El Gobierno nacional puso sobre la mesa un proyecto ambicioso para el norte argentino: avanzar en la creación de un aeropuerto internacional en Cafayate con el objetivo de captar turismo desde Brasil. La iniciativa, impulsada por el secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli, busca posicionar al destino en el mapa internacional, pero también abre interrogantes sobre su sustentabilidad.
El plan de Scioli para que Cafayate tenga vuelos internacionales desde Brasil
Daniel Scioli promueve un aeropuerto internacional en Cafayate para atraer turistas de Brasil, pero el sector advierte por demanda, costos y viabilidad.
El plan de Daniel Scioli busca conectar Cafayate con Brasil, mediante vuelos internacionales directos.
La propuesta se inscribe en el esquema de “cielos más abiertos” que promueve la gestión de Javier Milei, orientado a descentralizar la conectividad aérea, fomentar rutas punto a punto y fortalecer el turismo receptivo en el interior del país.
En ese marco, Cafayate aparece como un caso testigo: un destino consolidado desde lo turístico, pero aún marginal en términos aerocomerciales.
El anuncio se dio en la Casa de Salta, donde se realizó el lanzamiento oficial de la campaña turística. Allí, Scioli dijo que Salta “es un destino emblemático de Argentina ” y agregó: "Existe una decisión de trabajar de manera articulada con la provincia para avanzar en una infraestructura aeroportuaria que podría marcar un antes y un después en la conectividad del Valle Calchaquí".
Cafayate: un destino fuerte, con una limitación estructural
La localidad de Salta logró en los últimos años posicionarse como uno de los polos más atractivos del turismo enológico argentino, con una oferta que combina bodegas, paisajes y experiencias culturales.
Sin embargo, su principal limitante sigue siendo el acceso: hoy depende del aeropuerto de la ciudad capital, y de un traslado terrestre de casi tres horas, lo que condiciona su competitividad frente a otros destinos. (El plan del Gobierno para el turismo)
La construcción de una terminal internacional propia buscaría revertir ese escenario y permitir la llegada directa de turistas extranjeros, especialmente desde Brasil. Pero en el sector aerocomercial advierten que el desafío no es la infraestructura en sí, sino la generación de una demanda constante que justifique operaciones regulares durante todo el año.
Brasil en la mira y el antecedente de Mendoza
El foco en el mercado brasileño responde a una lógica clara: es el principal emisor de turistas hacia Argentina y uno de los que mejor responde a la conectividad directa. La estrategia oficial apunta a reducir escalas, acortar tiempos de viaje y captar un perfil de visitante de mayor gasto.
El antecedente más cercano es Mendoza, donde los vuelos directos desde Brasil lograron consolidar la demanda en torno al turismo del vino.
Sin embargo, la comparación también marca una diferencia clave: mientras Mendoza cuenta con una escala de oferta y volumen que sostiene la conectividad, Cafayate enfrenta el desafío de operar en un mercado más acotado y con marcada estacionalidad.
Entre la obra y la operación: la discusión de fondo
El anuncio reaviva un debate recurrente en el sector: la diferencia entre construir infraestructura y garantizar operación efectiva. En los últimos años, varios aeropuertos del interior mostraron niveles de utilización por debajo de su capacidad, justamente por la falta de rutas sostenibles. (Aeropuerto de El Palomar sigue abierto, pero sin vuelos: las aerolíneas no lo eligen)
En ese contexto, el proyecto de Cafayate pone el foco en una variable crítica: la articulación entre el sector público y privado. Sin acuerdos concretos con aerolíneas, incentivos competitivos y una estrategia comercial integrada con operadores turísticos y bodegas, el riesgo es que la iniciativa quede limitada a una apuesta de alto impacto político pero con dificultades para consolidarse en el tiempo.
Un proyecto alineado con el nuevo esquema aerocomercial
Más allá de sus desafíos, la propuesta refleja el cambio de enfoque que impulsa el Gobierno en materia de aviación. La desregulación del mercado, la apertura a nuevas rutas y el impulso a aeropuertos regionales forman parte de una estrategia que busca dinamizar el turismo receptivo sin depender exclusivamente de los grandes hubs.
En ese marco, Cafayate sintetiza tanto el potencial como las tensiones del modelo: un destino con fuerte atractivo internacional que busca dar el salto en conectividad, pero que todavía debe demostrar que puede sostenerlo en términos comerciales.
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