Mientras Javier Milei y Daniel Scioli destacan algunos indicadores de movimiento turístico, un informe privado advierte sobre un deterioro estructural del turismo receptivo e interno; así como una degradación institucional. (Obras en Ezeiza: alertan por vuelos cancelados y daño al turismo receptivo)
Turismo: las 5 señales de deterioro bajo Milei-Scioli
Un informe privado sobre la gestión Javier Milei - Daniel Scioli alerta por caída del turismo receptivo, menor gasto y menos derrame económico en destinos.
El trabajo elaborado por Sergio Castro advierte que, bajo la gestión de Daniel Scioli, el turismo se mueve más, pero genera menos rentabilidad.
Según el documento, los turistas gastan menos, permanecen menos tiempo y generan un menor derrame económico en los destinos argentinos.
Ese es el eje central de un informe elaborado por Sergio “Keko” Castro, secretario de Extensión y Enlace de Universidad Delta, director programático de Cedetur y exdirector nacional de Planificación y Desarrollo Turístico, que analiza la evolución de la actividad entre 2024 y 2026 e identifica ocho retrocesos estructurales del turismo argentino bajo la gestión libertaria.
Titulado “Turismo Argentino: el vía crucis de un sector que se desploma día a día”, el documento sostiene que la actividad enfrenta un deterioro sostenido en variables consideradas centrales para la economía turística: caída del receptivo, menor gasto real, reducción de estadías, crecimiento del emisivo y pérdida de competitividad internacional.
“Detrás del número de pasajeros en tránsito, el turista gasta menos y se queda menos noches”, resume el informe, elaborado sobre estadísticas del Indec, ETI, CAME y datos oficiales de la SecTur.
El derrumbe del turismo receptivo marca la gestión Milei-Scioli
El primer retroceso señalado en el informe apunta al turismo receptivo internacional. Según el trabajo, Argentina perdió competitividad para captar visitantes extranjeros durante los últimos dos años, incluso en un contexto regional donde otros destinos lograron sostener o ampliar su atractivo.
Los datos citados muestran:
- 581.600 turistas internacionales en diciembre de 2024, un 9,6% menos interanual.
- 479.600 visitantes en marzo de 2025, con una caída del 24%.
- Otro retroceso del 7,9% en diciembre de 2025.
Para Castro, el problema no pasa únicamente por la cantidad de arribos, sino por la capacidad de Argentina para posicionarse como un destino competitivo en términos de consumo, permanencia y generación de divisas.
Boom del turismo emisivo y salida de divisas
El deterioro del receptivo no aparece aislado. Para el informe, uno de los principales desequilibrios del mercado turístico argentino es el fuerte crecimiento del turismo emisivo, impulsado por el atraso cambiario y una mayor conveniencia relativa para viajar fuera del país.
Uno de los datos más contundentes aparece en enero de 2026:
- 1,76 millones de argentinos viajaron al exterior.
- Ingresaron 682 mil turistas extranjeros.
"La relación refleja un fuerte desbalance: por cada visitante internacional que llegó a Argentina, salieron del país 2,6 residentes argentinos", resumió.
El documento sostiene, además, que esta dinámica profundiza la salida de divisas y debilita el aporte del turismo receptivo a la economía nacional. (Turismo internacional: cae el emisivo en el arranque de 2026)
Más movimiento turístico, pero menos plata en los destinos
Uno de los conceptos más fuertes del informe es que el aumento del movimiento turístico ya no se traduce automáticamente en mayor derrame económico para los destinos.
A modo de ejemplo, Semana Santa 2026 aparece como uno de los ejemplos más claros:
- La cantidad de turistas creció 5,6%;
- pero el gasto total real cayó 18,9%;
- mientras que el gasto diario retrocedió 8,4%.
Según Castro, este comportamiento consolida un modelo de “turismo defensivo”, donde predominan escapadas más cortas, presupuestos ajustados y menor consumo en los destinos.
En plazas turísticas, la caída del gasto promedio ya empieza a impactar sobre hotelería, gastronomía, excursiones, recreación y comercios locales, especialmente en economías regionales altamente dependientes del turismo interno.
El turista viaja, pero se queda menos tiempo
La reducción de la estadía promedio aparece como otro de los indicadores críticos señalados por el informe.
Durante Semana Santa 2026 la permanencia promedio cayó a 2,6 noches, una baja interanual del 16,1%.
La tendencia también se observa en las temporadas de invierno:
- En 2024 la estadía media había sido de 4,5 días;
- mientras que en 2025 descendió a 3,9 días.
Cada noche menos de permanencia implica menos ocupación hotelera, menor consumo gastronómico y menos actividad para agencias, excursiones, comercios y prestadores turísticos. (Semana Santa expone el problema del turismo: más viajeros, menos ingresos y estadías más cortas)
La temporada de invierno perdió más de un millón de viajeros
El informe también pone el foco sobre el deterioro de los recesos invernales, especialmente en destinos de nieve, montaña y termalismo.
Los datos relevados muestran que:
- en 2023 viajaron 5,5 millones de turistas;
- en 2024 fueron 4,9 millones;
- y en 2025 la cifra cayó a 4,3 millones.
La pérdida acumulada ronda los 1,2 millones de viajeros en apenas dos temporadas.
Para el documento, el deterioro golpea especialmente a centros de esquí, parques de nieve, termas y localidades donde el invierno representa buena parte de la actividad económica anual.
"A esta altura -mayo del 2026- no existe ningún indicador concreto que permita anticipar un escenario distinto al de los últimos 26 meses. La falta de política de Estado traslada la esperanza, fundada en acciones o programas, al azar o los condicionantes externos. La caída del poder adquisitivo tanto por el aumento de costos inelásticos de las familias, combinada con salarios que pierden sistemáticamente contra la inflación, destruye el turismo interno. El horizonte es sombrío", dijo Castro.
Pérdida del rango ministerial y menor peso político
Entre los retrocesos mencionados, el informe también cuestiona la degradación institucional del turismo dentro del organigrama nacional.
El documento sostiene que el sector perdió capacidad de articulación presupuestaria y menor incidencia en áreas clave como Transporte, Economía, Infraestructura y Cancillería.
Según Castro, el turismo dejó de ocupar un lugar central dentro de la agenda de desarrollo económico federal.
Fragilidad aerocomercial y crisis operativa
El trabajo también menciona preocupaciones vinculadas al sistema aerocomercial, donde advierte sobre mayores índices de cancelaciones e impuntualidad durante períodos de alta demanda.
El informe sostiene que "la fragilidad operativa impacta sobre la experiencia de viaje, la previsibilidad comercial y la competitividad del mercado turístico argentino".
Incertidumbre sobre el turismo social
Por último, el documento cuestiona el escenario del turismo social y el futuro de complejos históricos como Chapadmalal y Embalse, que -según Castro- perdieron centralidad dentro de la política turística nacional. (Embalse: se derrumba el turismo social y la privatización aparece como salida)
Para el exfuncionario, el turismo dejó de ser concebido como una herramienta de desarrollo federal, integración y movilidad social.
Un debate que empieza a crecer dentro del sector
Más allá del posicionamiento político del informe, el documento vuelve a poner sobre la mesa una preocupación que empieza a crecer en distintos segmentos de la industria: el turismo argentino mantiene movimiento, pero pierde capacidad de generar consumo, divisas y derrame económico.
La discusión, sostienen empresarios y operadores del sector, ya no pasa únicamente por cuánta gente viaja. El verdadero desafío es cuánto consume, cuánto tiempo permanece y cuánto impacto económico logra dejar cada turista en los destinos.
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