La reforma tributaria que prepara el gobierno de Javier Milei reabre un debate histórico en el turismo: la elevada presión impositiva que encarece los costos, limita las inversiones y deteriora la competitividad frente a destinos regionales. La revisión del Impuesto al Cheque, el IVA e Ingresos Brutos aparecen como el eje de la agenda fiscal.
Turismo pide a Milei una reforma tributaria que alivie impuestos y mejore la competitividad
Milei avanza en una reforma tributaria gradual que podría modificar impuestos clave para el turismo, como el Impuesto al Cheque, el IVA e IIBB.
El común denominador de los empresarios reconoce que cualquier avance tributario impulsado por el gobierno de Milei tendría un impacto positivo y casi inmediato en los costos operativos del sector.
Durante las últimas semanas, declaraciones de funcionarios, borradores técnicos y señales del Ministerio de Economía empezaron a delinear el rumbo de la reforma.
El ministro Luis Caputo advirtió que “cualquier baja impositiva deberá ser gradual”, dejando claro que el equilibrio fiscal condicionará cualquier modificación.
En Turismo, la discusión se sigue con especial atención. El borrador final se tratará en las sesiones extraordinarias de diciembre.
Competitividad, la prioridad sectorial
La necesidad de una reforma que vaya más allá de lo coyuntural es unánime entre los empresarios. La presión fiscal argentina –junto a la rigidez laboral– ha erosionado la capacidad de competir con países vecinos, encareciendo servicios y reduciendo márgenes. (Turismo pide a Javier Milei una reforma laboral que potencie la competitividad y formalice el empleo)
"Sin una reforma impositiva y laboral profunda el turismo argentino no será competitivo. Hoy la Argentina tiene dos o tres trabas muy importantes que hacen que el desarrollo turístico sea imposible, y la primera es la presión fiscal, mientras que la segunda es la laboral", indicaron desde CAT, para remarcar que se requiere estabilidad y reglas claras para realizar inversiones a largo plazo.
Cabe destacar que el entramado turístico enfrenta una presión impositiva superior al promedio, con costos que se trasladan a precios finales, condicionan la competitividad del país frente a destinos regionales e impactan de manera directa en la rentabilidad de los negocios.
Solo como referencia: la alícuota promedio de Ingresos Brutos para hoteles y restaurantes es de 4,1%, la segunda más alta del país.
La revisión de Ingresos Brutos aparece como el eje de una agenda fiscal que promete ser gradual, técnica y políticamente compleja.
Reforma tributaria: gradualismo, tensiones internas y disputa con las provincias
Los lineamientos que circulan en Economía y la Casa Rosada indican tres prioridades:
- Simplificar el sistema.
- Reducir impuestos distorsivos.
- Generar incentivos para la formalidad y el empleo.
Caputo y su equipo coinciden en la necesidad de revisar tributos como el Impuesto al Cheque, Ingresos Brutos, retenciones y aspectos específicos del IVA y Ganancias. Pero también reconocen un límite: la recaudación.
Eliminar o reducir estos tributos implica un costo fiscal inmediato que el Gobierno aún no puede compensar sin apoyo legislativo ni acuerdos con los gobernadores.
Y allí aparece el principal conflicto político: las provincias se resisten a modificar Ingresos Brutos, su fuente esencial de recursos propios. (Cómo afectará la reforma laboral de Javier Milei al turismo: vacaciones, banco de horas y reglas de empleo)
Cabe recordar que entre de los reclamos más fuertes de las agencias de viajes está el impacto de IIBB en operaciones interjurisdiccionales. Al ser un impuesto provincial aplicado sobre la facturación, muchas veces terminan tributando por un mismo servicio en más de una provincia: venden en una ciudad, pero la prestación ocurre en otra.
Esta doble imposición -que se traduce en retenciones, percepciones y alícuotas diferentes según cada jurisdicción-, encarece la operación, reduce márgenes y complejiza la gestión administrativa.
El escenario más probable es una reforma escalonada, con alivios progresivos para pymes y sectores estratégicos como el turismo, y posibles mecanismos de transición como créditos fiscales o desgravaciones temporales.
Impuesto al Cheque, una distorsión para Turismo
En el corazón de la agenda gubernamental figura la eliminación, o al menos la morigeración, del Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios (el conocido "Impuesto al Cheque").
Este gravamen, sumamente distorsivo porque impacta en toda la cadena de valor y penaliza la bancarización, es visto como un candidato prioritario a eliminar, a pesar de ser una de las principales fuentes de recaudación del Tesoro.
En turismo, donde la rentabilidad es baja y la intermediación es alta, su impacto es directo. Su eliminación representaría un alivio directo en las transacciones diarias y la estructura de costos.
Fabricio Di Giambattista, empresario, expresidente de Faevyt y director de Turismo en CAME, lo explicó: “En una industria como el turismo, que tiene una rentabilidad muy fina, el Impuesto al Cheque afecta directamente a la competitividad y al desarrollo del negocio”.
Por su parte, Martín Romano, CEO de Atrápalo, explicó que el tributo perjudica especialmente a las agencias: “Para las agencias es distorsivo porque actuamos como intermediarios. Es una carga que nos pesa mucho”.
Para Fehgra, en diálogo con este medio, la inversión y el crecimiento privado son desalentados por los denominados "malos impuestos", que suman casi 8 puntos del PBI, incluyendo Ingresos Brutos, el Impuesto al Cheque y las transacciones financieras. “A esto se suman las elevadas tasas municipales”, agregó un directivo.
Cabe destacar que la eliminación total del tributo implicaría resignar una recaudación fiscal considerable. Por eso, los equipos técnicos del Gobierno analizan alternativas intermedias, entre ellas:
- Permitir tomar el impuesto como crédito fiscal.
- Limitar su alcance a ciertos movimientos.
- Transformarlo en un tributo menos costoso y más previsible.
El común denominador de los empresarios reconoce que “cualquier avance en este sentido tendría un impacto positivo y casi inmediato en los costos operativos del sector”. (Cambio de mando en Turismo: ¿Crece el interés de Karina Milei en el área que conduce Scioli?)
De Ingresos Brutos al IVA provincial: la hoja de ruta impositiva que plantea CAME para la reforma tributaria.
IVA, Ganancias e Ingresos Brutos: alivio en estudio y un conflicto federal abierto
Los borradores oficiales también contemplan modificaciones en IVA, Ganancias e Ingresos Brutos, este último bajo jurisdicción provincial.
Los medios especializados e informes técnicos coinciden en que podría haber:
- Ajustes en alícuotas de IVA.
- Simplificación en tramos y deducciones de Ganancias.
- Una revisión profunda del esquema de Ingresos Brutos.
Desde la entidad que conduce Fernando Desbots destacaron que existe una “voluntad política” para regular y equilibrar el terreno de juego, siguiendo ejemplos de municipios que avanzaron con fiscalización propia.
“La actividad enfrenta su nivel más alto de carga impositiva, afectando rentabilidad y competitividad. Se reclama una alícuota reducida de IVA en línea con Europa ”, puntualizaron desde Fehgra, para seguir: “Ingresos Brutos es uno de los impuestos más problemáticos: genera costos en cascada, tiene múltiples alícuotas, se aplica sobre facturación y no sobre ganancias, y varía de provincia a provincia”.
Desde AHT graficaron la carga laboral y tributaria con un ejemplo directo: "Todos sabemos que uno paga $ 100 de salario y el empleado recibe $ 60, porque hay $ 40 correspondiente a aportes y contribuciones que tienen que ir al Estado".
En línea, manifestaron que necesitan compensar una parte de esas contribuciones patronales con el IVA u otro impuesto.
Sobre Ingresos Brutos fueron aún más tajantes: “Hoy las plataformas de ventas online representan un porcentaje importante de las ventas hoteleras, nos cobran una comisión que puede estar entre el 15 y el 20%, y sobre eso nosotros también pagamos ingresos brutos. Es fundamental reducir toda esta presión”
Por su parte, desde las gremiales son conscientes de que las provincias se oponen a perder este tributo sin una compensación clara, lo que abre un debate político que podría demorar la implementación de cambios estructurales.
La propuesta impositiva de CAME
La Confederación propone reemplazar el actual esquema de Ingresos Brutos por un IVA provincial, administrado por cada jurisdicción, y reducir la alícuota del IVA nacional.
El proyecto se complementa con una “Cuenta Corriente Tributaria Nacional” para permitir compensaciones entre provincias, unificando créditos y débitos, y reduciendo las múltiples retenciones y percepciones que hoy afectan la liquidez de las pymes. (Como afecta a Turismo la reforma tributaria que propone CAME con IVA provincial y foco en la formalidad)
Cómo impacta la eliminación del Monotributo
La posible eliminación del Monotributo genera incertidumbre entre los guías de turismo, uno de los segmentos con mayor proporción de trabajadores independientes.
El nuevo esquema -aún en diseño- bajaría la rentabilidad y dependencia del trabajo independiente. Pasar abruptamente al régimen general implicaría mayores pagos mensuales, obligación de contratar servicios contables y nuevas cargas que muchos prestadores no podrían afrontar.
El riesgo, advierten asociaciones del sector, es que el cambio fomente la informalidad en lugar de reducirla. Reclaman un régimen especial para servicios turísticos o una transición gradual que evite la expulsión de pequeños profesionales.
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