La Ciudad de Buenos Aires modificó el marco normativo que regula la actividad de los guías de turismo y eliminó la obligatoriedad de inscripción ante el Ente de Turismo de la Ciudad (EnTur) para los guías locales y temáticos. La norma marca un giro en la política de regulación turística porteña
Ciudad de Buenos Aires elimina el registro obligatorio para guías de turismo y redefine la regulación
Ciudad de Buenos Aires simplifica el régimen para guías de turismo. Se reducen trámites, pero abren interrogantes sobre control y competitividad.
Special Tours y Ávoris Travel School han puesto en marcha Next Gen Guides 2026, un programa que comenzará el 16 de marzo en Madrid.
La decisión, aprobada en la Legislatura porteña en el marco de la Ley de Simplificación N.º 6.779, altera el esquema vigente desde la sanción de la Ley 1.264. A partir de ahora, los profesionales con título habilitante podrán ejercer sin tramitar credencial ni registro previo ante el organismo oficial.
De esta manera, la única categoría que mantiene la exigencia de inscripción es la de guía de sitio, vinculada a espacios específicos como museos o monumentos.
El Gobierno porteño enmarca la medida dentro de una estrategia más amplia de desregulación administrativa, con el argumento de facilitar el acceso al mercado laboral y reducir cargas burocráticas. (Buenos Aires frente al desafío europeo: la hoja de ruta turística que plantea Jorge Macri para sumar turistas)
Qué cambia en la práctica para los guías de turismo
El punto central de la reforma es que el título académico pasa a ser suficiente para ejercer.
El Estado deja de funcionar como instancia adicional de validación operativa y elimina un trámite que implicaba tiempos de espera, presentación de documentación y renovación periódica.
En términos formales, no se suprime la exigencia de formación. Sin embargo, sí se reduce la capacidad del ente regulador para concentrar información sectorial, actualizar bases de datos profesionales y ejercer un control sistemático sobre la actividad.
Impacto para agencias y operadores
Para agencias de viajes receptivas y operadores turísticos, la simplificación puede traducirse en mayor oferta de guías disponibles y menor fricción administrativa en la contratación. Esto podría facilitar la incorporación de nuevos perfiles especializados -particularmente en nichos temáticos- y aportar flexibilidad en temporadas de alta demanda.
Sin embargo, también introduce un nuevo escenario competitivo. Sin registro obligatorio, el mercado podría ampliarse rápidamente, lo que obliga a las agencias a reforzar sus propios mecanismos de selección y verificación profesional.
En un contexto donde el turismo receptivo internacional en Argentina atraviesa tensiones por tipo de cambio y competitividad regional, la calidad del servicio vuelve a ser un diferencial estratégico. La eliminación de controles formales podría abrir el debate sobre cómo se garantizarán estándares homogéneos en la experiencia del visitante. (El acuerdo con Iberia que reposiciona a Buenos Aires en Europa)
Ciudad de Buenos Aires, desregulación y modelo turístico
La medida se inscribe en una tendencia más amplia de reducción regulatoria que atraviesa distintos sectores económicos. En el caso del turismo, el equilibrio es delicado: simplificar puede dinamizar el empleo, pero también exige responsabilidad privada y mayor profesionalización interna.
Buenos Aires compite en el segmento urbano-cultural con otras capitales de la región que mantienen sistemas formales de habilitación y certificación. En ese escenario, el desafío no será solo reducir trámites, sino sostener la reputación del destino.
La Ciudad apuesta a que menos burocracia impulse más actividad. El mercado, en cambio, deberá demostrar que la apertura no deriva en dispersión ni en pérdida de estándares. El impacto real no se medirá en el Boletín Oficial, sino en la experiencia del turista.

