El gobierno de Javier Milei insiste en que el Aeropuerto de El Palomar está disponible, pero el mercado parece haber tomado otra decisión: no usarlo. El subsecretario de Transporte Aéreo, Hernán Gómez, aseguró que “nunca estuvo cerrado” y que se ofrece a las aerolíneas, aunque hoy ninguna compañía muestra interés en operar allí.
Aeropuerto de El Palomar sigue abierto, pero sin vuelos: el Gobierno lo impulsa y las aerolíneas no lo eligen
Gobierno asegura que el aeropuerto de El Palomar “nunca estuvo cerrado”, pero las low cost no quieren volver. El problema ya no es político, sino comercial.
Aeropuerto de El Palomar: el Gobierno impulsa los vuelos desde la términal aérea, pero las aerolíneas evitan.
Lejos de un problema normativo, el caso expone una tensión más profunda: la infraestructura puede estar habilitada, pero eso no garantiza competitividad ni demanda en un mercado cada vez más exigente.
En ese contexto, El Palomar reaparece como un caso testigo del nuevo escenario aerocomercial argentino, donde las decisiones ya no pasan por la política sino por la rentabilidad.
El Palomar: abierto en los papeles, fuera del radar de las aerolíneas
“Para nosotros nunca estuvo cerrado”, afirmó Gómez durante el Summit de LN+, al referirse a la situación del aeropuerto. Según explicó, El Palomar cuenta con personal operativo y fue ofrecido a distintas aerolíneas que evaluaron desembarcar en el país.
Sin embargo, ninguna avanzó. El dato es elocuente: el principal obstáculo no es regulatorio ni administrativo, sino comercial. En un mercado más competitivo, las compañías priorizan eficiencia, costos y demanda antes que cualquier otra variable. (Ranking de vuelos en el verano: suben las cancelaciones y cae la puntualidad)
Las low cost cambiaron de estrategia y redefinieron el mapa
El punto de quiebre se explica, en gran medida, por la propia evolución de las aerolíneas low cost. Flybondi y JetSmart, que en su momento impulsaron el desarrollo de El Palomar, hoy operan desde Aeroparque y Ezeiza.
La decisión no es menor. Responde a una lógica de negocio más madura, donde la conectividad, la accesibilidad y la infraestructura pesan más que los costos operativos iniciales que ofrecía el aeropuerto.
Así, lo que alguna vez fue una ventaja competitiva -operar desde una terminal alternativa- perdió relevancia frente a un ecosistema aeroportuario más eficiente y alineado con la demanda.
Infraestructura y escala: los límites de un modelo que quedó atrás
El propio Gómez reconoció que el desafío es “rediseñar conceptualmente” El Palomar, una definición que deja entrever que el modelo original quedó desactualizado.
Pensado para operaciones low cost con aeronaves de mayor porte, el aeropuerto hoy enfrenta limitaciones estructurales frente a Aeroparque y Ezeiza, tanto en infraestructura como en servicios y escala operativa.
En la práctica, esto se traduce en menor atractivo para las aerolíneas y también para los pasajeros, en un contexto donde la experiencia de viaje y la conectividad pesan cada vez más en la elección.
Una posible reconversión con más dudas que certezas
Ante la falta de interés de las compañías, el Gobierno comienza a explorar una redefinición del rol de El Palomar. La alternativa que aparece en el horizonte es su reconversión como aeropuerto orientado a la aviación regional, con aeronaves más pequeñas y operaciones específicas.
Sin embargo, el desarrollo de ese segmento en Argentina todavía es incipiente. Más allá de casos puntuales como Humming Airways, no existe hoy una masa crítica que permita proyectar un crecimiento sostenido en ese nicho.
La incógnita, entonces, es si esa reconversión puede convertirse en una oportunidad real o si se trata de una salida teórica frente a la falta de demanda. (Río Negro apuesta a Brasil y busca repetir el récord de vuelos para el invierno en Bariloche)
Cielos abiertos y expansión: el contexto que explica el cambio
En paralelo, Gómez defendió los avances en la política de cielos abiertos y desregulación del sector. Según detalló, los acuerdos firmados permitieron sumar más de 270 nuevas frecuencias en la región y mejorar la conectividad federal.
También destacó la apertura del negocio de rampa y la incorporación de nuevos operadores en aeropuertos del interior, en línea con un modelo que busca mayor competencia e inversión.
En ese marco, el crecimiento del sistema aerocomercial aparece como la principal apuesta oficial, aunque no necesariamente garantiza la reactivación de todos los aeropuertos disponibles.
El Palomar, síntoma de un cambio de paradigma
El caso de El Palomar resume, en definitiva, el cambio de lógica que atraviesa la aviación argentina.
Si en el pasado su desarrollo estuvo impulsado por decisiones políticas, hoy el factor determinante es el mercado. Las aerolíneas eligen dónde operar en función de rentabilidad, eficiencia y demanda.
En ese escenario, no alcanza con tener un aeropuerto abierto: debe ser competitivo. Y, al menos por ahora, El Palomar no logra cumplir con esa condición.
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