Durante décadas, Concordia construyó su posicionamiento turístico sobre el activo de sus aguas termales. Sin embargo, avanza ahora en una estrategia de diversificación que busca ampliar la estadía, reducir la dependencia de un único producto y captar nueva demanda. En ese camino, el vino emerge como uno de sus principales aliados. (Estancia Vigil, propuesta enogastronómica premium)
El destino de termas que encontró en el vino una nueva fuente de turistas
Con viñedos abiertos al público y el Tannat (uva de vino) como bandera, Concordia amplía su oferta más allá de las termas y capta turistas todo el año.
Concordia, vino y termas: viñedos, aguas termales, gastronomía y experiencias buscan atraer visitantes de mayor gasto y extender las estadías.
Con cinco viñedos abiertos al público, una creciente oferta de experiencias gastronómicas y el Tannat como cepa insignia, el destino entrerriano trabaja para consolidarse como uno de los nuevos referentes del enoturismo del litoral argentino. La apuesta no solo busca enriquecer la experiencia del visitante, sino también fortalecer la actividad turística durante todo el año.
Por qué Concordia apuesta al enoturismo
La diversificación de la oferta turística se convirtió en uno de los principales desafíos de los destinos argentinos. En un contexto de mayor competencia por el gasto turístico y de viajeros que buscan experiencias auténticas y personalizadas, la combinación de naturaleza, gastronomía y producción local gana cada vez más protagonismo.
Concordia decidió apoyarse en una actividad con raíces históricas en Entre Ríos para construir una nueva propuesta de valor. La vitivinicultura regional tuvo un importante desarrollo a fines del siglo XIX, sufrió décadas de interrupción y comenzó a recuperar terreno en los años noventa. Hoy, la ciudad busca transformar ese patrimonio productivo en un atractivo turístico capaz de complementar el tradicional producto termal.
“Concordia está viviendo un crecimiento muy interesante del enoturismo, con propuestas que combinan vino, naturaleza, bienestar y gastronomía regional. Hoy vemos un creciente interés de viajeros que buscan experiencias auténticas y un contacto más directo con la producción local”, destacó María Belén Schauvinhold, subsecretaria de Turismo de Concordia y presidenta ejecutiva del Ente Mixto Concordiense de Turismo.
El Tannat, la cepa que busca diferenciar a Entre Ríos
Si Mendoza tiene al Malbec como emblema, Concordia apuesta a construir identidad alrededor del Tannat. (Mendoza: el Bus Vitivinícola impulsa el enoturismo y abre camino al turismo cervecero)
Originaria del sudoeste francés, esta variedad llegó al litoral argentino de la mano de inmigrantes vascos a fines del siglo XIX. Con el paso del tiempo, se convirtió en una de las cepas más representativas de Uruguay, pero mantiene un fuerte vínculo con la región de Salto Grande y el norte entrerriano.
La estrategia turística busca precisamente capitalizar esa historia para ofrecer un producto con identidad propia dentro del competitivo universo del turismo del vino.
A diferencia de otros circuitos consolidados del país, el atractivo de Concordia radica en combinar la experiencia enológica con paisajes litoraleños, termas, bienestar y una fuerte impronta gastronómica vinculada a la producción regional.
Cinco viñedos y experiencias para un turismo de mayor valor agregado
El desarrollo del enoturismo local ya tiene actores concretos. Actualmente, cinco establecimientos reciben visitantes y forman parte de una ruta que conecta viñedos, bodegas y experiencias gastronómicas en el entorno de Salto Grande.
La propuesta excede ampliamente las degustaciones tradicionales. Los visitantes pueden participar de vendimias, realizar recorridos guiados por los viñedos, disfrutar de almuerzos campestres, compartir picnics entre las plantaciones, asistir a catas al atardecer y participar de experiencias de maridaje con productos regionales.
Los valores de estas actividades oscilan entre los $ 35 mil y los $ 55 mil por persona, dependiendo de los servicios incluidos.
Para el sector turístico, se trata de un segmento especialmente atractivo porque suele generar mayor gasto promedio, extender la permanencia de los visitantes y promover el consumo de servicios complementarios como gastronomía, alojamiento y actividades recreativas.
Vino sustentable: una nueva carta de presentación
Otro de los elementos que comienza a diferenciar a Concordia es la incorporación de criterios de sostenibilidad dentro de su desarrollo vitivinícola. (Entre Ríos potencia su oferta de turismo termal y cultural)
Entre los establecimientos que impulsan el crecimiento del sector se destacan Bodega 5 Generaciones, Finca Fénix, Bodega Robinson, Pampa Azul y Bodega Siandra Hermanos.
En particular, desde el organismo ponderaron que la Finca Fénix logró convertirse en el primer viñedo orgánico certificado de Entre Ríos bajo normativa USDA-NOP para su lote de Tannat, un reconocimiento que posiciona a Concordia dentro del creciente segmento de vinos sustentables.
“El vino se convirtió en un nuevo atractivo para descubrir Concordia desde otra mirada, integrando historia, producción regional y experiencias turísticas sostenibles. Es un segmento con enorme potencial para seguir creciendo”, sostuvo Schauvinhold.
Termas, vino y naturaleza: la estrategia de Concordia para atraer turistas durante todo el año
Lejos de concentrar su oferta exclusivamente en el verano o en los fines de semana largos, Concordia busca posicionarse como uno de los destinos más completos del Litoral argentino. La combinación de termas, gastronomía, naturaleza y experiencias vinculadas al vino forma parte de una estrategia orientada a ampliar la estadía promedio, diversificar la demanda y captar nuevos perfiles de viajeros.
La apuesta por el enoturismo no busca reemplazar el principal activo turístico de la ciudad, sino potenciarlo. Las termas continúan siendo el gran motor de la actividad, con tres complejos que ofrecen aguas provenientes del Acuífero Guaraní, propuestas de bienestar y alojamiento integrado. A ello se suman los paisajes del lago Salto Grande, la pesca deportiva, el turismo activo, los circuitos históricos y una gastronomía fuertemente vinculada a la producción citrícola y regional.
"Durante el invierno, esta combinación cobra especial relevancia", señalaron, para seguir: "Mientras los complejos termales de Concordia, Ayuí y Punta Viracho continúan liderando la demanda, la creciente oferta enoturística, las visitas guiadas, las experiencias gastronómicas, el turismo rural y las actividades al aire libre amplían las opciones para quienes buscan escapadas de corta distancia".
La estrategia apunta a integrar todos esos atractivos bajo una misma narrativa turística. El objetivo es claro: que quienes llegan por las termas encuentren nuevas razones para quedarse más tiempo, y que quienes buscan experiencias gastronómicas y enológicas descubran en Concordia mucho más que un destino de bienestar.
En un mercado donde la diferenciación resulta cada vez más importante, la ciudad apuesta a que la combinación de termas, vino, naturaleza y gastronomía se convierta en uno de los principales atributos para consolidar su crecimiento turístico y fortalecer su posicionamiento durante todo el año.
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