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Más pasajeros, peor servicio: qué pasó con los vuelos en el fin de semana largo

El fin de semana largo tuvo más vuelos y turistas, pero cayó la puntualidad y se duplicaron las cancelaciones. Aeropuertos y aerolíneas bajo observación.

El sistema aerocomercial argentino registró una caída en sus principales indicadores operativos durante el fin de semana largo por el Día de la Memoria. En un contexto de alta demanda, la puntualidad global se redujo y las cancelaciones de vuelos se incrementaron, reflejando una menor capacidad del sistema para absorber picos de actividad sin afectar la calidad del servicio.

Según datos de la consultora Adventus, este deterioro refleja una menor capacidad del sistema para absorber picos de actividad sin afectar la calidad del servicio.

En la práctica, la degradación operativa se tradujo en más demoras, reprogramaciones y servicios suspendidos, impactando directamente en la experiencia de los pasajeros durante uno de los momentos de mayor movimiento turístico del año.

Más movimiento en los aeropuertos, pero menos vuelos en horario

De acuerdo con el informe, el aumento de la demanda quedó reflejado en la cantidad de operaciones. Sin embargo, el dato que define lo que ocurrió es otro: la puntualidad volvió a caer.

Durante el fin de semana XXL, solo el 78,60% de los vuelos llegó en horario, por debajo del 80,98% registrado un año antes. La diferencia puede parecer menor, pero en un sistema de alta rotación implica miles de pasajeros afectados. (El plan de Scioli para que Cafayate tenga vuelos internacionales desde Brasil)

Al mismo tiempo, las cancelaciones se duplicaron. Pasaron del 1,17% al 2,65%, lo que se traduce en más vuelos que no despegaron y más viajes interrumpidos.

La tendencia es clara: a mayor movimiento, menor capacidad de respuesta.

Una brecha cada vez más visible entre las aerolíneas

El comportamiento de las compañías dejó al descubierto dos realidades bien distintas dentro del mercado local.

Aerolíneas Argentinas logró sostener el mejor desempeño relativo, con una puntualidad del 82,33% y una tasa de cancelaciones baja (0,44%), incluso en un contexto exigente.

En cambio, el segmento low cost volvió a quedar bajo presión.

JetSMART registró una puntualidad del 69,10%, con una caída significativa respecto a 2025. Pero el dato más crítico lo aportó Flybondi: su nivel de cancelaciones alcanzó el 12,64%.

"En la práctica, eso significa que uno de cada ocho vuelos no se operó durante el fin de semana largo", sintetizaron desde la consultora Adventus.

Cuando las demoras dejan de ser excepcionales

Más allá de los promedios, hubo situaciones que reflejan el nivel de disrupción. (La motosierra llegó a Flybondi: programa de retiros voluntarios y renegociación de contratos ACMI)

Del estudio, se desprende que un vuelo entre Puerto Madryn y Aeroparque acumuló más de 15 horas de demora. Otro, desde Asunción, superó las 10 horas; mientras que una ruta doméstica entre Buenos Aires y Córdoba registró casi 9 horas de retraso.

No son casos aislados. Son ejemplos de lo que ocurre cuando la operación se tensiona.

Para el pasajero, el impacto es directo: pérdida de conexiones, cambios de planes y mayor incertidumbre.

También en los vuelos internacionales hubo fallas

El deterioro operativo no se limitó al cabotaje.

En el segmento internacional, algunas compañías registraron niveles extremos de incumplimiento. Aerolíneas como Air Canada y Ethiopian Airlines no lograron operar vuelos en horario dentro de la muestra analizad; al tiempo que otras, como Boliviana de Aviación, mostraron niveles de puntualidad muy bajos.

El problema, así, no distingue fronteras.

El dato de fondo: el sistema no acompaña el crecimiento del turismo

El fin de semana XXL deja una conclusión que empieza a repetirse. El turismo crece. Los pasajeros están. Los aviones se llenan.

Pero el sistema no logra sostener ese volumen sin deteriorar el servicio. La ecuación es cada vez más evidente: más pasajeros no necesariamente significan mejor experiencia.