En realidad, no es algo nuevo: era algo esperable y que de hecho ya sucedió, cuando la empresa acumuló casi 700 episodios de cancelaciones y demoras en su primer año de vida. Una flota corta, aviones con muchos ciclos, una programación ajustada y capacidades de mantenimiento limitadas (ni siquiera tiene un mecánico por escala), producen una alineación ante la que cualquier novedad técnica de los aviones se transforma en una ola de cancelaciones y demoras. Esto ya sucedió y casi nunca dejó de pasar respecto de Flybondi, en los dos años que tiene de vida. Y no lo digo yo: las estadísticas de puntualidad de la ANAC, revelan que en el último trimestre de 2019, Flybondi exhibe una puntualidad del 79%, la más baja del mercado. Su promedio anual alcanzó el 78%.
Segundo aniversario en medio de una crisis operativa
La novedad vino por el lado del gobierno: la ANAC dispuso una inspección a la compañía. “A raíz del incidente de ayer, la Administración ordenó una inspección a los aviones de la empresa en El Palomar. Esta acción se enmarca en el programa de fiscalización que realizamos a todas las aerolíneas que operan en el país, según estándares de Seguridad Operacional de la OACI”.
La decisión se produjo luego de que el mismo avión, el Lima/Víctor-Hotel/Quebec/Yankee (LV-HQY), mostrara problemas técnicos con sus motores de modo reiterado en las últimas semanas. De hecho, la máquina protagonizó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Ezeiza, interrumpiendo un vuelo hacia Bariloche, que le valió ser inmovilizado por la Justicia. En concreto, el Juzgado Criminal y Correccional Nº2 de Lomas de Zamora.
Posteriormente, otro de los aviones presentó novedades técnicas que también produjeron cancelaciones, aunque la máquina logró ser rehabilitada.
Al cierre de esta edición, de un total de 13 operaciones diarias desde El Palomar para el viernes 7 pasado, Flybondi canceló un 50% de sus vuelos (seis), tanto arribos como partidas, perjudicando a destinos como Córdoba, Salta, Asunción, Bariloche y Trelew.
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