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Aeroparque: aerolíneas cuestionan la falta de previsión detrás del cierre que afectará 900 vuelos

Jurca respaldó las obras en Aeroparque, pero advirtió que la escasa anticipación del cierre obligará a las aerolíneas a reprogramar más de 900 vuelos.

Si bien las compañías aéreas respaldan las inversiones previstas para mejorar la infraestructura, cuestionan la escasa anticipación con la que se comunicó una medida que impactará sobre más de 900 vuelos y unos 115.000 pasajeros.

El planteo fue formalizado por la Cámara de Compañías Aéreas en Argentina (Jurca), entidad que nuclea a los principales operadores del mercado local e internacional, luego de que Aeropuertos Argentina confirmara que el aeropuerto metropolitano permanecerá cerrado entre el 25 y el 27 de agosto para realizar tareas de mantenimiento preventivo sobre la pista.

Las aerolíneas apoyan las obras, pero cuestionan la planificación

Lejos de rechazar los trabajos, las compañías reconocen que las intervenciones son necesarias para preservar los estándares de seguridad operacional y acompañar el crecimiento del tráfico aéreo. Sin embargo, consideran que una medida de semejante impacto debería haberse comunicado con mayor antelación.

Desde Jurca señalaron que la industria aerocomercial trabaja con cronogramas de planificación de largo plazo y que cualquier alteración en la operación requiere meses de preparación previa.

"La escasa anticipación con la que se dispuso el cierre temporal de Aeroparque genera una perturbación significativa en la programación de vuelos y en la experiencia de los pasajeros", indicaron desde la entidad.

Para las compañías, el problema no es la obra en sí misma sino la falta de previsibilidad para gestionar sus consecuencias operativas y comerciales.

Reprogramar un vuelo implica mucho más que cambiar un horario

Detrás de los casi 900 vuelos afectados existe una compleja ingeniería operativa que rara vez es visible para el pasajero.

La reprogramación de una operación obliga a reasignar aeronaves, modificar turnos de tripulaciones, redefinir servicios de asistencia en tierra, reorganizar posiciones de estacionamiento, actualizar sistemas de reservas y coordinar nuevamente conexiones nacionales e internacionales.

A eso se suma la necesidad de informar a miles de pasajeros, gestionar cambios de itinerario y absorber costos adicionales derivados de las modificaciones. (Aeropuerto de La Plata: impulsan el regreso de los vuelos y lo proyectan como alternativa para Buenos Aires)

Por ese motivo, las aerolíneas sostienen que los cierres programados requieren procesos de coordinación más extensos para minimizar cancelaciones, evitar perjuicios comerciales y preservar la experiencia de viaje.

La situación también impactará sobre agencias de viajes, operadores turísticos y empresas de asistencia al viajero, que deberán acompañar los procesos de reprogramación y responder consultas de pasajeros afectados.

Ezeiza deberá absorber parte de la operación

Otro de los puntos planteados por Jurca está vinculado con la capacidad del sistema aeroportuario para absorber el volumen de operaciones que dejará de recibir Aeroparque durante los días de cierre.

La alternativa natural será el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, que deberá concentrar buena parte de los vuelos trasladados temporalmente desde la terminal porteña.

Desde la entidad solicitaron que las autoridades garanticen la disponibilidad de infraestructura, servicios y recursos necesarios para sostener la operación sin afectar la calidad del servicio ni generar nuevas demoras.

La preocupación no resulta menor si se considera que Aeroparque se ha consolidado como uno de los principales centros de conectividad del país, concentrando buena parte del tráfico doméstico y regional.

Una discusión que trasciende las obras de Aeroparque

La controversia vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente dentro de la industria aérea argentina: la necesidad de coordinar con mayor anticipación las intervenciones sobre infraestructura crítica. (Así será el nuevo Aeroparque tras una inversión de US$ 85 millones)

En el sector recuerdan que la programación aérea se diseña con varios meses de anticipación y que decisiones adoptadas sobre la marcha generan costos adicionales difíciles de absorber.

Del otro lado, Aeropuertos Argentina sostiene que la intervención resulta indispensable para garantizar la seguridad operacional y forma parte de un plan de inversión de US$ 85 millones que contempla la renovación de la pista, ampliaciones en áreas de embarque nacional e internacional, incorporación de tecnología para agilizar procesos y mejoras en la experiencia del pasajero.

Más allá de la discusión puntual, el episodio expone la tensión entre dos objetivos que la industria considera igualmente necesarios: invertir en infraestructura para sostener el crecimiento del mercado y ofrecer previsibilidad para que las compañías puedan planificar sus operaciones sin sobresaltos.