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FIT 2026: la edición 30 despidió a Deyá entre reclamos, anuncios y señales políticas

La apertura de FIT reunió a dirigentes y funcionarios. Andrés Deyá reclamó más peso para el turismo, Scioli defendió su gestión y Macri cerró con anuncios.

En pocas palabras

  • FIT 2026: la edición 30 de la feria despidió a Andrés Deyá y reclamó mayor poder para el turismo.
  • Gestión de Deyá: se destacó la organización, la defensa del peso económico del sector y la transición hacia Ezequiel Barberis.
  • Mensaje central: el turismo se reafirmó como un motor económico, exigiendo mayor reconocimiento y acción estratégica.
Resumen generado por Thinkindot AI

Dirigentes, empresarios y funcionarios aportaron cifras y anuncios, pero el mensaje institucional más potente surgió desde el propio sector privado.

Daniel Scioli abrió la serie de discursos principales con una defensa de la política turística nacional. Después llegó la intervención de Deyá, que combinó balance, reclamos, reconocimientos y el inicio de una nueva conducción. Jorge Macri fue el último orador y quedó a cargo del cierre político de la ceremonia.

La jerarquía editorial, sin embargo, no debe confundirse con el orden protocolar. Aunque Deyá habló después de Scioli, su despedida, la presentación de Ezequiel Barberis y el homenaje a los dirigentes que construyeron FIT concentraron el contenido institucional de la jornada.

La apertura funcionó así como una demostración de continuidad. Los gobiernos, funcionarios y presidentes de las entidades cambiaron, pero FIT consiguió atravesar crisis, transformaciones comerciales y la interrupción provocada por la pandemia hasta alcanzar su edición 30.

Andrés Deyá se despidió reclamando mayor poder económico para el turismo

Deyá llegó a la apertura 24 horas después haber dejado la presidencia de Faevyt, pero todavía como responsable político y organizativo de esta edición de FIT. Esa particularidad convirtió su intervención en algo más que un balance: fue el cierre público de una conducción, y la entrega de una feria que buscó presentarse más grande, internacional y profesionalizada.

El dirigente evitó limitarse a los agradecimientos. Su principal definición fue también un reclamo hacia la política y el empresariado: “El turismo no es parte de la economía. El turismo es la economía”.

La frase intentó disputar el lugar desde el cual habitualmente se observa al sector. Deyá no reclamó únicamente promoción o acompañamiento institucional. Exigió que el turismo sea reconocido por su capacidad para generar empleo, movilizar inversiones, captar divisas y alimentar una extensa cadena de actividades.

El planteo ganó significado por el auditorio: funcionarios nacionales, autoridades provinciales y porteñas, representantes extranjeros y empresarios. FIT volvió a funcionar como la vidriera que el sector utiliza para interpelar al poder cuando concentra la atención política y mediática.

Antes de cerrar su ciclo, Deyá reclamó reconocimiento, pero también dejó una responsabilidad hacia adentro: será el propio empresariado el que deberá hacer valer la fuerza económica que representa. (Andrés Deyá (Faevyt): "Lo di todo. Hay que darles lugar a nuevas ideas")

Los números con los que FIT defendió su escala y sus negocios

El reclamo fue acompañado por cifras. Deyá destacó la participación de las provincias argentinas y de delegaciones procedentes de más de 60 países, recordó los alrededor de 140 mil visitantes de la edición anterior y mencionó la realización de más de 1.800 citas de negocios.

La selección de esos datos buscó responder una pregunta que acompaña el crecimiento de FIT: cuánto de su masividad, los espectáculos y la visibilidad consigue convertirse efectivamente en operaciones comerciales.

La feria lleva varias ediciones incorporando segmentos, shows, gastronomía y experiencias destinadas al público general. Esa expansión amplió la convocatoria, pero también alimentó el debate sobre el retorno que obtienen las empresas y los destinos que invierten para participar.

Deyá defendió el modelo y colocó las rondas comerciales en el centro del argumento. No presentó a FIT únicamente como una gran exposición, sino como una plataforma capaz de vincular compradores, operadores, prestadores y destinos.

En ese balance también apareció la inteligencia artificial. Deyá reconoció que las agencias ya incorporan nuevas herramientas, pero planteó que el diferencial del turismo seguirá estando en la “inteligencia emocional”: el conocimiento profesional, la hospitalidad y la capacidad de asistir a una persona antes, durante y después del viaje. (En la era de la IA, el agente de viajes se afianza en el centro del negocio)

La definición enlazó su mensaje económico con una defensa de las agencias. En un mercado atravesado por la automatización, sostuvo que "la tecnología podrá reemplazar procesos, pero no el componente humano sobre el cual todavía se apoya buena parte de la intermediación turística".

Ezequiel Barberis y una sucesión apoyada en el equipo

La despedida formalizó también el comienzo de una nueva etapa. Notoriamente emocionado, Deyá presentó a Ezequiel Barberis, flamante presidente de Faevyt y por ende de FIT.

El recambio no fue presentado como una ruptura. Deyá habló reiteradamente del equipo que lo acompañó durante sus cuatro años de gestión y sostuvo que los resultados no podían explicarse por una conducción individual.

Reconoció, incluso, que se había rodeado de personas que lo obligaron a exigirse y que transformaron sus ideas en decisiones concretas. La referencia tuvo una función institucional: mostrar a FIT como una organización profesional capaz de atravesar los cambios de autoridades.

Barberis no recibirá una hoja en blanco. Heredará una feria con escala consolidada, relaciones internacionales, convocatoria masiva y debates pendientes sobre los costos de participación, la generación de negocios y la representación federal.

La sucesión vuelve a poner a prueba una de las claves que explican la continuidad de FIT. Cada presidente introdujo cambios, pero debió preservar una construcción previa. El desafío de Barberis será imprimirle una identidad propia sin confundir renovación con refundación. (Ezequiel Barberis: "Hay que traducir el peso de Faevyt en resultados para las agencias")

Los dirigentes que explican la continuidad de las 30 ediciones

El momento de mayor contenido institucional llegó cuando Deyá abandonó el atril, y fue personalmente a buscar a expresidentes de FIT.

La presencia de los ex presidentes Hugo Copertari, Fabricio Di Giambattista y Gustavo Hani junto al realizador Enrique Pepino permitió reunir sobre el escenario una parte sustancial de la historia privada de la feria.

Cada conducción afrontó problemas diferentes: el riesgo económico de la primera edición, la necesidad de generar negocios, la expansión de la superficie, la relación con la política y el regreso presencial después de la pandemia.

El reconocimiento alcanzó también a antiguos responsables del área pública de Turismo, Daniel Scioli, Hernán Lombardi, Enrique Meyer y Germán Pérez, que junto a los ausentes Matías Lammens y Gustavo Santos y al fallecido Francisco Mayorga ocuparon los maximos cargos de Turismo durante estos 31 años.

Daniel Scioli defendió su gestión con turismo receptivo y eventos

El secretario utilizó el primer discurso central de la apertura para defender la política turística nacional. Su intervención combinó indicadores del receptivo, promoción internacional, desregulación, conectividad y captación de eventos.

El funcionario destacó el crecimiento cercano al 42% en las llegadas de turistas procedentes de Brasil y presentó el resultado como una validación del denominado “Operativo Brasil ”. (Turismo receptivo: los turistas de Brasil crecen 41,8% y Argentina redobla la promoción)

La estrategia busca articular embajadas, consulados, operadores y acciones promocionales para recuperar al principal mercado extranjero de Argentina. También funciona como respuesta a los cuestionamientos sobre la pérdida de competitividad del país.

Scioli volvió a sostener que Argentina no necesita ser un destino barato para atraer viajeros, sino ofrecer calidad, seguridad y experiencias capaces de justificar el precio.

También defendió las desregulaciones aplicadas sobre las agencias de viajes, ponderó el movimiento del turismo estudiantil y colocó a los eventos deportivos entre las prioridades de su gestión.

En ese punto apareció una de las coincidencias explícitas entre Nación y Ciudad. Scioli reconoció la inversión porteña para modernizar el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, vinculó la obra con el regreso del MotoGP y renovó la expectativa por una futura fecha de Fórmula 1.

La mención tuvo valor político. En la previa se había discutido el orden de los discursos y Scioli no quería quedar ubicado después de Jorge Macri. Finalmente habló primero, Deyá intervino a continuación y el jefe de Gobierno cerró el acto.

La disputa por la centralidad no escaló sobre el escenario. Fue reemplazada por una coincidencia alrededor del turismo deportivo, los grandes eventos y su capacidad para generar ocupación hotelera, consumo y promoción internacional.

David Collado llevó la apertura al terreno de los negocios

La presencia de David Collado, ministro de Turismo de República Dominicana, país invitado de FIT 2026, reforzó el perfil internacional de la ceremonia. El país invitado llegó a FIT con Argentina consolidada como uno de sus mercados emisores estratégicos. (República Dominicana: Argentina ya es su tercer mercado turístico y apunta a 500 mil viajeros)

Scioli recordó las negociaciones realizadas para ampliar la conectividad y resolver obstáculos que afectaban los viajes. El intercambio expuso una de las funciones que FIT busca profundizar: no limitarse a promocionar destinos, sino servir para destrabar problemas, generar acuerdos y acercar a funcionarios con empresarios.

La relación bilateral permitió llevar la apertura hacia resultados concretos. Cuando los actores utilizan la feria para discutir frecuencias aéreas, requisitos de ingreso y oportunidades comerciales, FIT deja de ser solamente una vidriera y se convierte en una herramienta de negocios.

Collado aportó también un contraste. Mientras buena parte de los discursos argentinos reclamó mayor reconocimiento para el turismo, República Dominicana exhibió un modelo en el que la actividad ocupa un lugar central dentro de la estrategia económica nacional. (República Dominicana: Argentina ya es su tercer mercado turístico y apunta a 500 mil viajeros)

Emiratos Árabes aportó una señal diplomática y de inversiones

La apertura contó además con Abdulla bin Touq Al Marri, ministro de Economía y Turismo de Emiratos Árabes Unidos, cuya presencia elevó el perfil diplomático y económico de la ceremonia.

El funcionario permaneció apenas 48 horas en Argentina, y combinó su participación en FIT con reuniones oficiales y encuentros vinculados con inversiones y negocios. Su paso mostró que la feria puede funcionar como puerta de entrada para agendas que exceden la promoción turística tradicional.

Scioli le concedió un lugar destacado y presentó su visita como una oportunidad para profundizar la relación bilateral. La presencia emiratí introdujo un eje que Argentina busca desarrollar: vincular el crecimiento turístico con inversiones, infraestructura y acuerdos económicos.

La estadía acotada dejó también una perlita de protocolo. Bin Touq Al Marri se retiró antes de que concluyera la ceremonia y Scioli salió detrás de él para acompañarlo.

La escena podía llamar la atención desde la platea, especialmente porque se produjo antes del cierre encabezado por Jorge Macri. Sin embargo, el movimiento respondió a la agenda diplomática del visitante y no fue interpretado como un desaire hacia el jefe de Gobierno.

Macri comenzó su intervención reconociendo a las autoridades presentes y mencionó al ministro emiratí, que acababa de retirarse. El gesto evitó cualquier lectura de tensión y mantuvo el tono institucional del acto.

Jorge Macri: “Si al turismo le va bien, a la Ciudad le va bien”

Después de una ceremonia extensa y atravesada por movimientos de protocolo, Jorge Macri quedó a cargo del cierre. El jefe de Gobierno avanzó con una definición que resumió el lugar que Buenos Aires pretende darle a la actividad: “Si al turismo le va bien, a la Ciudad le va bien”.

Macri sostuvo que los destinos ya no compiten únicamente con paisajes, edificios o atractivos históricos. La disputa está en la capacidad de crear experiencias, sostener una programación de eventos y ofrecer razones concretas para viajar durante todo el año. (Buenos Aires se posiciona como capital del turismo deportivo en Latinoamérica)

El jefe de Gobierno informó que Buenos Aires recibió 1,6 millones de turistas internacionales entre enero y julio, un 19% más que en el mismo período anterior, y proyectó superar los 2,75 millones al finalizar 2026.

Su lectura incorporó también una advertencia sobre la conectividad. Los turistas argentinos que viajan al exterior utilizan la misma capacidad aérea que permite ingresar visitantes extranjeros.

Por eso, sumar vuelos no garantiza automáticamente una mejora del receptivo si los nuevos asientos son absorbidos mayoritariamente por el turismo emisivo. La definición introdujo una mirada menos celebratoria sobre la apertura del mercado aerocomercial.

Macri defendió la inversión en el Autódromo, confirmó al MotoGP como una de las grandes apuestas deportivas de Buenos Aires y mantuvo abierta la expectativa por la Fórmula 1.

A esa agenda sumó el turismo religioso ante una futura visita del Papa León XIV, el desarrollo de eventos vinculados con la industria gamer y los alivios tributarios destinados a los prestadores turísticos.

El jefe de Gobierno estimó que la agenda de eventos podría dejar un impacto superior a US$ 970 millones y definió a la industria del entretenimiento como estratégica. Su concepción sobre el papel estatal también fue explícita: el Gobierno debe ordenar, invertir y generar condiciones para “potenciar la energía del privado”.

La carpa que validó una apuesta de Andrés Deyá

La carpa utilizada para la apertura fue una de las decisiones más visibles de la última edición conducida por Deyá. La organización avanzó con una estructura de gran escala que permitió liberar mas metros expositivos.

FIT necesitaba demostrar que podía celebrar su edición 30 con una puesta en escena acorde con la dimensión alcanzada. Pero debía hacerlo en un contexto en el que destinos, provincias y empresas revisan sus presupuestos y exigen resultados sobre cada inversión. (Andrés Deyá (Faevyt): "Lo di todo. Hay que darles lugar a nuevas ideas")

El resultado terminó validando la decisión. Funcionarios, empresarios y dirigentes destacaron la amplitud del espacio, la ambientación y una gráfica que mantuvo a la edición 30 como identidad central de la ceremonia.

La estructura consiguió transmitir escala y respaldo institucional. Lo que podía convertirse en un punto débil de la organización terminó siendo uno de los aspectos más reconocidos de la apertura.

La carpa también deja una pregunta para la próxima conducción: hasta dónde puede crecer FIT y cómo lograr que cada inversión adicional se traduzca en más valor para expositores, compradores y destinos.

La familia acompañó la despedida de Andrés Deyá

La dimensión personal apareció cuando la familia de Deyá subió al escenario para sorprenderlo y entregarle un reconocimiento. Su mujer, sus padres, hijos y allegados acompañaron el cierre de cuatro años de gestión y aportaron uno de los momentos más emotivos de la ceremonia.

El homenaje complementó el balance institucional. Deyá había dedicado buena parte de su intervención a los resultados, al equipo que lo acompañó y a los dirigentes que lo precedieron.

La presencia de su familia permitió mostrar el costado personal de una función que implicó exposición, viajes y decisiones permanentes. Fue la despedida de una gestión antes de que FIT comience formalmente el ciclo encabezado por Barberis.

El desafío de FIT después de su edición 30

FIT terminó la apertura con convocatoria, reconocimiento internacional y capacidad para reunir al poder político. Sin embargo, su nueva conducción recibirá también preguntas que la puesta en escena no puede resolver por sí sola.

La feria deberá demostrar cómo convierte su masividad en ventas, qué retorno ofrece a quienes pagan por participar y de qué manera preserva su carácter federal cuando provincias y municipios encuentran crecientes dificultades para financiar grandes estructuras.

También tendrá que definir cuánto espacio concede al espectáculo, cómo integra la tecnología sin diluir el valor profesional y qué modelo de participación puede sostenerse frente al aumento de los costos.

La carpa, los más de 60 países, los visitantes y las citas comerciales muestran la dimensión alcanzada. El próximo paso no consiste solamente en crecer, sino en lograr que esa escala produzca más negocios, mayor representación y resultados comprobables.

Deyá se despidió reclamando que el turismo sea tratado como una fuerza económica. Barberis recibe ahora una responsabilidad más exigente: conseguir que FIT siga siendo el escenario donde esa fuerza no solo se proclama, sino que también se demuestra.