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Agentes de viajes en pie de guerra por el cierre de accesos a la pingüinera en Península Valdés

Cierre de caminos a la pingüinera desata reacción de agencias de viajes de Puerto Madryn, que advierten pérdidas, cancelaciones y exigen una solución urgente.

En pleno verano, las agencias de viajes de Chubut entraron en pie de guerra por el cierre de los accesos a la pingüinera y a la boca de Caleta Valdés, en Península Valdés. La medida, impulsada por propietarios privados, afecta excursiones clave de la temporada alta y generó un fuerte conflicto con impacto directo en la actividad turística.

La decisión de bloquear los caminos internos que conducen a dos de los puntos más emblemáticos del área natural protegida tomó por sorpresa al sector turístico. Agencias, guías y operadores denuncian que la medida se aplicó de manera unilateral, sin previo aviso y cuando la demanda se encuentra en su punto más alto.

Aunque no se trate de la única pingüinera en la región, desde el sector advierten que el cierre no solo genera cancelaciones y reprogramaciones, sino que también daña la previsibilidad del destino, en un momento clave para la economía de Puerto Madryn y Puerto Pirámides.

Cabe recordar que los miradores fueron "públicos" durante más de 20 años. Si bien aunque no existe una documentación que acredite o habilite a decir que los propietarios del terrenos cedieron este espacio a la Provincia para que, haga junto con la Administradora esos miradores, hasta hoy, siempre, hubo un acuerdo tácito entre la familia Ferro y el gobierno provincial.

Las agencias de viajes con la guardia alta

Las empresas de turismo fueron las primeras en manifestar públicamente su malestar. Santiago Sussanich, presidente de la Aavyt Península Valdés, aseguró que los accesos clausurados forman parte de circuitos históricos, utilizados durante más de 25 años como parte central de la experiencia Península Valdés.

“Estamos en pie de guerra porque esto nos deja sin producto en plena temporada. Son lugares que se visitan hace décadas y que hoy quedan cerrados de un día para el otro”, afirmó en diálogo con Jornada Radio. (Balnearios contra el municipio de Pinamar por un "impuestazo" del 66% en pleno verano)

El conflicto escaló cuando trascendió que la apoderada de la familia Ferro, Susana Cereijo, exigió el pago de un canon cercano a los US$ 7.000 para permitir el ingreso a los caminos. “Ese monto es imposible de absorber y no tiene justificación. No hay servicios ni infraestructura asociados”, agregó.

Asimismo, y en adelantó de este medio, Sussanich comentó que presentarán un recurso de amparo para que se habilite ese espacio como un lugar de uso público.

A su turno, Santiago Arnoldi, vicepresidente de la Administradora de Península Valdés, describió que se trata de "una situación bastante triste", y reprochó que no se respetaron los tiempos de las negociaciones que tenían.

"Las charlas se habían iniciado a mediados de 2025 para buscar alternativas para mejorar sectores de Península Valdés. Durante las negociaciones, Cereijo siempre tuvo una postura muy intransigente”, señaló en dialogo con Diario Jornada, y puntualizó: "Ella quiere cobrar un alquiler pero por el monto solicitado es inviable".

Excursiones canceladas y turistas afectados

El impacto del cierre se siente de manera inmediata en la operatoria diaria. En conversaciones con dicho medio, Leticia Benítez, expresidenta de la Cámara de Turismo de Chubut, manifestó que varias excursiones ya debieron ser canceladas o modificadas, incluso con turistas que ya se encuentran en destino.

“La gente viene a Península Valdés para ver pingüinos y orcas. Hoy no podemos llevarlos a dos de los puntos más importantes del circuito”, señaló, para explicar: "El problema no está en estos dos miradores. Ella (Cereijo) presentó tres puntos para continuar abierto y donde dos fueron aprobados. El único punto que no se no se aceptó fue el pedido de US$ 7 mil de canon para poder acceder a esos lugares”.

A su vez, enfatizó que esta situación también afecta a operadores que trabajan con cruceros internacionales, cuyos pasajeros suelen realizar excursiones de medio día a estos sectores del área protegida, lo que agrava el impacto económico. (Verano con alta ocupación hotelera y los matices del uso político de los datos que celebró Milei)

Un conflicto que estalla en el peor momento del verano

El cierre de los accesos ocurre en el peor escenario posible para el sector: enero, con destacada ocupación y fuerte dependencia de los ingresos de la temporada para sostener el resto del año.

Los agentes de viajes advierten que cada día sin acceso representa pérdidas económicas que no se recuperan, especialmente para pequeñas y medianas empresas, guías independientes y transportistas turísticos.

Natalia Curín, guía de turismo habilitada en Península Valdés, cuestionó el monto exigido por los propietarios y pidió que se garantice el acceso. “La dueña está pidiendo US$ 7.000 dólares para sacar el alambrado, cuando los turistas ya pagan la entrada al área protegida”, criticó.

Por otra parte, los empresarios y profesionales alertan que la imposibilidad de acceder a estos puntos obliga a concentrar visitantes en otros sectores de la reserva, generando sobrecarga operativa y posibles impactos ambientales.

Reclamos al Estado y pedido de intervención judicial

Ante la falta de una solución inmediata, agencias y guías insisten en que el cierre vulnera el interés público en un área natural protegida, y reclamaron la intervención de la Justicia y del Gobierno provincial. (Los datos que incomodan a Scioli: cuando medir el turismo se vuelve político)

Desde el Ejecutivo provincial, la subsecretaria de Conservación y Áreas Protegidas, Nadia Bravo, aseguró que la Provincia mantuvo diálogo con los propietarios y que estuvo dispuesta a acompañar un proyecto turístico privado de la familia Ferro.

Siempre estuvimos dispuestos a acompañar un desarrollo turístico, incluso con incentivos y exenciones, pero no hubo acuerdo”, afirmó.

La funcionaria remarcó que el Gobierno respeta el derecho a la propiedad privada, aunque trabaja en alternativas para diversificar la oferta turística dentro de Península Valdés y reducir la dependencia de accesos que atraviesan campos privados.

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