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Hoteles: cómo el diseño y el paisaje definen la experiencia

Recorridos entre la selva, jardines interiores y vistas al Canal Beagle muestran cómo los hoteles incorporan el destino y la naturaleza al diseño y la gestión.

Esa relación también permite analizar cómo se construye la identidad de un alojamiento. Las vistas, los materiales y la naturaleza aportan elementos reconocibles, mientras que el mantenimiento de esos espacios y el uso de agua y energía llevan el vínculo con el entorno al terreno de la gestión.

Hoteles entre la selva y los jardines urbanos

En Loi Suites Iguazú, los puentes colgantes que conectan sectores del establecimiento convierten el desplazamiento entre espacios en parte del contacto con la selva de Iryapú. La vegetación acompaña los recorridos, rodea las piscinas y aparece en las vistas desde las habitaciones.

El interés del caso está en la función que adquiere el paisaje dentro de la organización del hotel: el huésped lo encuentra al trasladarse, permanecer en las áreas comunes y descansar. La experiencia del destino continúa dentro del alojamiento.

En Buenos Aires, Loi Suites Recoleta desarrolla otra relación con la naturaleza mediante un jardín interior de más de 400 m², según la información del establecimiento. Palmeras naturales, mobiliario de mimbre, mármol y una cubierta vidriada componen un espacio que incorpora vegetación y luz natural a la vida cotidiana del hotel.

Aquí, el diseño reúne áreas de encuentro y gastronomía alrededor del jardín. Los dos casos muestran soluciones distintas para dar protagonismo a la vegetación: recorrer un entorno selvático e introducir un espacio verde dentro de la trama urbana.

Materiales y vistas: la identidad del destino

En Los Cauquenes, en Ushuaia, el vínculo con el territorio se expresa a través de la madera de lenga, la piedra local y los ambientes orientados hacia el Canal Beagle y las montañas, de acuerdo con la descripción del establecimiento. (Hoteles más Verdes gana peso en la agenda DTI)

La elección de materiales y la disposición de los espacios permiten reconocer referencias fueguinas dentro del alojamiento. Las vistas adquieren una función concreta en la propuesta: acercan el paisaje a las habitaciones y a las áreas compartidas.

Para la hotelería, estos ejemplos permiten observar distintas formas de dar identidad a un producto mediante su ubicación y su diseño. La combinación es específica en cada caso: la selva misionera, un jardín en Recoleta o la costa del Beagle ofrecen puntos de partida diferentes para organizar la estadía.

Agua y energía: cómo se sostiene la propuesta

La integración visual con el entorno es una dimensión del proyecto. Su desempeño ambiental requiere examinar también la operación: consumos, insumos, residuos y resultados de las medidas implementadas. (Turismo sostenible: el 80% de los argentinos lo exige, pero casi la mitad no lo prioriza al viajar)

En Amérian Mendoza, por ejemplo, el establecimiento informa que utiliza agua ozonizada generada en el lugar para tareas de limpieza, con el objetivo de reducir el empleo de productos químicos y envases plásticos. El aporte de esta práctica debe evaluarse a partir de sus resultados; la información difundida no detalla porcentajes de reducción ni una comparación de consumos.

Los Cauquenes publica medidas como sensores de presencia en áreas de servicio, iluminación LED y ventanas dobles para optimizar la climatización. También dispone de una Memoria de Sustentabilidad 2025, que permite ampliar el análisis de su gestión más allá de las características del edificio.

Desde Loi Suites Recoleta, su gerenta general, Gabriela Giancristofaro, sostiene que la sustentabilidad debe integrarse a las decisiones diarias sobre los recursos, el equipo de trabajo y la relación con el barrio. Su planteo incorpora una dimensión que atraviesa los distintos casos: la continuidad entre el espacio que se ofrece al visitante y las prácticas necesarias para gestionarlo.

Enoturismo: el paisaje también es producción

En las bodegas, la relación con el entorno suma una particularidad: el paisaje que se visita forma parte de la actividad productiva.

En San Patricio del Chañar, Neuquén, Bodega Malma informa que utiliza riego por goteo automatizado para adecuar el suministro de agua a las necesidades de sus viñedos y a las condiciones de la región.

El caso amplía la mirada sobre la experiencia turística. Los viñedos forman parte del atractivo para el visitante y, al mismo tiempo, requieren decisiones de manejo del agua y del suelo. Para los establecimientos que incorporan el paisaje a su propuesta, su conservación también forma parte de la gestión del producto.