La temporada de verano en la provincia de Buenos Aires deja señales de desaceleración que encendieron alertas en el sector turístico. El gobernador Axel Kicillof reconoció públicamente la caída en la afluencia de visitantes y advirtió que el menor nivel de consumo impactó en la economía regional y en la rentabilidad de los destinos costeros.
Provincia de Buenos Aires: Kicillof admite que 830 mil turistas dejaron de vacacionar
El verano en la provincia de Buenos Aires sufre una fuerte caída de visitantes, consumo y estadías. Kicillof lo vincula al deterioro del poder adquisitivo.
Temporada de verano con números en rojo: menos visitantes, consumo y estadías más cortas en la provincia de Buenos Aires.
Según datos oficiales, desde el 1° de diciembre ingresaron a los principales destinos bonaerenses alrededor de 6,6 millones de turistas, lo que representa una baja interanual cercana al 4,7%. En febrero, la caída se profundizó con retrocesos superiores al 7% respecto del mismo período del año anterior.
“Desde que asumió el nuevo gobierno nacional, más de 830 mil personas dejaron de veranear en nuestra provincia”, afirmó Kicillof durante una conferencia en la Costa Atlántica. El mandatario agregó que el escenario actual muestra “menos turistas, estadías más cortas y menor consumo”, una combinación que -según sostuvo-, afecta directamente al entramado productivo local.
Verano con menos turistas y menor gasto: presión sobre la rentabilidad
Más allá del cruce político, el dato estructural es el comportamiento del viajero. Operadores de Mar del Plata, Pinamar y Villa Gesell reconocen que la demanda se concentró en fines de semana y escapadas breves, con reservas de último momento y mayor sensibilidad al precio. (Provincia de Buenos Aires acusa a Scioli de recortar datos del Indec mientras caen las reservas turísticas)
“El problema no es el destino, sino el bolsillo. La demanda está condicionada por la pérdida de ingresos reales”, señaló el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, al reforzar el diagnóstico oficial.
Fuentes hoteleras admiten que la ocupación tuvo picos aceptables en enero, pero con tickets promedio más bajos y promociones agresivas para sostener volumen.
En gastronomía y recreación, la caída del consumo fue más marcada, lo que redujo márgenes en plena temporada alta. La retracción en operaciones con promociones y billeteras digitales también evidenció un ajuste en el gasto discrecional.
Turismo interno en tensión y competencia del emisivo
El desempeño bonaerense se da en un contexto nacional complejo. Mientras el turismo interno mostró señales de enfriamiento en varios destinos tradicionales, desde el orden de Kicillof puntualizaron que el turismo emisivo volvió a ganar dinamismo, con más argentinos viajando al exterior favorecidos por el tipo de cambio y ofertas aéreas.
En contraste, algunos destinos del interior lograron niveles de ocupación más estables, aunque con dinámicas similares de menor gasto promedio. Esto profundiza el debate sobre competitividad, estructura de costos y presión impositiva en la Costa Atlántica.
Para la provincia de Buenos Aires -que concentra uno de los mayores flujos turísticos del país durante el verano- cualquier variación en la demanda impacta de manera inmediata en empleo estacional, comercio y recaudación municipal.
Kicillof defendió la actividad como motor productivo y afirmó que “el turismo es trabajo argentino y desarrollo local”, insistiendo en la necesidad de sostener la demanda interna.
¿Una temporada débil o una advertencia estructural?
La gran incógnita para el sector es si la caída responde a un contexto macroeconómico coyuntural o si anticipa un cambio más profundo en el comportamiento del viajero argentino.
La fragmentación de las vacaciones y la búsqueda de escapadas cortas ya eran tendencias consolidadas. Sin embargo, la menor capacidad de gasto fue el rasgo distintivo de la temporada 2026.
Si el poder adquisitivo no se recupera y el turismo emisivo continúa creciendo, la Costa Atlántica enfrentará un desafío estructural: sostener volumen sin deteriorar precios ni rentabilidad.
Más que un verano flojo, el 2026 podría interpretarse como una advertencia temprana para el modelo del turismo interno. (Por el 'abandono' de Milei, la provincia de Buenos Aires sale a rescatar al turismo con créditos y promociones)
El verano de la provincia de Buenos Aires, en números
- 6,6 millones de visitantes desde el 1° de diciembre
- Caída interanual estimada: -4,7%
- Retroceso superior al 7% en febrero
- Más de 830 mil turistas menos respecto al verano anterior
- Estadías promedio más cortas
- Menor consumo en gastronomía y servicios
- Mayor presión promocional para sostener ocupación
Según el gobierno bonaerense la clave económica fue: menor poder adquisitivo + crecimiento del turismo emisivo = presión sobre volumen y márgenes.
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