia de la sinergia con ellas para que las políticas trasciendan los gobiernos y se transformen en políticas del Estado.
–¿El mercado ha acompañado, ha respondido a estos cambios?
–Estamos llegando a recuperar niveles de 2011 y 2012. De modo que ¿es buena la recuperación? Sí, buenísima, pero esas cifras tampoco son las ideales. El mercado reaccionó favorablemente por la cuestión cambiaria. Ya el año pasado participamos de varios encuentros internacionales para posicionar a Tigre en el segmento de turismo de reuniones. Pero, además, sin un mercado interno activo es muy difícil sostener la actividad. En Tigre nos hemos sentado a discutir con los prestadores turísticos su problemática, atravesada por el incremento en sus costos y salimos a contenerlos. Negociamos, nos pusimos de acuerdo y decidimos bajar drásticamente las tasas municipales al 50% para los establecimientos turísticos, pero la contraparte es que ellos tomaron el compromiso de no despedir a nadie. El objetivo era buscar la rentabilidad, si los empresarios no ganan dinero tampoco pueden generar empleo.
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