Inicio
Opinión

“Las organizaciones tienen que cambiar si quieren participación”

En diálogo con La Agencia de Viajes, Busquets dio detalles de su renuncia a la presidencia de la IH&RA. Agradeció el apoyo de la Fehgra, pero dijo que hubo rechazos locales que le causaron sinsabores durante su gestión en la entidad internacional. Por otra parte, insistió en la necesidad de reformular el trabajo de las instituciones globales y se refirió a las batallas ganadas comunicacionalmente por Airbnb contra la industria. Coordenadas para pensar el cambio.

A pocas semanas de haber renunciado a la presidencia de la Asociación Internacional de Hoteles y Restaurantes (IH&RA, por sus siglas en inglés), Jordi Busquets recibió a La Agencia de Viajes para hacer un repaso del pasado reciente de su dilatada trayectoria en instituciones sectoriales. Una experiencia trazada que permite leer sin dobleces los desafíos, peligros y oportunidades del momento bisagra en el cual se encuentra la dirigencia gremial empresaria, por cuestiones endógenas y exógenas. Una coyuntura condesada en las recientes derrotas internas y externas en el frente de batalla contra Airbnb.
Cabe recordar que Busquets se desempeñó como vicepresidente de la IH&RA desde 2013 y participa de la misma como representante de la Fehgra. El 30 de noviembre 2015 asumió la presidencia, a la cual renunció -cumpliendo su palabra- el 18 de mayo, junto con todo el Consejo de Administración. Tras una asamblea en Barcelona, Ghassan Aidi fue electo presidente. "Lo primero es agradecerle a la Fehgra. Desde 2003 me tocó asistir a las reuniones en representación de quien en nombre de la Federación actuaba en la IH&RA hasta que en 2009 me apoyó para integrar el Consejo. Más tarde, respaldó mi elección como como vicepresidente y luego como titular de la entidad internacional", señaló Busquets.


PASADO INMEDIATO.
- ¿Qué implica haber sido presidente de una entidad internacional sin ser directivo de la institución local que representaba?

-No es sencillo que impulsen a alguien que no es directivo a un espacio de representación en el escenario internacional. Por eso el reconocimiento a la Fehgra, a su presidente Roberto Brunello y a su Comité Ejecutivo. Pero también implica validar que, en el mundo, no en mi país, a las personas se las valoriza por lo que hacen y no por lo que dicen que son.
Eso me da una alegría enorme, pero cuando regresas a Argentina tenés algún malestar.

-Inevitable preguntar, ¿por qué cree que en Argentina no se valora el desempeño?
-No quiero poner el acento en esto porque pareciera que me ubico como víctima. Ser presidente no era un objetivo aspiracional, ni estaba dentro de los planes de la institución. Por eso, así como reconozco a la Fehgra, destaco que en el periodo que me tocó actuar como vicepresidente lo hice teniendo la opinión desfavorable de uno de los dirigentes más importantes de Argentina. Y eso no ha sido fácil para mí, ni para aquellos que decidieron respaldarme.

-¿Por qué renunció antes de que se venza el mandato?
-Yo podría haber seguido hasta diciembre, pero me encontré con una situación bastante conflictiva al tener que asumir el cargo vacante de la persona con la que yo había formado equipo. Sus problemas personales y su renuncia a la presidencia fueron minando la razón de ser por la cual yo me había involucrado como vicepresidente. Además, no me siento cómodo con el traje de presidente.

-¿Hoy la IH&RA está acéfala en la práctica?
-No. Así como he tenido que cerrar la oficina en Laussane y se está trasladando a Barcelona (que es una decisión económica con beneficios especiales por dos años que he logrado gestionar), el ejecutivo se pondrá en marcha a más tardar en octubre cuando el nuevo presidente convoque al Board, presente a su Comité Ejecutivo y anuncie su plan de trabajo. De hecho, otra cuestión inédita que logré es que como excepción la asamblea celebrada en Barcelona eligiera solo al presidente, dándole tiene tiempo para conformar su equipo. Por lo que tengo entendido Aidi está tratando de comprometer gente de máxima representación en la industria. La organización necesita reflotarse, refundarse.


LA CRISIS DE LA REPRESENTACIÓN EMPRESARIA.
-¿Las entidades globales que representan los intereses del sector están en crisis?
-Uno podría utilizar la expresión corriente, que no dice nada, de que las organizaciones están en crisis. Pero lo importante es entender el porqué. Este tipo de entidades globales nacieron inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Era un contexto donde la posibilidad de comunicarse era un valor en sí mismo, algo que sólo aquellos que no han nacido en la era digital pueden comprender. Se trataba de escucharse y entender si una persona al otro lado del mundo, que desarrollaba mi misma actividad, tenía los mismos desafíos, sueños y obstáculos. Esos problemas de comunicación se daban incluso dentro de cada uno de los países.
Por eso, en ese momento la razón fundamental de ser de las entidades era conocer al colega, y el hacerlo posibilitó un camino de relación que podía devenir o no en sistemas no convencionales vinculados al mundo comercial. Con el tiempo ese primer estímulo generó necesidades vinculadas al mundo laboral, al fiscal, en términos de investigación, de formación de recursos humanos, de promoción y, más tarde, en la necesidad de colaborar en el armado de una mirada conjunta respecto a la clasificación, categorización y luego estandarización de la oferta hotelera. Entonces, ese disparador inicial generó un decálogo de 20 o 30 temas, en un período donde pagar una cuota anual no era tan traumático. Con el tiempo surgió la noción de que muchas de esas cuestiones se resuelven o no en el plano local, no en el regional ni mucho menos en el global.

-Con las nuevas tecnologías de comunicación y la vía de resolución de los problemas localmente en la cresta de la ola, ¿cuál es el espacio que le da sentido a la vigencia de las entidades globales?
-Lo que yo digo es que hay un menú de factores y cuestiones que se resuelven localmente. Pero eso no significa que carezcan de sentido.
Por caso, cuando me encargaron recuperar la confianza en la entidad por parte de las asociaciones lo que siempre les preguntaba a los dirigentes de esos países es si consideraban que era necesario una organización global que los representara. Ninguno de los 62 contactos que hice me dijo que no. El tema es cómo seguimos adelante. Más que una reforma de estatutos, hoy se necesita un plan de negocios y una estructura distinta al pasado (y tengo claro que una entidad así no debiera sustentarse con un sistema de cuotas).


-Dejemos de lado a la IH&RA por un segundo. Si miramos a otras entidades supranacionales, tipo la Cotal o la Federación Internacional de Agencias, sólo vemos que subsiste poco más que el logo...
-Yo le dediqué nueve años de mi vida a la Cotal. Es un caso distinto, la entidad fue vaciada gradualmente de contenido, por ende, de representación. Como ejecutivo yo iba a reunirme con la IATA representando los intereses de los agentes de viajes desde México hasta Ushuaia y discutía condiciones. Eso se fue limando gradualmente porque hay gente que ya no necesita de ello. Por caso, días atrás estuve en el Congreso de la Faevyt en Chaco y una vez más vi que, pese a los esfuerzos de la actual dirigencia, los 15 empresarios que mueven la aguja del negocio no fueron ni siquiera a la apertura. Y eso es porque hoy si necesitan compartir espacio con el ministro ya tienen diálogo directo, si necesitan un encuentro con Aerolíneas Argentinas lo consiguen probablemente antes que la Institución. Si bien esto ya sucedía antes, en algún momento todavía utilizaban a la entidad para sentirse representados. Algo ha pasado, pero no es sólo en este sector. La falta de dirigentes no es propia de nuestra actividad, basta mirar al conjunto de las organizaciones existentes en la sociedad. Siento que hoy cuesta motivar, que el mundo actual exige repensar no solo el para qué, sino fundamentalmente el cómo. Por eso las organizaciones también tienen que cambiar si quieren ganar más participación.


COORDENADAS PARA REPENSARSE.
-¿Cómo se sigue adelante?

-Estoy convencido de que se necesita una organización, porque hoy, por lo menos, hay dos o tres temas centrales a trabajar.
El primero está vinculado al mundo digital, entendido como la relación con los buscadores, las plataformas y las agencias online. Abordar un sistema de convivencia y buenas prácticas con los buscadores es apenas un capítulo. Pero el decididamente complejo y más anárquico es cómo seguir con el tema de las plataformas. Máxime cuando los Estados, que ya tienen claro que hay que hacer un abordaje global, miran al costado demagógicamente y otros directamente no intervienen.
Para mí Internet es la expresión más salvaje del liberalismo. Tras la pátina de que vino a posibilitar que el más chico compitiera con el más grande, resulta que hoy tenés posiciones dominantes y abusos que en parte destierran ese discurso. Pero el primer paso para perder la batalla lo dio el hotelería cuando a finales de los 80 empezó a ceder el manejo del inventario.
El otro eje podría ser la sustentabilidad, pero no entendida como en los 90 para hacer seminarios, dossiers de buenas prácticas o definir criterios, porque también esto se convirtió en una resolución local. Hoy en el mundo se están vendiendo más de 2.000 etiquetas vinculadas a la sustentabilidad, gran parte nacionales. Donde sí hay espacio para avanzar globalmente es en hacer algo más que lobby en el Banco Mundial para que el tema del ahorro energético se convierta en un hecho. Pero ya no traducirlo simplemente en un programa de sensibilización.

 

Airbnb: una batalla, pero no la guerra

En menos de un mes la industria turística sufrió dos golpes en su pelea contra Airbnb. Primero, la OMT le dio la bienvenida como miembro afiliado. Por el otro, la Comisión Europea acaba de publicar un informe sobre economía colaborativa, donde aconseja a los países miembro impulsar la innovación y no entorpecer legalmente a este tipo de actividades.

-¿Se perdieron dos batallas claves o la guerra?
-Respecto de la OMT, no está perdida; la próxima Asamblea debe ratificarlo.

-¿Por qué?
-Porque finalmente a la OMT la dirigen personas. Y hay algunas que pueden conllevar una mirada sesgada o sentirse atraídas por las luces de Hollywood que desencadena la filosofía de la confianza la economía colaborativa. Sea que se equivocaron o que manejaron por debajo de la mesa algo que no vimos venir, lo cierto es que hasta la semana pasada habían entrado notas de asociaciones y de gobiernos pidiendo que todos los jugadores estén sujetos a derecho y en ninguna restringiendo el ser asociado, es decir, hacer de esta oportunidad, el camino para la construcción de un dialogo institucional que hoy no dan.
Pero comunicacionalmente se perdió una batalla. En muy pocas partes salió publicado el esfuerzo de muchísimas entidades y gobiernos planteando estas diferencias internas.

-¿Cuál fue la postura de Argentina?
- Esa respuesta tiene dos caras, la del gobierno no la conozco, aun cuando cuando nuestro ministro estuvo presente en la reunión del Consejo Ejecutivo celebrada en Málaga. En el sector privado, la Fehgra ha enviado una nota y hasta ayer la CAT era uno de los pocos miembros actuales del Board que no lo había hecho. Personalmente me he movido para que los miembros iberoamericanos del comité de miembros afiliados manden una nota. De nueve entidades, siete han mandado un descargo. También contacte a asociaciones de Europa y América Latina.

-¿Y qué opina de la recomendación de la Unión Europea?
-Es una recomendación. Dependerá de cada país tenerla en cuenta o no. En ese sentido, hay casos como Holanda y Bélgica, cuyas ciudades acordaron con Airbnb (a diferencia de España e Italia que no lo hicieron), y hoy se están planteando rever lo acordado.
Pero sería necio no entender que esto vino para quedarse y algo hay que negociar. Por lo menos, que todas las casas que comercialicen cumplan con algunos criterios. Pero hay que razonar cuáles, no pueden ser los mismos que los de los hoteleros. Entre el decálogo superficial que propone Airbnb y la posición en Roma, Barcelona y Madrid hay que buscar un equilibrio sino el daño será irreparable.

FUENTE: las-organizaciones-tienen-que-cambiar-si-quieren-participacion

Temas relacionados

Dejá tu comentario