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Crisis de los hoteles alojamiento: cerró la mitad en Buenos Aires y el negocio lucha por sobrevivir

En 20 años, los hoteles alojamiento de la Ciudad pasaron de 170 a 85. La caída del consumo, los costos y el avance inmobiliario golpean al sector.

En pocas palabras

  • Hoteles alojamiento: la cantidad de establecimientos en la Ciudad de Buenos Aires se redujo a la mitad en 20 años, pasando de 170 a 85.
  • Crisis económica: la caída del consumo, mayores costos operativos y la menor rentabilidad golpean al sector, con concurrencia reducida.
  • Nuevas estrategias: los hoteles implementan cuotas, descuentos, reservas online y experiencias temáticas para sostener la demanda.
Resumen generado por Thinkindot AI

Por su parte, los establecimientos que permanecen abiertos enfrentan una combinación de menor demanda, mayores costos operativos y rentabilidad en retroceso.

Según datos aportados por empresarios del sector, hace 20 años funcionaban alrededor de 170 hoteles alojamiento en la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente quedarían apenas 85. La reducción refleja un fenómeno que excede la coyuntura económica: el cambio de los hábitos sociales, la pérdida de poder adquisitivo, el impacto de la pandemia y la presión inmobiliaria modificaron las condiciones de un negocio que durante décadas mantuvo una clientela relativamente estable.

Hoteles alojamiento: menos clientes, mayores costos y rentabilidad en caída

La contracción del sector no se limita a la cantidad de establecimientos. También alcanza a los ingresos y al consumo de quienes todavía utilizan sus servicios.

José Manuel Capelo, presidente de la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (Fadaph), había advertido en abril que la concurrencia a los albergues transitorios registraba una caída superior al 20% respecto de 2023.

En declaraciones recientes al portal BAE Negocios, el dirigente vinculó esa reducción con el deterioro del consumo general y las dificultades económicas de los hogares. Además, señaló que los establecimientos enfrentan mayores costos de personal y servicios públicos, mientras procuran evitar aumentos tarifarios que profundicen la pérdida de clientes.

"El deterioro es especialmente significativo en una actividad que necesita sostener una estructura operativa permanente, independientemente de la cantidad de habitaciones ocupadas", dijo, para agregar que la menor frecuencia de visitas y la reducción de los consumos adicionales afectan los ingresos. "Los gastos de mantenimiento, limpieza, personal y funcionamiento continúan condicionando los resultados", agregó. (La hotelería alerta por los costos, el consumo y la competencia desleal)

Franco Sakkal, empresario vinculado con los hoteles Jardines de Babilonia, Dissors y Summum, describió una situación similar. En declaraciones a iProfesional, aseguró que "los márgenes de rentabilidad de sus establecimientos cayeron un 35%", aunque el comportamiento de la demanda varía según cada propiedad.

En Jardines de Babilonia, la clientela retrocedió un 10%; en Dissors se mantuvo estable y en Summum aumentó un 5%. La diferencia revela que la crisis no impacta de manera uniforme, aunque obliga a los operadores a revisar permanentemente su estrategia comercial. iProfesional

Los hoteles apelan a cuotas, descuentos y reservas online para sostener la demanda

La respuesta empresarial comenzó a modificar la manera en que se comercializan los turnos.

Promociones 2x1, financiación con tarjetas, descuentos por compras anticipadas y beneficios durante los días de menor actividad forman parte de las estrategias implementadas para recuperar clientes.

En los establecimientos administrados por Sakkal, por ejemplo, se ofrecen turnos en tres cuotas y descuentos del 25% por la compra anticipada de cuatro estadías. También existen promociones especiales durante los días de menor concurrencia, mientras que las ventas online representan aproximadamente el 10% de su facturación.

La política comercial refleja una dificultad cada vez más visible: aumentar las tarifas para compensar los mayores costos puede provocar una reducción adicional de la demanda.

En Jardines de Babilonia, los valores de las habitaciones pasaron de un rango de $ 39.000 a $ 138.000 en abril a otro de $ 42.000 a $ 188.000 hacia noviembre, de acuerdo con el relevamiento de iProfesional.

Sin embargo, la existencia de habitaciones premium con valores elevados no implica que todo el público pueda absorber aumentos similares. (Inflación: hoteles y restaurantes frenan las subas, pero ya acumulan 24,5% en 2026)

El segmento de ingresos medios, históricamente relevante para los hoteles alojamiento, aparece como uno de los más sensibles al precio. Por eso, parte de la estrategia consiste en sostener tarifas competitivas y resignar márgenes para preservar la ocupación.

La digitalización también gana espacio. La posibilidad de seleccionar habitaciones, comprar turnos por anticipado y acceder a promociones desde internet empieza a transformar un negocio que tradicionalmente dependió de la concurrencia espontánea.

El cambio generacional que amenaza a los albergues transitorios

Pero el problema no se explica únicamente por la economía. Los hoteles alojamiento también enfrentan una transformación estructural en su demanda.

Durante décadas, estos establecimientos ofrecieron un espacio de privacidad difícil de encontrar en otros ámbitos. Sin embargo, los cambios culturales y una mayor aceptación de las relaciones de pareja dentro del hogar redujeron parte de esa necesidad, especialmente entre los consumidores más jóvenes.

A esa transformación se agrega la menor capacidad de gasto de las nuevas generaciones, que deben destinar una proporción creciente de sus ingresos a otras necesidades.

En este contexto, algunos establecimientos comenzaron a orientar sus propuestas hacia clientes mayores de 30 años; al tiempo que otros intentan recuperar al público joven mediante descuentos especiales y experiencias que trascienden el uso tradicional de las habitaciones.

El hotel Faraón, ubicado en las inmediaciones del estadio de Vélez Sarsfield, ofrece beneficios para consumidores de entre 18 y 25 años, y promociona espacios aptos para reuniones de pequeños grupos, sujetos a las condiciones del establecimiento.

Las habitaciones temáticas, los hidromasajes, la gastronomía y los ambientes especialmente diseñados forman parte de una estrategia orientada a transformar el servicio en una experiencia y no solamente en un espacio de alojamiento por horas. (Tendencias de viajes 2027: IA para desconectarse, hoteles a medida y el dilema de cuánto gastar)

El negocio inmobiliario también acelera el cierre de hoteles

La desaparición de establecimientos tiene otra explicación menos visible: el valor de los inmuebles que ocupan.

En determinados barrios porteños, los terrenos donde funcionan hoteles alojamiento se convirtieron en activos atractivos para desarrolladores inmobiliarios, especialmente cuando las dimensiones de las propiedades permiten construir edificios residenciales.

La ecuación coloca a muchos propietarios frente a una decisión empresarial: continuar operando un negocio con rentabilidad deteriorada o vender el inmueble y abandonar la actividad.

Entre los establecimientos históricos que dejaron de funcionar figuran Rampa Car, Paraíso Hollywood y Casablanca, cuyos cierres fueron vinculados con procesos de reconversión inmobiliaria.

El caso del hotel JJ, en la zona de Núñez, constituye otro antecedente. El establecimiento fue demolido y el terreno quedó destinado a un emprendimiento residencial. (Hoteles: cómo será el megaproyecto de 500 habitaciones y US$ 130 millones que transformará Palermo)

El fenómeno también alcanza a barrios con una larga tradición de albergues transitorios. En Flores, donde llegaron a concentrarse alrededor de 50 establecimientos, actualmente funcionaría menos de una docena, según el testimonio del fundador del periódico barrial Flores de Papel, Roberto D'Anna.

La presión inmobiliaria se suma a un obstáculo adicional: abandonar la actividad tampoco resulta sencillo. El cierre de un hotel puede implicar importantes desembolsos por indemnizaciones laborales, además de las obligaciones comerciales y financieras pendientes.

De esta manera, algunas empresas enfrentan dificultades tanto para continuar operando como para concretar una salida ordenada del negocio.

La Noche de los Telos, una respuesta comercial frente a la crisis

En medio de este escenario, más de 60 hoteles alojamiento de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano participarán el próximo 19 de noviembre de la primera edición de La Noche de los Telos, una iniciativa que busca estimular la demanda y recuperar consumidores. (Hoteles: llega la Noche de los Telos con 50% de descuento y suites agotadas)

La propuesta contempla descuentos del 50% en turnos adquiridos anticipadamente, con estadías extendidas de tres horas y comercialización a través de la plataforma TuEntrada.

La convocatoria, impulsada por Mauro Albarracín, representa también un cambio en la estrategia del sector: establecimientos que históricamente compitieron de manera individual se reúnen alrededor de una acción promocional conjunta.

Más allá de los descuentos, la iniciativa busca reposicionar a los albergues transitorios frente a nuevas generaciones y recuperar su presencia en los hábitos de consumo.

Sin embargo, el desafío es considerablemente más profundo que una campaña comercial.

La desaparición de la mitad de los hoteles alojamiento porteños en dos décadas expone una crisis que combina factores económicos, culturales e inmobiliarios. Mientras algunos empresarios invierten en modernización, tecnología y nuevas experiencias para sostener sus establecimientos, otros encuentran cada vez menos incentivos para continuar operando.

El interrogante es si la renovación comercial permitirá estabilizar la actividad o si la concentración del negocio y la desaparición de hoteles tradicionales seguirán transformando el mapa de este particular segmento del alojamiento en Buenos Aires.