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Guías de todo el país cruzan a Sturzenegger y advierten: "Desregular es un retroceso"

Asociaciones de guías de turismo de la Provincia de Buenos Aires, Tucumán, Salta, Córdoba y el ámbito académico defendieron la regulación y profesionalización.

El conflicto por la desregulación turística tomó escala nacional tras las declaraciones del ministro Federico Sturzenegger, quien calificó como una “mafia” a los guías de turismo. Asociaciones, colegios profesionales y académicos de distintas provincias salieron al cruce con una postura común: defender la formación y la regulación de la actividad.

Las respuestas reflejan un rechazo transversal, aunque con distintos enfoques, en un debate que ya excede lo discursivo y pone en juego el modelo turístico del país.

Tucumán: la regulación es provincial y exige formación específica

Desde la Asociación Tucumana de Guías, apuntaron a un aspecto clave del debate: la regulación de la actividad es competencia de las provincias, no del gobierno de Javier Milei.

Sturzenegger habla con desconocimiento. Cada jurisdicción organiza la actividad de manera distinta, con leyes, registros o colegios profesionales”, explicó un referente de la entidad.

En ese sentido, puso como ejemplo el turismo educativo, uno de los segmentos más sensibles, donde se exige formación específica, certificaciones y capacitación continua.

No es cualquiera el que puede estar al frente de grupos de estudiantes. Se requieren conocimientos, primeros auxilios y responsabilidad profesional”, remarcó el guía.

Además, advirtió que la desregulación podría diluir los controles del Estado sobre quiénes ejercen la actividad, con riesgos directos sobre la seguridad de los grupos y la calidad de la experiencia. (Sturzenegger trató de 'mafia' a los guías y desató un fuerte rechazo del sector)

Salta: el guía como custodio de la identidad cultural

Desde el Círculo de Guías de Turismo de Salta, el planteo fue más allá de lo técnico y puso el foco en el rol estratégico del guía dentro del sistema turístico.

Un guía no es un acompañante: es representante del destino y defensor de la soberanía cultural y paisajística”, señalaron.

Bajo esta mirada, minimizar la profesión implica desconocer no solo la formación requerida, sino también su función en la construcción de la experiencia del visitante.

En ese sentido, advirtieron que la desregulación puede tener consecuencias profundas: “Desregular no es modernizar, es un retroceso que atenta contra la identidad, la calidad y la seguridad”, afirmaron.

Además, cuestionaron la idea de que la formalidad encarece el turismo, al sostener que contratar servicios habilitados garantiza transparencia, legalidad y un precio justo.

Córdoba: riesgo de informalidad y pérdida de estándares

Desde la Asociación Cordobesa de Profesionales de Turismo (AcoProTur) el análisis incorporó una dimensión económica y sectorial.

Desregular de forma liviana e irresponsable una actividad que exige formación es un atropello”, señalaron.

La entidad advirtió que avanzar en este esquema podría abrir la puerta a la informalidad, la competencia desleal y la pérdida de estándares en la prestación de servicios.

Además, los profesionales remarcaron que los niveles de actividad turística que hoy se registran en el país no son casuales, sino que están sostenidos por el trabajo profesional en cada destino.

En esa línea, propusieron abrir instancias de diálogo con el Gobierno para revisar normativas, pero sin avanzar en una desregulación total que desarticule el sistema.

Buenos Aires: “Aquí la mafia” y defensa de la matrícula profesional

El Colegio de Profesionales de Turismo de la Provincia de Buenos Aires fue uno de los primeros en responder a las declaraciones del ministro y marcó el tono del conflicto con una postura directa e irónica. (Sin regulación hay desprotección)

Aquí la mafia… mafia que por suerte es mejor que el Estado. Si, como dijo el presidente, prefiere la mafia antes que el Estado, ¿quiere decir entonces que en realidad nos hizo un elogio?”, indicaron.

Más allá del tono, desde la entidad advirtieron que se trata de una discusión de fondo sobre el rol de la profesionalización en la actividad turística.

En ese sentido, cuestionaron lo que consideran una confusión conceptual del Gobierno, al equiparar formación con “casta”, regulación con “privilegios” y control profesional con prácticas ilegítimas.

No podemos permitir que el turismo quede a merced de personas sin la debida formación”, afirmaron, al tiempo que remarcaron que la matriculación no restringe la actividad, sino que garantiza calidad, seguridad y protección al usuario.

Además, alertaron que avanzar en una desregulación sin estándares puede derivar en pérdida de calidad, riesgos para los turistas y deterioro de la experiencia turística.

Académicos: sin formación no hay turismo de calidad

El rechazo también encuentra antecedentes en el ámbito académico. El Consejo de Decanos y Directores de Turismo (Condet), junto a colegios profesionales y estudiantes, ya había advertido en 2024 sobre los riesgos de avanzar en este tipo de políticas.

“El turismo es una actividad compleja, multidimensional y dinámica. No puede quedar a merced de personas sin formación”, habían señalado, para defender el rol de las universidades en la construcción de perfiles profesionales y en la adaptación del sector a las necesidades de cada región.

En ese marco, sostuvieron que las regulaciones no son un obstáculo, sino una herramienta: “Un marco normativo claro no restringe: ordena, protege y garantiza la calidad del servicio”.