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Cuando fallan los vuelos: Flybondi y la fragilidad de la conectividad alteran el turismo en Puerto Madryn

Cancelaciones y reprogramaciones de vuelos de Flybondi reavivan el debate sobre la conectividad aérea en Puerto Madryn. Empresarios en pie de guerra.

La conectividad aérea volvió a quedar en el centro de la escena en Puerto Madryn, luego de una serie de cancelaciones y reprogramaciones de vuelos operados por Flybondi, que afectaron el normal movimiento de pasajeros en plena temporada de verano.

Si bien el foco inmediato está puesto en los servicios operados por la compañía low cost, desde el sector turístico coinciden en que el escenario revela un problema más profundo: la vulnerabilidad estructural del acceso aéreo a los destinos regionales.

En un contexto de alta dependencia del transporte aéreo, cada alteración en la operatoria genera efectos que van mucho más allá del día puntual.

Desde la Cámara de Turismo de Puerto Madryn advierten que la irregularidad en los vuelos condiciona la planificación, eleva los costos operativos y deteriora la experiencia del viajero, con consecuencias directas sobre la competitividad del destino.

“La gente está cansada”: el desgaste del pasajero y del destino

El malestar del sector quedó reflejado en las declaraciones de Saúl Cruz, integrante de la Cámara de Turismo local, quien en diálogo con el programa El Quinto Poder, por #LA17, describió con crudeza el impacto de las cancelaciones. (La ANAC sancionaría a Flybondi por las cancelaciones)

La gente está cansada. Cuando un vuelo se cancela, no es solo un cambio de horario: se cae una cadena completa de servicios”, señaló Cruz, al advertir que el problema ya no se limita a episodios aislados, sino que comienza a afectar la percepción del destino.

Según explicó, cada cancelación obliga a rearmar traslados, excursiones, reservas hoteleras y actividades previamente contratadas, generando tensiones operativas y un desgaste creciente tanto en los pasajeros como en los prestadores turísticos.

Costos ocultos y daño reputacional

Más allá del impacto inmediato, desde la gremial empresaria también pusieron el foco en una consecuencia menos visible pero más profunda: el daño reputacional. “El turista no distingue si el problema es de la aerolínea o del destino. Para él, el viaje empieza cuando compra el pasaje, no cuando llega”, remarcaron.

Esa percepción, advierten los empresarios, puede condicionar futuras decisiones de viaje. En destinos intermedios como Puerto Madryn, donde el transporte aéreo es clave para sostener el flujo turístico, la falta de previsibilidad se traduce en una pérdida de confianza difícil de revertir.

Puerto Madryn y un modelo de vuelos en tensión

Las declaraciones del dirigente empresarial reabren un debate más amplio sobre el modelo de conectividad aérea vigente.

La concentración de la oferta y la escasez de alternativas amplifican el impacto de cada falla operativa y dejan al destino expuesto a decisiones empresariales que no siempre contemplan la dinámica turística local.

“El precio bajo sirve si el vuelo sale. Si no, el costo lo termina pagando todo el destino”, sintetizó Cruz, al señalar que la competitividad no puede medirse únicamente en tarifas, sino también en regularidad y cumplimiento. (Flybondi fue la aerolínea con más vuelos cancelados en 2025)

Conectividad aérea: una agenda que no admite más postergaciones

El escenario actual vuelve a instalar una discusión de fondo para el turismo argentino: la conectividad aérea no puede seguir siendo una variable incierta para los destinos regionales. Para el empresariado de Puerto Madryn, garantizar vuelos regulares y confiables es una condición básica para sostener el desarrollo turístico.

Cuando los vuelos fallan, el impacto excede a una aerolínea o a un pasajero. Afecta a la cadena turística, a la imagen del destino y a su proyección futura.

En ese contexto, la fragilidad de la conectividad aérea deja de ser un problema operativo para convertirse en un desafío estratégico que requiere respuestas estructurales.

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